En España hay 1.242 niños menores de seis años viviendo en centros tutelados, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Juventud e Infancia. Es mucho más que una cifra para reflexionar, porque detrás de cada número hay un niño que no está teniendo la oportunidad de vivir en una familia los primeros años de su vida, un momento clave para su desarrollo.
Tal como recalca ASEAF (Asociación Estatal de Acogimiento Familiar), el Gobierno y las comunidades autónomas se comprometieron en 2022 a que ningún menor de seis años estuviera en centros de acogida al llegar a 2026. Un compromiso que solo ha cumplido Cantabria, donde actualmente no hay ningún pequeño de esta edad institucionalizado. Sin embargo, en otras regiones, el número incluso ha aumentado.
Por este motivo ASEAF insta a poner en el foco en la realidad de los 20.000 bebés, niños y adolescentes que viven en centros de acogida en nuestro país. A través de su web www.acogedoras.org se puede obtener información sobre las distintas modalidades de acogimiento (de urgencia, temporal, permanente, especializado, en periodos vacacionales, por cursos escolares...) y de los trámites a seguir para solicitar ser familia de acogida.
El acogimiento en primera persona: el testimonio de María Algueró
María Algueró es madre de familia numerosa de acogida y adopción y especialista en primera infancia. Tiene cuatro hijos a los que, junto a su marido, ha acogido y en un caso ha adoptado. Comparte habitualmente su experiencia y su testimonio en sus redes sociales (@atencionycuidadosdelbebe, en Instagram), para ayudar a otras personas, y ha charlado también con nosotros para relatarnos qué supone ser familia de acogida y cómo se transforma la vida de los menores que dejan de estar institucionalizados.
¿Qué es lo que más temor produce a las personas que te piden consejo sobre el acogimiento?
Siempre he intentado ser realista a la hora de acompañar a las familias, no es un camino fácil pero sí maravilloso, a las familias lo que más les preocupa es el retorno, yo nunca he vivido un retorno, no debe de ser fácil pero nosotros tenemos claro desde el primer momento la situación que es, estamos mientras se nos necesite.
¿Qué idea básica deben saber las personas que se decantan por el acogimiento y cuál deberían desterrar?
La realidad es que hay muchos menores que nos necesitan, es un derecho que los menores vivan en una familia y está en nuestra mano el poder acompañar a la infancia más necesitada. Si cada persona pudiese ayudar de la manera que pudiese, no habría menores solos. Son menores que no han tenido buena suerte, pero la situación que tienen no es por ellos.
En vuestro caso, ¿cuáles son las dificultades que tenéis que enfrentar con vuestros hijos?
En casa vivimos al día, hay terapias, psicólogos, mucho trabajo con ellos para que tengan una estabilidad, que se sientan queridos, parte de la familia.
A veces has comentado que tu vocación por la maternidad era muy intensa. ¿Crees que la experiencia que estás viviendo como madre es diferente a la que viven otras mujeres con otro tipo de maternidad?
Sin duda ha sido mi sueño desde muy pequeña. Creo que la experiencia sí es distinta, son menores con adversidad temprana y mucho trabajo por delante, pero eso no significa que sea peor; yo no cambiaría mi familia por nada en este mundo y no es un trabajo fácil, pero sí muy gratificante. Convivimos con visitas mensuales que a veces desestabilizan y hay que trabajar con ellos los siguientes días.
La mayoría de familias que buscan una adopción tienen por delante una lista de espera de muchos años (a no ser que hablemos de adopción especial). ¿Crees que el acogimiento es una alternativa para estas familias o debería ser una opción elegida desde el principio?
En adopción hay una lista de familias a la espera, en acogida hay miles de niños en residencias esperando una familia, creo que algo debería cambiar. Claramente no es la misma medida ni es lo mismo una acogida que una adopción, creo que hay que estar preparado para ambas opciones teniendo claro el objetivo de cada medida. Creo que cada vez se habla más de acogida y ya no es un tema tan tabú, se conoce más y cada vez hay más familias que se informan y es que no solo hay una manera de acoger, hay muchas opciones para poder ayudar a la infancia y adolescencia.
¿Cómo cambia la vida de los niños del sistema de protección de menores que están en centros residenciales cuando pasan a vivir con una familia?
Les cambia por completo, en las residencias están muy cuidados y atendidos, pero los niños necesitan vivir en familia, en un centro hay varios turnos y es difícil; en una casa tienen una familia de referencia siempre, la misma persona que les despierta para llevarles al cole, les recoge del cole, les acuesta por las noches, les cuida cuando están malos, lo que todo niño necesita. Su vida cambia radicalmente, su situación, aun siendo compleja, se normaliza.
¿Por qué sigue habiendo tantos menores institucionalizados en España? ¿Qué es lo que falla?
Hay muchísimos menores institucionalizados, creo que hay que seguir concienciando y hablando de acogimiento familiar, cuantas más familias lo conozcan más gente querrá informarse, para nosotros fue algo que no conocíamos cuando empezamos y a raíz de empezar con el proceso empezamos a conocer familias de acogida. Además en cada comunidad autónoma se gestiona de manera distinta, cosa que no entiendo, creo que se debería ver que es lo que mejor funciona y hacerlo a nivel general.
Comentas en tus redes cómo a tus hijos les cuentas que tienen dos familias. ¿Qué es lo más difícil de gestionar de esto?
Para nosotros no es difícil de gestionar, es algo que teníamos claro desde el primer momento que llegaron a casa, es más, en casa vivimos una realidad que no es la de las demás familias, todos tienen visitas con sus familias biológicas menos Pulgarcito [como llama en redes sociales a uno de sus hijos] que fue una adopción y no tiene vínculo con su familia de origen; los niños dicen "pobre", que solo ve a una familia. Normalizamos desde que entraron por la puerta, hablamos de sus familias biológicas con toda naturalidad y cuando nos preguntan fuera de casa siempre dicen que "somos familia de acogida", nada como normalizar, los niños se hacen a todo, y creo que eso nos ha ayudado a gestionar todo mejor con ellos.
En este sentido, has escrito el cuento "Un abrazo con dos brazos", que puede adquirirse en Amazon. ¿Cuál ha sido tu propósito al escribirlo? ¿Los niños comprenden mejor de esta manera su situación?
Tuvimos un problema en el cole de uno de los peques y esa misma tarde escribí un cuento para contar en el cole y que los compañeros entendieran qué es ser familia de acogida. Al día siguiente fui al cole y el cuento les encantó, hicieron mil preguntas y pensé que si nos había ayudado a solucionar dudas de compañeros de mis hijos también podría ayudar a otros niños. Decidí hacer las ilustraciones y cambiar algunas cosas para poder publicarlo, mi idea es que lo tengan en los coles para poder trabajar distintas modalidades de familias, lo he llevado a varios coles y el feedback ha sido muy bueno. Es un cuento super sencillo, corto y con las ideas claras para que se pueda entender bien, al final del cuento hay una guía pedagógica para poder trabajar el cuento en infantil y en primaria con actividades.










