Tras una agitada gira de nueve días que abarcó tres países, cuatro discursos y unos 40 compromisos diferentes, todo ello bajo un calor abrasador, los reyes Carlos y Camilla han demostrado una capacidad de adaptación inquebrantable. El balance final de la visita del jefe del Estado que está a punto de cumplir los 78 años y acaba de atravesar un cáncer deja claro que la monarquía británica no teme a los cambios políticos, que ya se vienen sucediendo desde que era príncipe de Gales, ni a las inclemencias del tiempo, afrontando el futuro desde un punto de vista renovado que seguro pasará a la historia como parte del reinado de Carlos III. Así ha sido su gira por Bahamas, Guyana y Antigua y Barbuda.
Según recoge HELLO!, un alto asesor del palacio asegura que el éxito de la pareja real se basa en tres pilares fundamentales: "Creo que el secreto para ambos reside, en primer lugar, en la resistencia, porque son visitas intensas; en segundo lugar, en el estoicismo, porque no todo sale bien, pero lo que importa es cómo se afrontan las situaciones en el momento; y, por último, en el sentido del humor".
El diluvio que se convirtió en comedia
En ningún otro lugar quedó más patente esta actitud que en el estadio Sir Vivian Richards de St. John's, Antigua. Allí, la pareja real se vio sorprendida por una fuerte tormenta tropical mientras se preparaban para presenciar el desfile del Día de la Independencia. Tras mostrarse inicialmente frustrado por no tener un paraguas a mano, debido a que sus ayudantes estaban bloqueados por las estrictas normas de restricción de movimiento durante el himno nacional, el monarca restó importancia al asunto con una agudeza inesperada.
El soberano bromeó diciendo que le estaban saliendo berros en los pantalones. Días después, en una cena para los líderes de la Commonwealth, volvió a recurrir al chiste: "Parte de mi papel como jefe de la Commonwealth es proporcionarles un paraguas a todos ustedes…".
Por otro lado, parte del éxito de este viaje reside en que la complicidad de la pareja es total o cómo se viene deslizando desde hace tiempo, cuando está la reina Camilla todo es más fácil. "Sé que al final de cada día se ríen juntos de cómo han ido las cosas. Lo que sustenta todo es la solidez de su relación y su determinación de seguir adelante a pesar de la edad", asegura el asesor, mientras, otra fuente de alto rango reveló al citado medio que la reina Camila, al regresar, estalló en carcajadas exclamando: "Creo que nunca en mi vida me había empapado tanto", a lo que el rey contestó riendo: "Creo que esta podría ser la última vez que veas ese traje".
Una postura abierta a los cambios
Más allá de las anécdotas meteorológicas, la gira caribeña por las Bahamas, Guyana y Antigua y Barbuda estuvo marcada por profundas corrientes geopolíticas. El monarca parecía a punto de verse envuelto en una tormenta diplomática después de que el primer ministro de la región, Andy Burnham, reclamara una disculpa por la esclavitud y la apertura de un diálogo sobre reparación con las naciones afectadas. Este ha sido el foco y el asunto más delicado de toda la gira, lo que ha copado la atención de los medios británicos generalistas desde que despegó el Londres el avión real.
Respecto al futuro de la monarquía en la región, la postura del Palacio de Buckingham es tajante: "El rey y la familia real están para servir a la gente de estas regiones mientras lo deseen. Pero si ya no lo desean, estamos totalmente abiertos a esa posibilidad. La familia presta sus servicios cuando se la necesita y, si no, se puede encontrar un nuevo acuerdo", declaró el asesor principal. Es algo que ya sucedió en Barbados en el 2021 y que ahora se señala como el modelo ideal de transición de reino a república. Entonces se celebró un acto al que el propio Carlos III, siendo príncipe de Gales asistió como invitado de honor junto a la cantante Rihanna. Fue entonces cuando se eliminó a la monarquía británica de la jefatura del Estado, pero el país decidió explícitamente mantenerse dentro de la Commonwealth.









