Don Felipe protagonizará un encuentro cargado de recuerdos. Un viaje de carácter económico que supone una nueva reformulación de las relaciones bilaterales y que, además, conecta con el futuro más inmediato de la princesa Leonor. La visita servirá para reforzar los lazos de España en un contexto marcado por los cambios producidos en los últimos años en materia diplomática y de cooperación entre ambos países. Será la próxima semana cuando el Rey viaje a uno de los lugares que, sin precedentes, marcó un antes y un después en su historia más personal, poniendo el broche de oro a un viaje único.
Don Felipe regresará al internado en el que se formó
Enmarcado en un profundo componente emocional, el rey viajará a Canadá del 19 al 21 de mayo. Una visita que buscará reforzar no solo las relaciones económicas entre ambos países, sino también estrechar vínculos culturales y revivir una etapa que marcó profundamente la vida personal del monarca. El viaje comenzará el próximo martes con la llegada de Don Felipe, quien será recibido por el embajador de España en Canadá y por Alfredo Martínez Serrano, jefe de Protocolo en el país y antiguo responsable de Protocolo del Palacio de la Zarzuela. Este primer encuentro dará paso a una intensa agenda institucional que se desarrollará en la residencia de la gobernadora general de Canadá, Mary Simon, con quien el Rey mantendrá una conversación. Posteriormente, la representante canadiense ofrecerá una cena en honor de Don Felipe.
El día siguiente, 20 de mayo, estará marcado por la diplomacia y la cultura. El monarca español viajará hasta Toronto para presidir la entrega del Premio Joan Margarit a la emblemática Margaret Atwood, autora de El cuento de la criada y galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2008. Un gesto que refuerza la posición de Don Felipe como firme defensor de la alta cultura y que se completará con su asistencia a un foro empresarial, seguido de un almuerzo oficial en su honor. Una agenda que servirá como antesala diplomática a uno de los momentos más simbólicos del viaje: su visita al Lakefield College School, en Ontario, el internado donde cursó el equivalente al COU durante el año académico 1984-1985. Será, además, una oportunidad para que el Rey reviva una de las etapas más significativas de su formación personal y educativa.
Es aquí donde el Rey dará forma a una nueva dimensión de su viaje institucional, demostrando que, más allá de la agenda diplomática y cultural, esta visita estará inevitablemente marcada por un profundo componente personal. Será en la última jornada del viaje —el jueves 21 de mayo— cuando Don Felipe regrese al lugar que formó parte de una etapa decisiva de su vida. Todo comenzó con el anuncio realizado en julio de 1984, cuando, tras finalizar el bachillerato con excelentes calificaciones, se dio a conocer que el entonces príncipe de Asturias continuaría su formación académica en el extranjero. La decisión tenía como objetivo reforzar su independencia personal y favorecer una mayor madurez lejos del entorno familiar, además de perfeccionar los idiomas y ampliar su visión internacional. Una experiencia que, con el paso de los años, contribuyó decisivamente a moldear la personalidad y la preparación institucional del Felipe VI que hoy conocemos.
Los años que moldearon a Felipe VI
Fue con apenas 16 años cuando el entonces príncipe de Asturias abandonó el Palacio de la Zarzuela para trasladarse a Canadá, iniciando así una de las etapas más decisivas de su juventud. Fue allí donde, por primera vez, experimentó la vida lejos de casa y el anonimato que difícilmente podía encontrar en España. Pese a llegar con un pie escayolado tras un accidente sufrido en Mallorca, pronto se integró en la rutina del internado, donde era conocido simplemente como "Flip". Compartía habitación con otro estudiante, participaba en actividades deportivas, clases y representaciones teatrales, y convivía con alumnos internacionales en un entorno marcado por la disciplina, la independencia personal y el aprendizaje constante. Una experiencia que, sin duda, terminó por forjar algunos de los recuerdos más significativos e inolvidables del monarca.
Aquella etapa no solo reforzó su formación académica y el dominio de idiomas, sino que contribuyó decisivamente a moldear su carácter y su preparación institucional. Tras su experiencia canadiense, continuó su formación militar en Zaragoza, Marín y San Javier, antes de licenciarse en Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid y completar un máster en Relaciones Internacionales en Georgetown, Estados Unidos. Ahora, décadas después, el Rey da un nuevo paso para reencontrarse con aquella etapa de su vida, en un viaje que entrelaza el plano institucional con el componente más íntimo y personal de su historia.









