Peter Phillips, el hijo mayor de la princesa Ana, ha anunciado que su boda con Harriet Sperling se celebrará en Gloucestershire el próximo 6 de junio. Serán segundas nupcias para ambos, en una ceremonia privada en la iglesia de Todos los Santos, en Kemble, un enclave con significado para la familia y al que se espera que acuda buena parte de los Windsor. Y, como siempre que surge una gran cita familiar, aparece la pregunta inevitable: ¿estará el príncipe Harry en la boda de su primo hermano? Por primera vez en mucho tiempo coinciden tres factores que hacen posible, al menos sobre el papel, un reencuentro real.
Desde que Harry abandonó la vida institucional en 2020, cada cita familiar se ha resuelto con una mezcla de protocolo, distancia y pragmatismo. No podía faltar a los funerales de sus abuelos, donde se le situó según su rango de nacimiento, ni a la coronación de Carlos III, donde se le relegó a un papel secundario. En el único homenaje conjunto a Diana de Gales, los dos hermanos aparcaron sus diferencias; para el resto, han aplicado las reglas de cortesía y jerarquía que conocen de cuna.
En bodas y celebraciones de amigos compartidos, el equilibrio ha sido aún más delicado. El caso más claro fue el del duque de Westminster: Hugh Grosvenor invitó a ambos, el príncipe Harry agradeció el gesto y alegó problemas de agenda, despejando así el camino para el príncipe Guillermo, que como heredero tiene prioridad simbólica en un contexto que era casi oficial, ya que el que aristócrata es el hombre más rico del Reino Unido, además del padrino del príncipe George, que también tiene prioridad como segundo en la línea sucesoria. Cualquier otra opción habría puesto al novio en una situación incómoda o habría eclipsado el enlace.
La boda de Peter Phillips se parece a ese escenario, pero no del todo. Aquí hay matices distintos y un contexto que ha cambiado, desde el pasado septiembre cuando el rey Carlos III recibió al príncipe Harry en Clarence House sentando las bases para un posible reencuentro. Peter Phillips es primo hermano de ambos, su enlace tiene carácter estrictamente familiar y, al no ser un miembro en activo de la Casa Real británica, la ceremonia no está revestida de institucionalidad. El comunicado lo deja claro: será un acto privado, y al tratarse de segundas nupcias, se presupone un ambiente más relajado.
Además, Peter Phillips y su hermana Zara Tindall han sido, en estos años, igual que Eugenia de York, los puntos de contacto más neutrales entre Harry y el resto de la familia. No se han posicionado públicamente y, en momentos tensos, han ofrecido una cara amable. En la misa del Jubileo de Isabel II suavizaron el ambiente con gestos de cercanía hacia Harry y Meghan. Lo mismo sucedió durante el cortejo fúnebre del duque de Edimburgo, cuando Peter Phillips fue colocado estratégicamente entre Guillermo y Harry, actuando como un elemento que mediaba entre ambos.
Otro factor que acerca al príncipe Harry, al menos geográficamente a esta cita, es que los Juegos Invictus de este año se celebran en Europa. Menos de una semana después de la boda, los duques de Sussex han confirmado su presencia en Düsseldorf para una edición que tendrá lugar del 12 al 14 de junio y que anticipa el gran regreso de la competición al Reino Unido, que ya ha fijado su cita en Birmingham para el 2027.
Por otro lado, esta misma semana The Times aseguraba que el príncipe Harry había trasladado la ilusión que el haría recibir una invitación por parte de su padre, el rey Carlos III, al verano de Sandringham, la extensa residencia real donde los soberanos británicos hacen su retiro estival y donde el duque de Sussex conserva muchos recuerdos de su infancia.
Todo ello sin olvidar que se han dado pasos positivos con respecto al asunto de la seguridad del príncipe Harry y su familia en suelo británico, otro factor que sería definitivo, no solo para el reencuentro, también para limar asperezas a nivel institucional, ya que de este modo se pondría fin al enfrentamiento del hijo del jefe del Estado con el propio Estado. Cierto es que no hay ninguna información que apunte a un deshielo entre el príncipe Harry y el príncipe Guillermo, que dejó clara su distancia la última vez que su hermano visitó Windsor, pero desde luego este sería un buen punto de partida y un momento idóneo para un regreso.












