Los planes del príncipe Simeón para continuar su formación en el legendario monasterio de Shaolin tuvieron que aplazarse de forma inesperada. Pensaba regresar esta primavera para completar una segunda fase de entrenamiento en artes marciales Shaolin Kun Fu y Shaoshi Shan, pero tuvo un accidente mientras practicaba snowboard y se vio obligado a quedarse en Bulgaria.
Simeón tuvo una fuerte caída cuando descendía por las pistas de la estación de Borovets, en los Balcanes, y se rompió el antebrazo derecho. Exactamente la misma lesión que ya había sufrido cinco años antes practicando el mismo deporte. Fue trasladado de inmediato al hospital militar, de Sofía, donde recibió atención médica.
Tras permanecer dos meses con el brazo inmovilizado, se encuentra a punto de finalizar la rehabilitación. Sin embargo, las circunstancias le han obligado a modificar sus planes.
Monasterio de Shaolin
En noviembre del año pasado viajó al Monte Song, en la provincia china de Henan, después de ser aceptado por los monjes del monasterio de Shaolin, considerado la cuna del kung fu y una referencia mundial de las artes marciales tradicionales. Durante su estancia se sometió a una exigente rutina de formación. Las jornadas comenzaban a las cinco de la mañana y concluían pasadas las ocho de la tarde, acumulando entre ocho y diez horas diarias de entrenamiento.
Allí aprendió técnicas de combate, estrategias defensivas y ejercicios característicos de la escuela Shaolin. Y, tras superar con éxito la evaluación práctica de iniciación, obtuvo su primer diploma oficial. Asimismo, como reconocimiento a su esfuerzo, recibió el nombre de Si Miao Tian, que puede traducirse como “gran discípulo de Buda del magnífico cielo”.
Tras esta primera fase de entrenamiento, Simeón regresó a Bulgaria para participar en el desfile del Día Nacional de la Independencia con la Guardia Juvenil, con la idea de regresar a China en primavera, pero la lesión se lo impidió. Asimismo, en paralelo, la familia también decidió retrasar la expedición que tenían previsto realizar como un trío de Robinsones en una balsa primitiva, en homenaje a los pueblos originarios andinos.
Temporalmente, en Bulgaria
Dadas las circunstancias, y a la espera de volver al monasterio de Shaolin, Simeón ha retomado temporalmente su vida en Bulgaria. Reside en el histórico Palacio de Tsarska Bistritsa, que está situado en las montañas Rila y fue construido por su tatarabuelo, el zar Fernando I de Bulgaria, y se mantiene muy activo.
Como la residencia se encuentra junto a Borovets, el primer centro turístico de montaña de los Balcanes -fundado a finales del siglo XIX por la familia real búlgara- aprovechó para unirse a los equipos locales ayudándoles en el mantenimiento de pistas, y abriendo senderos en la nieve. Y, ahora, con la llegada del verano, participa también en las labores de conservación de rutas para ciclismo de descenso en el Borovets Bike Park, contribuyendo a la mejora de las infraestructuras de la zona.
Además de estas actividades, el príncipe ha participado en diferentes actividades de la Guardia Juvenil y ha colaborado estrechamente con su padre en la organización de eventos relacionados con el deporte internacional. Entre ellos, destaca la importante reunión celebrada en el palacio de Vrana, en Sofía (Bulgaria) que marcó el inicio oficial del proceso para incluir al Taekwondo en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO.
Un gran objetivo
La iniciativa, que arrancó en Bulgaria en 2022, persigue que el taekwondo sea Patrimonio de la Humanidad con un gran objetivo: servir de puente de paz para la unificación y reconciliación de las dos Coreas uniendo sus federaciones a través de una candidatura conjunta ante la UNESCO.
El explorador Kitín Muñoz asistió al encuentro en su rol de Embajador de Buena Voluntad ante la UNESCO, siendo una de las figuras oficiales clave para respaldar e impulsar esta iniciativa internacional. Lo hizo con el apoyo del Príncipe Simeón, un apasionado del Taekwondo – en 2023, participó en “El Mundial de Hanmadang, el campeonato de Taekwondo marcial de mayor prestigio a nivel mundial- y es “embajador global” de esta disciplina.
A la cita acudieron personalidades como Choi Jae-chun, presidente de Corea Taekwondo UNESCO; Milen Keremedchiev, ex viceministro de Asuntos Exteriores de Bulgaria; Park Sang Hyun, representante de la Sede Mundial de Taekwondo Kukkiwon, y Slavi Binev, vicepresidente de World Taekwondo.
“El mensaje fundamental que la UNESCO intenta transmitir no solo a ambos países, sino al mundo entero: que la paz debe prevalecer. Nuestra familia está muy ligada al taekwondo y realmente deseamos que esto se concrete», declaró Kitin Muñoz a los periodistas.













