Era abril de 2005 y la Casa Real Noruega emitió un comunicado anunciando el embarazo de la princesa Mette-Marit. Antes de acabar el año, el 3 de diciembre de 2005, el príncipe heredero Sverre llegaba al mundo en el hospital de Oslo a las 10:45, con casi cuatro kilos de peso y 52 centímetros de alto, convirtiendo a los príncipes en familia numerosa. Pero de aquel niño de mofletes rosados y el joven discreto que se mantenía al margen de la agenda real ya no queda nada.
Hemos asistido a una evolución silenciosa del pequeño de la familia real noruega, siendo testigos de su impresionante cambio físico. A sus 20 años (cumplirá 21 a finales de 2026), el Príncipe se ha convertido en un joven con una figura estilizada dejando atrás aquella complexión robusta y permitiéndonos ver al hombre después del niño. Durante la visita al Parque de Investigación el pasado 15 de abril, también conocido como Parque Científico de Oslo, el Príncipe Heredero, tercero el la línea sucesoria, y su padre, el Príncipe Hakoon, se reunieron con varios emprendedores y visitaron la instalación de cría de salmón en tierra firme Salmon Evolution en Bud.
A juzgar por las fotos, las más recientes de Sverrus Magnus, el Príncipe ha experimentado un cambio sustancial en los últimos meses, mostrándose al público más delgado y con un estilo propio que marca tendencia entre los jóvenes de su edad. Al traje azul marino con chaqueta cruzada, corbata y pañuelo, añade el reloj en la muñeca izquierda y un anillo y una pulsera de plata en su mano derecha; complementos a los que no nos tienen acostumbrados los miembros masculinos de la realeza.
Un gran cambio físico en tan solo 10 meses
No sabemos si esta transformación obedece a una estrategia real para ofrecer una imagen mucho más renovada y actual de la monarquía noruega, proyectando una visión de unidad y estabilidad, algo que no ha sido fácil de mantener en los últimos tiempos. En medio de ese escenario, medios como Aftenposten advierten que la Casa Real de Noruega necesita al príncipe Sverre, según revelan las encuestas. "No es sorprendente que a los noruegos más jóvenes no parezca importarles mucho la familia real, ya que los miembros de la realeza que suelen ver son personas de entre 50, 80 y 90 años con quien es difícil que los jóvenes se identifiquen", afirma el medio, mostrando cómo la presencia del joven príncipe tiene un impacto "positivo para la familia real, que necesita una cara joven en el exterior".
La gran incógnita sobre su futuro
Tras la investigación del hijastro del futuro rey, Marius Borg (que se enfrenta a casi 40 cargos, entre ellos violación y otros delitos sexuales graves, además de agresión física, amenazas con arma blanca y quebrantamiento de órdenes de alejamiento), algo cambió en la forma en la que la Casa Real Noruega se maneja en cuanto al príncipe Sverre: compartió algo de información sobre su futuro y se le incluyó de forma puntual en la agenda oficial, llegando a tener actos en solitario de naturaleza institucional. Por todo ellos, se piensa en la posibilidad de que el príncipe tuviera que escoger un futuro oficial al menos durante un tiempo, teniendo en cuenta que el rey Harald expresó su deseo de reducir su agenda, coincidiendo con la retirada de Mette-Marit por motivos de salud y con la incorporación de la princesa Ingrid al servicio militar y a la universidad.
A pesar de su discreción y de vivir alejado de la exposición pública todos estos años, el Príncipe se ha dejado ver en los últimos tiempos, además de los actos oficiales, acompañando a su hermana, la heredera al trono, en momentos más distendidos y algunos eventos deportivos.















