La Corona de Noruega atraviesa una de sus etapas más débiles desde el inicio del proceso judicial de Marius Borg, y que está previsto finalice inminentemente con la sentencia hacia el hijo de la futura reina del país. Una circunstancia que ha seguido tras la debilitada salud de Mette-Marit, que, según apuntan medios locales, el proceso por el cual debería someterse a un trasplante de pulmón está —de forma inevitable— más cerca que nunca. "Está grave", desveló el príncipe Haakon desde Japón, durante una visita oficial que tuvo que acortarse debido al empeoramiento que llevó a Ingrid de Australia a Noruega, debido a la complicada situación. Ahora, en mitad de todo este contexto, la princesa Ingrid y su hermano, Sverre Magnus, han sido fotografiados saliendo de prisión.
Un encuentro en plena crisis familiar
Noruega despertaba esta mañana con las imágenes de Mette-Marit entrando en el Hospital Nacional del país. Un hecho preocupante en el que contó con el indispensable apoyo de su hija Ingrid. Una situación sobre la que la Casa Real no ha realizado declaración alguna, por lo que se desconocen los motivos por los que la princesa heredera permaneció más de tres horas en el centro sanitario. No obstante, todo ello se produce en un contexto marcado por el delicado estado de salud de Mette-Marit. "Está gravemente enferma", ha reiterado el príncipe heredero en varias ocasiones a lo largo de esta semana. Y es que, en los últimos meses, la princesa heredera ha estado sufriendo las consecuencias de la fibrosis pulmonar que padece desde hace varios años. De hecho, el pasado mes de diciembre estaba preparada para ser incluida en la lista de espera para un trasplante de pulmón.
No obstante, y a pesar del comunicado ofrecido por la Casa Real —hace meses—, en el que se detallaba que la princesa reduciría su agenda pública debido a sus problemas de salud, todo ello quedó en el pasado sin ninguna nueva actualización. Un hecho que ahora se enlaza con la inminente sentencia de Marius Borg, hijo de Mette-Marit, quien vive desde hace meses un proceso judicial por el que está imputado por una treintena de delitos, cuatro de ellos por supuestas violaciones. El estado de salud de la princesa —que ha empeorado desde entonces— se ha convertido en motivo de constantes reuniones entre los miembros de la familia real, llevando a Ingrid, tras la visita al hospital de esta mañana, hasta la prisión de Oslo, lugar donde permanece su hermanastro desde días antes del inicio del juicio de forma preventiva y a la espera de la sentencia definitiva, que llegará en los próximos días. En ese mismo lugar han sido fotografiados Ingrid y Sverre Magnus, la segunda y el tercero en la línea de sucesión al trono de Noruega.
La prisión de Oslo como punto de encuentro
Los dos hermanos han sido fotografiados tanto entrando como saliendo de la prisión. Ambos con un rostro serio y, a diferencia de esta mañana —cuando era la princesa Ingrid quien conducía el coche, con sus padres en el interior—, esta vez ha sido el príncipe Sverre quien se ha puesto al volante para visitar a su hermanastro y mantener una reunión previa a la sentencia definitiva, que se espera que se conozca el próximo 15 de junio. Una visita que ha tenido una duración de unos setenta minutos, aunque no han trascendido los detalles de lo sucedido en el interior al tratarse de un asunto familiar privado.
No obstante, todo apunta a que uno de los principales temas de conversación habría sido el estado de salud de la princesa Mette-Marit. Mientras tanto, otro foco se situaba sobre otro de los pilares de la Familia Real: la reina Sonia, quien hace tan solo unos días se enfrentaba a un nuevo problema de salud a causa de unos desajustes cardíacos por los que tuvo que ser ingresada. Una evolución que la Casa Real ha ido detallando en los últimos días, informando de una recuperación favorable que ahora ha quedado visible ante el mundo.
La Reina ha retomado su agenda institucional en Trondheim con motivo de la inauguración de la exposición "Inger Sitter. Nature Feeling" en el Museo de Arte de Trondheim. Una reaparición en la que, entre ramos de flores y una gran sonrisa, ha dado inicio a una jornada que devuelve parte del esplendor a la Corona noruega de la mano de uno de sus pilares fundamentales.








