La diseñadora Marina Conde nos cuenta su experiencia en el colegio al que asitirá la Princesa Leonor

La diseñadora Marina Conde abre su álbum privado y nos cuenta su experiencia en el colegio al que irá la Princesa Leonor

HOLA.com habla con la fundadora de La Condesa acerca de su experiencia en el UWC Atantic College y de cómo aquella etapa fue vital para su trabajo en la moda

por Belén Nava M

El día a día de Marina Conde, fundadora y diseñadora de La Condesa se desarrolla entre reuniones, sesiones de fotos, hilos, agujas, solidaridad y, por supuesto, familia... Diez años después de iniciar su andadura en el mundo de la moda, esta extremeña que está casada y es mamá de dos hijos dice haber superado sus propias expectativas. A pesar de haber conseguido hitos como presentar sus colecciones en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, vestir a rostros conocidos y participar en el vestuario de Élite, mantiene la ilusión intacta, como el primer día. En su mirada seguimos encontrando a esa adolescente que empezó a imaginarse creando sus propias prendas cuando estudiaba en el UWC Atlantic College, el internado al que acudirá el próximo curso la princesa Leonor. Su paso por este centro de Gales supuso un punto de inflexión y está convencida de que a la hija mayor de Felipe VI y doña Letizia le va pasar lo mismo. Del día a día en este centro británico, de cómo se divertían los alumnos el fin de semana o de las tareas de casa que hacían nos ha dado todos los detalles. Además, comparte con HOLA.com las imágenes de su álbum personal que guarda de esos dos cursos de Bachillerato que próximamente iniciará la heredera al trono.

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Marina, la moda por suerte no para ni siquiera en la pandemia, cuéntanos en qué proyectos estás inmersa

La pandemia, como a todo el mundo, nos afectó muchísimo y nos dejó colgada la mitad de la producción de verano, pero también nos ha hecho descubrir cosas nuevas. Fuimos de los primeros en ponernos a hacer mascarillas solidarias que regalamos a centros de menores, residencias… Nunca nos hemos sentido mejor. A raíz de eso empezamos a experimentar y hemos lanzado una línea de decoración para el hogar, una línea de niños… Ahora que se va a cumplir un año del confinamiento, por cada cosa que nos compren relacionada con el COVID donaremos un kilo de comida a Cáritas

Ha pasado ya una década desde que empezaste con La Condesa, si echas la vista atrás, ¿cuál es el balance?

Muy positivo. La Condesa me ha acompañado en la transformación de post adolescente a mujer adulta, le estoy muy agradecida. Al principio no sabía cómo llevar el equipo, me daba vergüenza mandar… Ahora me siento orgullosa de tener un equipo maravilloso en el que nos llevamos bien y he aprendido a ser líder que no jefa. Hemos hecho juntos desfiles, hemos ido a ferias en París, Catar…

De un blog a desfilar en la Fashion Week, vestir a personajes internacionales, ¿has superado tus propias expectativas?

Totalmente, mis mejores sueños los he cumplido. Cuando empecé era solo una forma de cumplir mi sueño pero no sabía darle forma a un negocio. A mi empresa le pasan cosas por encima de mis expectativas: hemos vestido a Leiva, a Norah Jones, hemos hecho vestuario para series como Élite (para los personajes de Ester Expósito y Danna Paola). Me haría mucha ilusión vestir a la reina Letizia, llevo insistiendo en el tema años porque es la mejor embajadora que tenemos en España. Otro sueño es vestir a Chris Martin porque él es el origen de esto. La primera chaqueta militar que me hice fue porque le vi una a él y quería una igual, así que sería cerrar el círculo.

¿Cómo llega una ingeniera a convertirse en una de las diseñadoras más importantes de nuestro país?

Mi padre es Físico y en mi casa hay tradición de estudiar Ingeniería; mi madre es la parte más creativa, ella es costurera, tenía un negocio de piscinas y en invierno cosía y nos enseñó. Cuando fui a la universidad no era viable estudiar moda y me sentí frustrada por no poder hacer la carrera esa, pero ahora estoy agradecida porque es importantísimo saber, por ejemplo, cuánto cuesta fabricar una prenda. No sabes lo que sirve ser ingeniero a la hora de diseñar ropa.

¿Qué pasó para que decidieras dejar a un lado tu carrera y probar suerte en la moda?

Eso era lo que siempre había soñado. En el internado tenía una asignatura que era teatro, no actividad extraescolar sino asignatura como matemáticas o lengua, tal cual. Yo me especialicé en la rama de diseño de vestuario, de ahí viene.

¿Cuál ha sido para ti el momento más importante de tu carrera en la moda? ¿Y el más complicado?

En el más destacado hay varios: las primeras apariciones en prensa, cuando Leiva ganó el Goya e iba vestido de La Condesa… También el primer desfile en la Semana de la Moda de Madrid, la primera vez en la Feria de París, abrir mi primera tienda… El momento más duro, además de esta pandemia, fue cuando hace unos años falleció nuestro director financiero de un tumor en el cerebro.

¿Cómo compaginas trabajo y maternidad? ¿Te inspiran o ayudan tus hijos en tus creaciones?

No es nada fácil ser madre teniendo cierto nivel de responsabilidad, pero nos hemos organizado muy bien logísticamente. Mi marido y yo decidimos mudarnos tanto cerca del colegio como del trabajo, así nos organizamos. Mi hijo aún es muy pequeño pero la mayor tiene nueve años y le encanta la firma. De hecho ella presentó la colección infantil y me inspiré en ella, está emocionadísima, no para de preguntarme cuándo es la siguiente.

Háblanos de tu infancia en Badajoz, ¿cómo era tu día a día?

Badajoz lo recuerdo con la mayor felicidad del mundo y con nostalgia porque allí como niño tenías mucha libertad. Era una vida relajada, feliz, íbamos andando al colegio solos… Después del cole merendaba y jugaba en los soportales durante horas. La forma que tenían mis padres de decirme que era hora de volver a casa era atarme una bandana roja en el balcón. Era otra forma de vida.

¿Cómo pasa una adolescente de vivir en Badajoz a estudiar Bachillerato en Gales?

Antes de estar en Badajoz viví cuatro años en Alemania porque mi padre es catedrático de Física y Química y pedía traslados para ser profesor en otros lados. Ellos siempre han tenido una visión internacional del mundo y ahora mis hermanos (ella es la pequeña) viven en Santiago de Compostela, San Francisco y Holanda. Estando en el instituto nos hablaron de las becas Colegios del Mundo Unido, me pareció una oportunidad y me lo tomé en serio. Es maravilloso porque no tienen en cuenta criterios económicos, si están convencidos de que eres un buen candidato no tienes que pagar nada, yo no pagué nada. Pasé de vivir en Badajoz a de repente aparecer en un castillo que ya lo quisiera Harry Potter.

¿Conociste el internado UWC Atlantic College antes de ser alumna, pudiste visitarlo antes de empezar el curso?

Hasta que no me dieron la beca no lo vi, solo tenía folletos con fotos del sitio. Lo conocí el día que me mudé a vivir allí

Muchos pensarán que pasar por un centro así te abre las puertas al mundo laboral y te coloca en una situación privilegiada, pero ¿cuál es la realidad?

Hay estudiantes que buscan sitios elitistas en los que estudiar para luego dar el paso a la universidad americana, pero este no es ese sitio. Obviamente ir a un sitio así te coloca mejor que si estudias en España, pero no es una autopista directa. No es un sitio elitista. Dice mucho a favor de los Reyes que no la lleven a un internado en el que solo está la élite, todo es cómodo… Este centro lo que plantea es una apertura de mente, un conocimiento global…

¿Puedes recordar tu primer día en ese castillo?

Sí. Los alumnos tienen que ir no sé si el mismo día o en dos días. Llegas al aeropuerto, ahí te despides de tu familia (yo de mi hermana en Londres) y te ponen un transfer al internado. Intentan que la llegada al colegio sea sin dramas, porque si te llevan tus padres y allí se despiden es más difícil. Es muy impresionante la llegada porque atraviesas un arco de piedra y te encuentras con un sitio precioso, verde, lleno de árboles… Los alumnos un año mayores que tú salen a recibir a los buses. Es impresionante porque ves una marea de gente, las casas llenas con carteles con los nombres de cada alumno que va a vivir ahí…Desde el primer momento te acogen y se forma una familia. Mi segunda familia, la elegida, la hice allí. Haces unas amistades que no se olvidan en la vida, igual tu mejor amigo es un sirio que huye de la guerra. Es un sitio muy auténtico que le va a cambiar.

¿En qué consisten exactamente las pruebas de acceso a este centro?

Son tres o cuatro fases y están evaluadas por un comité que es la fundación que otorga las becas. Lo primero es enviar tus notas junto a una solicitud en la que cuentas quién eres, si haces extraescolares, si haces alguna labor humanitaria… Además te dicen por ejemplo que elijas un problema del mundo y cuentes qué iniciativas pondrías en marcha para ayudar, dar ideas para reducir la contaminación… También hay un ensayo de 500 palabras en el que puedes contar lo que quieras.

¿Y una vez hecho eso?

Hay un fin de semana en el que el Comité con ayuda de antiguos alumnos se reúnen, leen las solicitudes, van puntuando y se eligen creo que 40 solicitudes de España con las que se ponen en contacto para las pruebas presenciales. Se hace una entrevista individual en la que hacen preguntas sobre tu solicitud y todo lo que se les ocurra. Es una entrevista muy intensa de una media hora que impone mucho. Tras eso eligen a quince finalistas a los que se vuelve a citar para unas pruebas grupales. Una semana después de eso te llaman para decirte si eres uno de los becados.

¿Esas pruebas solo son para los becados o también para los que van a pagar el curso como Leonor?

Pagues o seas becado solo puedes entrar así, pongo la mano en el fuego a que la Princesa las ha hecho. Quizás por el COVID no se ha hecho la dinámica grupal. Yo participé durante cuatro o cinco años seguidos en esos procesos. Fui presidenta de antiguos alumnos mucho tiempo pero ya por tema de trabajo y niños no puedo muy a mi pesar. Conozco a mucha gente del comité pero no sé quién ha hecho este año las entrevistas. Me figuro que Quique Bassat.

¿Coincidiste en este lugar con algún miembro de la realeza o la alta sociedad?

No, no había ningún royal. Había alguna familia importante pero te enteras luego porque en el colegio no está visto que presumas de riqueza, de apellido… Allí todos son iguales, por eso no permiten que a los niños los lleven los padres, para que no veas si vas en un coche o en otro

¿Cuál es la lección más valiosa que aprendiste de tu paso por allí?

Lo más valioso que me llevé de allí son mis amigas, que somos muy distintas. La mejor lección es ver que lo que te abre las puertas en el mundo es la humildad, no tener ideas prestablecidas, tener ganas de comunicarte con todo el mundo, dejar la soberbia, los prejuicios… La mejor lección es ver que hay gente en el mundo vas a querer tanto como a tu familia biológica y que esa gente está en los rincones más inesperados así que hay que salir, viajar, tomar riegos… Hay almas gemelas repartidas por el mundo y lo más mágico es conocerlas.

¿Te gustaría que tus hijos viviesen esa experiencia?

.Me encantaría, ahora viajar es fácil, pero allí tienes la oportunidad de conocer a gente de distintos orígenes, uno con alto nivel económico, otro bajo… todos en el mismo grupo. Es como tener el mundo en pequeñito

¿Hay unas normas establecidas para hablar con tu familia, amigos desde allí?

Ahora con los móviles no sé cómo será. En mi época teníamos un teléfono fijo para toda la casa en el que éramos nosotros quienes recibíamos las llamadas. Normalmente era a partir de las diez de la noche, esa es la hora en la que tienes que estar obligatoriamente en casa. El resto del tiempo es más difícil localizarte porque el campus es gigante y estás en clase, en la biblioteca, en natación…

Además de las clases, en el programa del centro apuestan por el deporte, que es una de las aficiones de la Princesa, ¿entre cuáles podíais elegir?

Hacen mucha apuesta por el deporte, nadie puede ser sedentario, y son deportes exigentes. Podías elegir entre natación, escalada, salvamento en el mar… Había muchos y algunos relacionados con el servicio comunitario. Es obligatorio hacer tres asignaturas principales, tres secundarias y un servicio a la comunidad. Puedes ser socorrista de piscina, de playa (eso lo que hice yo), de acantilados, cuidar a ancianos de residencias colindantes, a menores en riesgo de exclusión social… Se le dedica seis u ocho horas a la semana, tienes tu tutor, un equipo, una evaluación…

¿Llevabais uniforme?

No, puedes llevar la ropa que quieras siempre y cuando no sea indecorosa. Recuerdo que a un chico alemán le llamaron la atención porque llevaba unos pantalones por debajo del culete, pero por lo demás no hay códigos de vestimenta, eso les da igual.

¿Qué tipo de comida tomabais en el comedor del centro?

En mi época lamentablemente es el único punto no tan favorable, la comida era lo más flojo. No es alta cocina pero seguramente lo hayan mejorado. Tanto los alumnos como los profesores comíamos juntos en un comedor en el castillo.

¿Cómo era tu vida después de sonar el timbre? Háblanos de tu casa, de cómo os dividían y también quién elegía esa división

La división viene prestablecida, la hace el colegio en base a un reparto de nacionalidades para que en todas las casa haya latinos, anglosajones… En cada casa hay un chalet pegado en el que vive una familia que normalmente es un profesor del colegio con su familia. Ellos son tus tutores personales, como padres adoptivos de 40 niños a la vez, y cualquier tema personal o emocional lo hablas con ellos, si has perdido algo, si no te encuentras bien…Por la noche pasan lista, hacen repaso de cómo ha ido el día…

 ¿Los fines de semana teníais que hacer tareas del hogar? ¿Os daban tiempo libre?

Los fines de semana se desarrollan en el colegio, alguna vez podías hacer un viaje pidiendo permiso a tu tutor y explicando con quien vas a estar. Esos días los dedicas a tus labores personales como poner la lavadora, porque no hay servicio de limpieza. Hay una lavandería en al que lavas, secas las prendas…

¿Teníais zonas comunes para conocer a más alumnos más allá de los de tu clase y los de tu casa?

Te mezclan mucho. Por un lado está la gente de tu casa, pero no tienes una clase como tal. Eliges asignaturas y si has elegido física vas al aula de física, luego vas a otra para dar por ejemplo lengua, y eso hace que en cada asignatura haya diferentes grupos. En el comedor vas con tu bandeja y te sientas donde puedes, la biblioteca también es común…Los fines de semana hay una zona en el colegio al a que solíamos ir porque nos ponían música, bailábamos, hablábamos…

Siguiendo la estela de los colegios mayores, ¿hay novatadas?

No, prohibidísimo, todo lo contrario, no está bien visto. Pero he de decir que los antiguos alumnos españoles sí hacíamos una pequeña novatada con el profesor de Literatura Española, quien les decía que tenía que escribir un ensayo de una cosa graciosa que los del segundo año leían. Eso era lo más heavy.

Imagino que es inevitable hacer piña con los españoles, ¿qué tipo de planes solíais hacer?

Leonor me imagino que esa parte la tiene más resuelta pero en mi época lo que nos pasaba a los españoles es que nos costaba hablar y entender en inglés, entonces al principio te juntas sobre todo por eso. Los tres primeros meses fueron difíciles por eso y te refugias en los españoles

 Cuando había una fiesta como Halloween, San Patricio, San Valentín, ¿lo celebráis?

En su mayoría no, igual alguna mención. Cada lunes hay una asamblea en la que todo el colegio se reúne en el hall principal y el director cuenta qué va a pasar la semana, las fiestas que va a haber como el Año Nuevo chino, una festividad de Israel… En San Valentín lo que sí podías hacer era mandar claveles a tus amigos. Lo que sí se hacía era una semana internacional con actuaciones, bailes, folclore de cada país… Hacíamos un repaso al mundo entero.

¿Y la graduación cómo era?

Los exámenes finales los hacíamos en el colegio como dos semanas antes de irte y las notas las recibías ya en casa. El día antes de cerrar el año se hacía una Leaver´s Dinner, la cena de despedida. Todo el mundo vestido de gala, se hacía una cena en el comedor de siempre en el que había discursos de profesores y alumnos… No se permitía la entrada de padres, y era excepcional que hiciesen una visita.

¿Qué crees que va a suponer para Leonor estudiar en Gales?

A nivel personal para ella va a ser absolutamente un regalo que la traten como a una más, va a tener la oportunidad de ser una adolescente más. Va a trabajar un montón, va a estudiar un montón y se lo va a pasar bien y va a dar igual quién es. A nivel de futura reina me parece un primer contacto maravilloso con las costumbres del mundo entero y va a tener una percepción mucho más cercana del mundo.

¿Qué le dirías a la Princesa si pudieras hablar con ella de esta experiencia que os va a unir?

Que se compre un buen impermeable con capucha y un edredón porque solo te dan unas mantas, pero sobre todo que disfrute, que se dedique a conocer gente.

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