A sus 33 años, y a pesar de ser el hijo mayor de la princesa Estefanía de Mónaco y del que fuera su guardaespaldas, Daniel Ducruet, Louis Ducruet es una persona de lo más discreta, que vive por y para su familia y para su trabajo. Ha sabido combinar a la perfección su esfera pública, como sobrino del príncipe Alberto, y su esfera más privada, donde su mujer Marie, y sus dos hijas, Victoire, de 2 años, y Constance, 1, ocupan todo su mundo.
Louis, quien ostenta el 15º puesto en la línea de sucesión al trono monegasco, ha abierto una ventana donde comparte su vida, tanto su trabajo, su faceta más institucional, como la más familiar, y consigue todo ello sin dejar de llevar una vida relativamente discreta, algo que casa con su deseo de criar a sus hijas en un entorno lo más normalizado posible, dentro de pertenecer a la Casa Principesca más mediática de Europa.
El polémico divorcio de sus padres, no hay duda, marcó para siempre a Louis, quien tiene una relación muy estrecha con sus dos hermanas, Pauline Ducruet y Camille Gottlieb. A los tres hermanos se les ve apoyándose mutuamente en sus proyectos y también acudiendo a todas las citas en las que su tío, el príncipe Alberto, les reclama. Además, ha seguido la senda solidaria de su hermana.
Una boda digna de Príncipes
Este julio hará siete años que se casó con la mujer de su vida, Marie, en la Catedral del Principado, la misma en la que contrajeron matrimonio sus abuelos, el príncipe Rainiero y Grace Kelly. Marie, nacida en Francia en 1992 y de ascendencia vietnamita, también se ha convertido en otro importante activo para los Grimaldi y en la compañera de vida de Louis.
En sus perfiles sociales, Louis Ducruet presume de padrazo con planes con sus niñas, también de los actos en los que arropa a su tío y de la intensa actividad que tiene el Principado, sobre todo deportiva. Louis ha estado desde pequeño muy relacionado con los deportes acuáticos, y sobre todo, con el fútbol. Ha trabajado como asesor del As Mónaco desde 2015 y hasta 2020 y en la actualidad es presidente del os Barbagiuans, un equipo de fútbol asociativo con sede en Mónaco, compuesto principalmente por celebridades y miembros de la familia Grimaldi que fundó hace 40 años el príncipe Alberto. Su objetivo es hacer partidos benéficos para recaudar fondos para diversas causas humanitarias y sociales. "Los Barbagiuans siempre han formado parte de mi vida. Mi primer recuerdo se remonta a un partido contra el equipo del Festival de Circo, donde mi tío me entregó el brazalete de capitán. ¡Qué orgullo asumir hoy la presidencia de este legendario equipo!", dijo cuando fue nombrado presidente. De hecho, todo queda en familia y su mujer, es la secretaria general del club, algo que lleva con "orgullo de ser parte del reflejo de la historia de quienes dan prestigio al fútbol monegasco".
Louis Ducruet muestra también pedacitos de su vida más familiar. Los planes con sus pequeñas, posados con ellas, vacaciones y su día a día como padre de dos pequeñas princesas, el motor de su vida. Las está criando a la manera en que Estefanía de Mónaco le educó a él: "Siempre me decía que no era mejor que nadie. Mi padre decía lo mismo. Hay que ser modesto y saber respetar a todos", dijo a finales de 2025. También habló de lo que supone para él pertenecer a la legendaria dinastía Grimaldi: "No es un estatus que me presione ni me oprima".












