Morten Viskum es un artista contemporáneo danés‑noruego reconocido por el carácter radical y provocador de su obra, concebida para interpelar directamente al espectador. Bajo la premisa de que "no es la obra, sino la realidad la que impacta", en los últimos años ha explorado las figuras de cera hiperrealistas, un lenguaje que ahora utiliza en una instalación temporal en Oslo que incide de lleno en el pasado más incómodo de la nueva reina de Noruega, Mette‑Marit, y en la amistad que ella misma ha querido dejar atrás.
La pieza, titulada El principio del fin, reproduce la fotografía que el Departamento de Justicia de Estados Unidos desclasificó en los archivos del caso Epstein: la imagen de la entonces princesa Mette‑Marit sentada junto al magnate condenado por tráfico sexual de menores en su casa de Palm Beach, donde la heredera pasó unos días en 2013. El tema, ya de por sí delicado, adquiere una dimensión evidente: la instalación se ha colocado de forma puntual en Huitfeldts Gate 19, a 800 metros del Storting, justo antes de la primera apertura del Parlamento del nuevo reinado, presidida por Haakon VIII y con la presencia de la reina Mette‑Marit e Ingrid Alexandra. Para los medios noruegos, Viskum sitúa la obra allí para que dialogue directamente con la actualidad política del país.
"La imagen de ella en su sofá está grabada en mi retina. Es lo primero que pienso cuando se trata de él", explica Viskum a la NRK. La instalación permite a los visitantes sentarse en el mismo sofá y fotografiarse entre las dos figuras de cera, un elemento que ha contribuido a su viralización. "Hago esto todos los años, y en 2016 hice uno de Donald Trump. Y cuando se hicieron públicos los archivos de Epstein, pensé que esto pasaría a la historia mundial como uno de los hechos más espectaculares que jamás hayamos visto", añade el artista, considerado una figura consolidada del arte contemporáneo nórdico, con trayectoria sostenida, presencia institucional y un museo propio.
Mette-Marit de Noruega explicó así su relación con Jeffreuy Epstein
Mette‑Marit de Noruega explicó ante la NRK el pasado marzo que su relación con Jeffrey Epstein fue fruto de una confianza mal depositada y de una falta de diligencia personal. "Para mí es sumamente importante asumir la responsabilidad por no haber investigado sus antecedentes con mayor detenimiento. Y asumir la responsabilidad por haber sido tan manipulada y engañada", afirmó, subrayando que nunca conoció la gravedad de los delitos del magnate. También insistió en que, de haber sabido que era un delincuente sexual, "no habría escrito una carita sonriente detrás" en los correos que intercambiaron.
"Era una relación de amistad. Era, ante todo, amigo de un amigo mío. Si la pregunta era si la relación tenía otro carácter, la respuesta es no", dice Mette-Marit sobre unos correos en los que algún momento ha dado la impresión de que había algo de coqueteo. "Yo no lo veo así. Lo veo más bien como un tono amistoso", aclaró cuando el periodista le dice que esos correos parecía que tenían un "tono íntimo".
Hay que recordar que los documentos publicados, se supo que la princesa heredera había buscado en Google información sobre Jeffrey Epstein y entonces él ya había recibido una primera condena por delitos sexuales. Sin embargo, la nueva reina de Noruega negó conocer esa información. "Pasé mucho tiempo tratando de averiguarlo por mi cuenta. Ojalá tuviera el resto de la correspondencia por correo electrónico. No sé qué encontré, ni si era información que me pidió que buscara en Google. Ojalá recordara qué era; probablemente me habría facilitado mucho las cosas ahora. Pero si hubiera encontrado información que me hubiera hecho darme cuenta de que era un maltratador y un delincuente sexual, no habría escrito una carita sonriente detrás", asegura. "No sabía que era un delincuente sexual o un maltratador", insiste Mette-Marit cuando el periodista le dice que en Wikipedia figuraba que Epstein había sido condenado por violación.
La princesa heredera reconoció que hubo episodios que la hicieron sentirse incómoda y que precipitaron el fin del contacto. "Epstein se comportó conmigo de una manera que no me gustó… me puso en una situación que me hizo sentir tan insegura que llamé a casa de Haakon", explicó enigmática la princesa, un asunto que día después descubrió la prensa noruega. Aun así, mantuvo la relación durante un tiempo porque, según dijo, "era tan manipulador que se aprovechó de que teníamos un amigo en común". La entonces princesa lamentó profundamente el daño causado a las víctimas y expresó su deseo de que este episodio no debilitara la confianza en la institución, que además atravesaba por el juicio contra Marius Borg. Lo cierto es que tras la muerte del rey Harald, a los nuevos reyes no les han faltado apoyos, así lo muestran las encuentas, pero este tipo de arte ofrece una nueva visión de la historia.









