Nacer en una de las dinastías más imponentes del mundo no implica estar ligada a un destino preestablecido. Lady Louise Mountbatten-Windsor —decimoséptima en la línea de sucesión al trono británico— podría ser el mejor ejemplo. A sus 22 años, ha alcanzado un nuevo hito personal al poner fin a su etapa universitaria, cumpliendo así uno de los objetivos que, probablemente, figuraban entre sus mayores deseos. La joven, caracterizada por su sencillez y discreción, finaliza sus estudios en la emblemática Universidad de St Andrews, el histórico campus escocés que se convirtió en el escenario donde comenzó la historia de amor entre el príncipe Guillermo y Kate Middleton. Un mismo lugar que hoy se ha convertido en el telón de fondo de uno de los momentos más destacados de la nueva vida de la nieta más desconocida de Isabel II.
Una graduación lejos de los focos
Los miembros de la dinastía de los Windsor ven modificadas sus posiciones en la línea de sucesión al trono británico con el paso del tiempo y el nacimiento de nuevos integrantes de la familia. Algo similar ocurrió con la hija de los actuales duques de Edimburgo, que nació con derecho a ostentar el título de princesa, aunque ha recorrido un camino marcado por la sencillez y la discreción que la ha llevado a graduarse como Lady. Así lo decidieron sus padres, Eduardo y Sophie de Edimburgo, quienes optaron por que su hija utilizara dicho tratamiento, una distinción de la nobleza británica que, aunque reconoce su posición dentro de la familia real, la aleja del título de princesa y de las responsabilidades institucionales que este conlleva. Una decisión tomada de forma consciente que ahora acompaña a su primogénita en un nuevo logro personal con su graduación en una de las universidades más prestigiosas de Escocia.
La nieta de la difunta reina se ha consagrado hoy como una de las grandes protagonistas al completar su licenciatura en Filología Inglesa, unos estudios de cuatro años de duración que hoy llegan a su fin con una ceremonia marcada por la solemnidad. Para la ocasión, se ha celebrado un acto de lo más característico, en el que la primogénita de los duques de Edimburgo ha vestido el atuendo reglamentario, poniendo el broche de oro en el Younger Hall, una de las salas más reconocidas del histórico campus que ha servido como escenario para otros miembros de la Familia Real británica. Una ceremonia que, precisamente, ha continuado con el hilo de la discreción que caracteriza a la joven, quien, a diferencia de otros miembros de la dinastía de los Windsor, ha optado por no ser miembro activo de la familia real para trazar así un camino alejado del estricto protocolo de la corte británica.
Donde comenzó la historia de amor de Guillermo y Kate
Este mismo enclave —situado en la costa este de Escocia— se ha consolidado a lo largo de los años como uno de los escenarios del desarrollo más personal de la aristocracia británica, así como de algunos de los miembros más destacados de la realeza. Ejemplo de ello son los futuros reyes del Reino Unido, quienes vivieron su primer encuentro en esta prestigiosa universidad, donde ambos estudiaron Historia del Arte —y donde Guillermo también cursó Geografía—, situándose como el inicio de una de las historias de amor más profundas de la actualidad. Al principio, su relación fue únicamente de amistad, aunque Kate desempeñó un papel importante al animar a Guillermo a no abandonar la universidad cuando este quiso cambiar de carrera por su descontento con la vida en St. Andrews. Finalmente, el príncipe optó por pasarse a Geografía, donde se graduó con matrícula de honor. Fue entonces cuando su historia de amor dio un giro durante un desfile benéfico organizado por la universidad, en el que Kate desfiló con un famoso vestido transparente que dejó impresionado a Guillermo. Poco después comenzaron su relación y también compartieron varias viviendas de alquiler junto a otros compañeros durante el resto de su etapa universitaria.
"Cuando conocí a Kate, supe que había algo muy especial en ella, y luego supe que posiblemente había algo que quería explorar ahí, pero acabamos siendo amigos durante un tiempo", dijo Guillermo de Inglaterra en la entrevista que concedió junto a Kate Middleton tras anunciar su compromiso. En esa misma intervención, ella comentó divertida: "Creo que me dijiste que me puse muy roja cuando te conocí y salí corriendo; me daba mucha vergüenza conocerte". Una timidez que dio paso a una amistad y que hoy es, sin duda, una de las historias más románticas —e inesperadas— de la realeza británica. Ahora, la desconocida nieta de Isabel II —y sobrina de Carlos III— pone el broche de oro a su recorrido entre las paredes de este emblemático centro superior público, la universidad escocesa con más solera y la tercera más antigua del mundo de habla inglesa.








