El pasado 3 de octubre, los entonces herederos de Luxemburgo se convirtieron en protagonistas de la actualidad europea cuando Guillermo asumió el trono. Una jornada histórica que contó con la presencia más cercana de Bélgica y Holanda —países del Benelux—, únicas Casas Reales representadas en el acto. En coherencia con los lazos que unen a estos tres países, Bélgica y Países Bajos fueron también los primeros destinos internacionales de los nuevos Grandes Duques tras su acceso al trono. Ahora, después de ser recibidos por el papa León XIV, han escogido España como punto de partida de su gira oficial de presentaciones.
Un recibimiento en el Palacio Real de Madrid
Los lazos entre ambas familias continúan estrechándose a través de gestos que se remontan años atrás. Será el próximo mes cuando Madrid sea testigo del primer encuentro oficial entre Felipe VI y Doña Letizia con Guillermo V y la Gran Duquesa Stéphanie, que aunque sin fecha establecida, está previsto que se produzca el 5 de marzo en el Palacio Real.
Un recibimiento que estará a la altura de las visitas ya realizadas por los Grandes Duques. Aunque el viaje se extenderá apenas durante un día, Guillermo V será recibido con honores de Jefe de Estado, un gesto que subraya el reconocimiento institucional y la relevancia del encuentro. La jornada, que incluirá un acto de bienvenida en el Patio de la Armería y un posterior almuerzo, será motivo para ambas Casas para proyectar –una vez más– los vínculos históricos entre España y Luxemburgo, tal y como ha podido saber ¡HOLA!.
Una visita como forma de “devolución”
Aunque en esta ocasión son Guillermo y Stéphanie quienes se presentan ante los Reyes, también vivieron un momento similar los entonces recién proclamados Felipe y Letizia, que en noviembre de 2014 realizaron su visita oficial a Luxemburgo como parte de su “gira” de presentaciones. Este encuentro estará inevitablemente marcado por el recuerdo, ya que en aquel momento los Reyes fueron recibidos a su llegada al aeropuerto por el entonces príncipe heredero de Luxemburgo, un gesto que, con el paso del tiempo, los sitúa hoy en una posición paralela dentro de sus respectivas Casas.
Tras un recibimiento marcado por el protocolo —y los correspondientes honores—, don Felipe y doña Letizia se trasladaron al Palacio Gran Ducal, donde fueron recibidos por el Gran Duque Enrique. Antes de su entrada al Palacio, y como dicta el protocolo, sonaron los himnos nacionales de España y Luxemburgo.
Ya en el interior, la Familia Gran Ducal dio la bienvenida a los recién proclamados Reyes. Fue una ocasión única en la que pudimos ver posar a doña Letizia junto a la entonces heredera Stéphanie, hoy Gran Duquesa; una imagen que volverá a repetirse ahora y que confirma la buena sintonía entre ambas familias.
Porque, más allá del carácter protocolario, esta visita refuerza aún más los vínculos entre ambos países, consolidados como actores relevantes dentro de la Unión Europea. El hecho de que Guillermo y Stéphanie hayan considerado España como una de sus primeras paradas puede interpretarse también como una declaración de intenciones que adquiere especial significado en el plano internacional.









