Vestir de blanco en una boda cuando no eres la novia puede generar un auténtico debate sobre protocolo. Cómo olvidar cuando Victoria Beckham lo hizo en 2019 durante el enlace de Sergio Ramos y Pilar Rubio, con un vestido blanco con print de cadenas y zapatos fucsias, pese a que los novios habían vetado expresamente ambos colores, aunque se contemplaban excepciones para los estampados. No ha sido, sin embargo, la única celebrity que ha apostado por tonalidades tradicionalmente reservadas a la protagonista del gran día. Eugenia Martínez de Irujo eligió un diseño nude para la boda de Tamara Falcó e Íñigo Onieva, mientras que Dua Lipa impactó con un vestido blanco de transparencias y flores en la de Jacquemus, con el beneplácito de los novios.
En octubre de 2016, Lourdes Montes también sorprendió con un estilismo en tonos claros cuando acompañó a su marido, Francisco Rivera, a una de las bodas más esperadas del mundo taurino, la del rejoneador Diego Ventura y Rocío Pérez. Su elección fue un dos piezas atemporal, con prendas que además podían reutilizarse por separado en otras ocasiones.
Por aquel entonces, Lourdes y Fran acababan de celebrar su tercer aniversario de boda. Se habían casado por lo civil en septiembre de 2013 en Ronda y habían vuelto a darse el 'sí, quiero' por la iglesia en Sevilla en julio de 2014. Además, ya eran padres de su primera hija en común, Carmen.
La cita tuvo lugar en La Puebla del Río, Sevilla, donde los novios reunieron a familiares, amigos y numerosos rostros conocidos. La parroquia de Nuestra Señora de la Granada se engalanó con flores y romero, y hasta se desplegó una alfombra roja para recibir a los invitados. La expectación fue tal que los vecinos se arremolinaron junto a las vallas para contemplar su llegada, en una escena que recordaba más a la de unos galardones del cine o la música que a la de un enlace. Entre los asistentes estaban los toreros Julián López 'El Juli', José Antonio Morante de la Puebla o Alejandro Talavante.
El traje marfil de Lourdes Montes y su original bolso joya
Para aquella boda de otoño, Lourdes apostó por un traje de chaqueta y pantalón en tono marfil, con un diseño que recuerda a los conjuntos sartoriales que tanto gustan a la reina Letizia y que también han lucido otras royals, como Charlene de Mónaco o Mary de Dinamarca.
El dos piezas estaba formado por un pantalón largo de pernera recta y amplia, con una franja vertical en el lateral, y una chaqueta entallada, con ligera silueta evasé en la cintura, de escote en pico y sin solapas. Los bordados florales multicolores sobre tul transparente recorrían la parte delantera de la chaqueta, los laterales y los puños, aportando un toque romántico.
Y si el traje llamaba la atención, su bolso no se quedaba atrás. La diseñadora escogió un original clutch rígido de color rosa empolvado, con cierre dorado y aplicaciones de pedrería, cuentas y motivos florales en relieve. Un accesorio que parecía dialogar con las flores del traje y que ponía el toque más festivo al estilismo. Completó el conjunto con varios anillos, entre ellos uno rectangular de gran tamaño, y llevó el pelo suelto, peinado con suaves ondas.
¿Y qué dice el protocolo sobre una elección así? La estilista Piluka de Echegaray recordaba en ¡HOLA! Novias que el blanco debe reservarse a la novia salvo indicación contraria, aunque los estampados o los contrastes cromáticos permiten introducirlo con mayor discreción. Por su parte, Inma Barroso, directora creativa de Paqui Barroso, se mostraba más flexible con los tonos beige, que sí considera apropiados para las invitadas.
Cristina González, redactora de Moda y Novias en ¡HOLA!, destaca la importancia de cómo se construye el estilismo: "El blanco es un color delicado para una invitada, pero Lourdes supo alejarlo de la estética nupcial gracias a los bordados florales y los complementos", apunta. "La chaqueta y el pantalón podían tener una segunda vida por separado, una cualidad que cada vez valoramos más al elegir un look para una ocasión especial".









