El legado de Diana continúa presente en la vida de los Windsor, un hecho que, tras el fallecimiento de Isabel II, marcó un punto de inflexión en el Palacio de Buckingham debido a los cambios derivados de la nueva etapa en la Corona. Concretamente, en la designación de Kate Middleton como Princesa de Gales, un título que habría generado una gran controversia en la esposa de Guillermo y que incluso llegó a plantearse si aceptarlo o no por un motivo relacionado con Diana de Gales, Lady Di.
El pasado 8 de septiembre de 2022 la Casa Real Británica informaba de la muerte de Isabel II a través de un comunicado: "La Reina falleció pacíficamente en Balmoral esta tarde". A la tristeza por la pérdida se sumó el agobio de Kate Middleton por la distribución de los títulos, ya que los entonces duques de Cambridge, tras el ascenso de Carlos III al trono —y al asumir la Jefatura del Estado de 14 países—, se convirtieron oficialmente en Príncipes de Gales. Un hecho que llevó a la mujer del príncipe Guillermo a replantearse su vida e incluso su futuro dentro de la Corona.
El título de príncipe de Gales, lo había ostentado Carlos III durante seis décadas y que, tras su matrimonio, convirtió también a Diana Spencer en princesa de Gales. Un hecho que de una forma u otra convertía a Kate en la sucesora de quien fue proclamada "reina de corazones". Es por ello que el autor de la obra The Monarchy’s New Era: The Inside Story, Russel Myers, desvela que la mujer del príncipe Guillermo llegó a plantearse seriamente si debía asumir el título. No quería ser una segunda Diana, sino forjar su propio camino a través de su propio legado. "La última princesa de Gales había sido la madre de Guillermo, Diana, y los cortesanos dijeron que, si bien Kate tenía un aprecio pleno de la historia asociada con el papel, estaba decidida a encontrar su propio camino", escribe Myers.
Pese a que la ahora princesa de Gales ha mantenido siempre vivo el recuerdo de la madre de su marido, aquella reunión la llevó a cuestionarse si debía seguir los pasos de la ahora reina Camila, quien, tras pronunciar el 'sí, quiero' al entonces príncipe Carlos en abril de 2005, decidió asumir el título de duquesa de Cornualles y no el de princesa de Gales, evitando así comparaciones que pudieran condicionar su propio camino en la historia.
Kate Middleton: la nueva princesa de Gales
En medio de esas dudas, el rey Carlos III se reunió con su hijo y su nuera. Una conversación marcada por la seriedad, en la que el monarca, consciente de que incluso después de más de dos décadas el público británico mantiene un poderoso vínculo emocional con Diana, quiso subrayar la relevancia del momento. Aquel encuentro fue decisivo. Según desvela el autor del citado libro, "finalmente la convencieron para asumir el título tras una reunión en la que Kate Middleton pudo expresar sus miedos a su suegro, el actual Rey, aunque inevitablemente habría comparaciones con Diana", pero que ella "podría gestionarlo a su manera". Un objetivo que se ha alcanzado "respetando al mismo tiempo la forma única en que Diana moldeó su rol dentro de la familia real".
Dos princesas de Gales unidas por un mismo título y un idéntico compromiso
El trágico final de Diana hizo que el amor por su figura trascendiera generaciones. Sin embargo, no fue solo su muerte la que la convirtió en un referente, sino también su implicación en causas humanitarias. Un compromiso que hoy vuelve a establecer un paralelismo inevitable con Kate. Más allá de los títulos, la actual princesa de Gales se parece —en ese sentido— cada día más a Diana por su carisma, cercanía y solidaridad.
Un vínculo que se ha profundizado a raíz de su diagnóstico de cáncer y que ahora deja entrever un activismo humanitario y de lucha personal que tanto nos recuerda a Diana.










