La reina Sonia de Noruega ha puesto fin al primer viaje internacional de su nueva vida. Esa etapa que ha dado inicio tras la muerte de su marido, el rey Harald V, y que ayer se oficializó con su primer acto fuera de territorio noruego. Ahora, tras vivir una intensa jornada en el Museo Picasso de Málaga, la madre de Haakon ha visitado el colegio noruego de Arroyo de la Miel, en Benalmádena, donde ha podido ser testigo del profundo cariño que se le profesa en tierras andaluzas, donde tanto ayer como hoy fue recibida con especial afecto. Un momento más que especial con el que ha querido poner el broche de oro rodeada de niños, sonrisas, un ramo de flores y mucha complicidad antes de regresar a su agenda habitual dentro de Noruega.
Una visita más que especial
Tras visitar este viernes el colegio noruego de Benalmádena, la reina Sonia de Noruega cerró su paso por Málaga, iniciado el jueves en el Museo Picasso. Durante el recorrido por la muestra Munch-Picasso, Bernard Ruiz-Picasso le agradeció su cercanía al arte y recordó con emoción a su madre, recientemente fallecida. Ese primer acto cultural se mantuvo pese a la suspensión de la cena de gala, cancelada tras el trágico accidente de tren en Urda (Toledo). Un contratiempo que alteró una visita ya de por sí sobria, condicionada por el luto que guarda la reina tras la muerte de Harald V y su paulatina vuelta a los compromisos oficiales. Durante su visita a Málaga, Sonia de Noruega ha vuelto a demostrar que la elegancia y la sencillez no están reñidas con los colores más alegres. En este segundo día de su viaje a España, la reina ha sorprendido al dejar atrás, por primera vez, los tonos oscuros que habían marcado sus últimas apariciones oficiales tras la muerte de su esposo, el rey Harald V.
La visita al colegio noruego de Arroyo de la Miel, en Benalmádena, ha puesto el broche final a la estancia de Sonia de Noruega en Málaga. Se trata de un viaje especialmente significativo para la madre de Haakon VIII, ya que ha sido su primera salida al extranjero desde el fallecimiento de su esposo, el rey Harald V. Una visita que, más allá de los compromisos institucionales, ha tenido también un importante componente personal y emocional. Y es que, la elección de este colegio como última parada de su visita no resulta casual. La presencia de la comunidad noruega en Málaga y, especialmente, en municipios como Benalmádena, forma parte de una realidad consolidada desde hace décadas. Para muchos de estos residentes, los centros educativos y las instituciones vinculadas a su país de origen desempeñan un papel fundamental a la hora de preservar su idioma, sus tradiciones y el sentimiento de pertenencia.
Un momento en el que ha podido desconectar de esa dura realidad que la acompaña desde el pasado 28 de agosto, fecha del fallecimiento del que fue el amor de su vida, Harald V. Un pequeño respiro tras unas semanas difíciles en las que ha vuelto a sonreír, a pesar de la doble pérdida que la reina viuda ha debido afrontar a sus 89 años. Y es que, apenas dos semanas después, despedía a su otro gran pilar, la princesa Astrid, pieza clave a lo largo de su reinado. Ahora, tras haber perdido el tratamiento de Majestad a petición de su hijo Haakon, la reina asume una intensa agenda en la que los homenajes a su propia trayectoria están más vivos que nunca, pues quien ha sido parte del engranaje principal de la Corona durante casi cuatro décadas, ahora afronta una vida completamente distinta, aunque con una agenda más que destacada.







