La princesa Leonor cumple este 31 de octubre 21 años. No es una cifra redonda, pero sí un aniversario especial en una nueva etapa de su vida. El pasado 7 de septiembre empezó sus estudios universitarios -cursa el grado de Ciencias Políticas en la Carlos III de Madrid-, y después de casi dos meses en las aulas, es muy feliz. Como nos explicaba una de sus compañeras, es una "chica normal y estudiosa". Llega a clase a su hora, viste informal, sin destacar e integrándose con los otros alumnos.
La Princesa es una más, aunque con matices. Ella sabe que su destino es muy diferente. Algún día, será Reina de España, y estos 21 traen nuevas vivencias y más responsabilidades, como pudimos ver -y te contamos- en los pasados Premios Princesa de Asturias. Aunque hay algunas cosas que no cambian, como sus grandes pasiones.
El respaldo definitivo de su mejor maestro, el rey Felipe
Se ha ganado la confianza de su padre con su madurez, su sensibilidad y su compromiso. Ya lo dijo el Rey: "Es un orgullo ver cómo sigue dando pasos firmes como presidenta de honor de la fundación mientras se forma y acumula experiencias valiosas en su aprendizaje vital, como hace también la infanta Sofía" Y don Felipe ha 'cedido testigo' en tres gestos clave. La Princesa presidió la audiencia con los premiados en solitario; declaró abierta la ceremonia en el teatro Campoamor y dedicó unas palabras a los ocho premiados -algo que, hasta ahora, había hecho su padre-.
Fue la absoluta protagonista y ahí se vio el cambio más importante. La Princesa de Asturias toma la iniciativa, habla con soltura, escucha atentamente y gana independencia, ya no camina a la 'sombra' de don Felipe y doña Letizia.
Tras sus tres años de formación militar y, ahora, en la universidad, cada experiencia suma y trae nuevos aprendizajes.
De la astronomía al ADN: la fascinación de Leonor por la ciencia
Sigue dando pasos al frente, asumiendo nuevos retos, pero lo que no cambia es su ilusión y su curiosidad. La Princesa quiere seguir aprendiendo, formándose. Y ya lo dice su entorno más cercano: es "concienzuda, tenaz y constante".
Le siguen fascinando las ciencias, las artes y las humanidades: para ella, no son mundos 'incompatibles'. Se le dan bien las matemáticas, cuenta con formación en robótica y pensamiento computacional -así que está al tanto de las nuevas tecnologías-, y comparte con su padre la afición por la astronomía.
También le interesa el estudio de la vida, como dejó claro al presentar a los químicos británicos David Klenerman y Shankar Balasubramanian, y el biofísico francés Pascal Mayer, que fueron premiados por simplificar el ADN.
Cine de autor y grandes lecturas: la herencia cultural
Pero tampoco hay que olvidar el cine, la literatura y la música, herencia de su madre, la reina Letizia. Con el galardón a Studio Ghibli llegaron los recuerdos de su infancia y esas primeras salidas al cine con doña Letizia y con su hermana, y las tardes de 'peli' en familia.
Leonor conecta con la gran pantalla y con los mensajes que deja y los valores que transmite. Es el mundo con el que ha crecido y se siente cómoda.
Por otro lado, están las letras. La Reina se propuso que sus hijas disfrutasen tanto como ella sumergiéndose entre las páginas de los libros y se lo inculcó desde que eran muy pequeñas.
Doña Letizia está convencida de que leer es imprescindible para aprender a pensar y nada ayuda más a abrir la mirada, así que su biblioteca iba desde los clásicos, como Cervantes o Charles Dickens, a la literatura contemporánea.
Una joven de su tiempo
No deja de ser una joven de su generación, aunque sea la heredera al trono. Esto se nota también en sus gustos musicales. Desde Bad Bunny -al que vio en concierto-, el artista de récords, a otros grupos más indies como Arde Bogotá -cuando se confesó ser como una 'cowboy' de la A3-.
Disfruta con sus amigos -sin olvidar nunca sus responsabilidades- y conecta con las preocupaciones de la gente de su edad. No es ajena al mundo en el que vive y tampoco aparta la mirada ante las dificultades, pero llama a la confianza y, sobre todo, a la esperanza.








