EN PRIMICIA PARA ¡HOLA!

Rosa Clará nos desvela el secreto mejor guardado de Pascalle Paerel: un vestido de novia con caída asimétrica y raso de seda


Una lección de arquitectura minimalista, artesanía contemporánea y detalles ocultos


Pascalle Paerel, el día de su boda con Sandra Barneda© Silvia Sánchez
Luis NemolatoDirector especiales ¡HOLA!
Belén JuanRedactora ¡HOLA!
10 de octubre de 2026 a las 14:02 CEST

Líneas limpias, para dibujar la figura siguiendo sus curvas sin aprisionarla; raso de seda para aportar fluidez y movimiento; un delicado drapeado a la altura de la cintura y las clavículas que se prolonga alrededor del pecho para crear, casi arquitectónicamente, un cuello halter de estructura asimétrica; hombros, realzados; espalda, al descubierto; un juego de transparencias con una capelina que nace de la nuca; dos metros de raso de seda que se extienden por su columna vertebral hasta la cola acompasando y acompañando el movimiento de la cadera y sus piernas… Y, por si faltara algo para aportar la gracilidad de una pirueta en el aire, un velo de tul de seda de otros tres metros y medio para aportar más ligereza. “Lo siento muy yo; nunca me habría visto en un inmenso vestido princesa, pero en éste, sí”. Pascalle Paerel, como ya sabrás, porque te lo hemos contado, es CEO y propietaria de The Composers, una agencia que fundó en 2019 dedicada a representar a bailarines de élite y a acercar su talento a otros ámbitos universos como la moda, la publicidad y el arte contemporáneo.

Pascalle Paerel ha dado el 'sí, quiero' a Sandra Barneda© Silvia Sánchez
Pascalle Paerel ha dado el 'sí, quiero' a Sandra Barneda

De hecho, ha trabajado tête-à-tête con grandes maisons como Chanel, Vuitton, Valentino, Dior o Armani. Pero antes, antes de todo eso, fue el ballet. Comenzó en la danza cuando solo tenía seis años y su vocación, determinación y calidad la llevaron a ser primera bailarina del Het Nationale Ballet, la Compañía Nacional de los Países Bajos. De ahí, la inspiración de Rosa Clará a la hora de ejecutar uno de los vestidos más importantes de su vida, ese con el que dar sus últimos y primeros pasos como novia y esposa. Pascalle, es cierto, que sabía desde el principio, cuál debía de ser la dirección del corte. 

Al bies, para ser más exactos. Quizás por personalidad o por su estrecha vinculación con los talleres, las agujas y la alta costura pero, a partir de ahí, se ha dejado en manos de alguien que lo sabe todo en la moda nupcial, más que nada porque ella se encargó además de trascender sus reglas con una visión revolucionaria: Rosa Clará la diseñadora que introdujo moda de pasarela en el altar y autora de los vestidos de mujeres con tanto carácter y personalidad como Paula Echevarría, Eva Longoria, Paulina Rubio, Laura Escanes, Marie Chevalier o Stephanie Cayo.

La bailarina y empresaria, con su vestido de novia© Silvia Sánchez
La bailarina y empresaria, con su vestido de novia

 Con este trabajo Rosa ha vuelto a lograrlo. A hacer de la novia, una novia perfecta, aunque en esta conversación nos diga a la primera de cambio que nunca ha creído en manuales que desarrollen esas cosas en un índice. Quizás porque en realidad todo consista en escuchar a la novia, en entenderla y en elevarla. Y esto último, era, al menos sobre el papel, lo más fácil, porque eso ha hecho Pascalle toda su vida: romper con la física y volar. Pero, con aguja y dedal, hay que domar la tela. Había que trabajar con un tejido muy ligero y conseguir que la caída fuera como un paseo por las nubes. Exigía precisión quirúrgica. Y Rosa ha hecho otra cosa: magia.

Has vestido a realeza, a estrellas de Hollywood y a la aristocracia… Ahora toca vestir a Pascalle, en una boda con un interés mediático súper relevante y además con otra mujer y ésta, de magnetismo arrollador, ¿eso te ha exigido reescribir tu propio manual de la novia perfecta?

No. Para mí no existe un manual de la novia perfecta. Cada novia es diferente y lo importante es escucharla y entender qué quiere transmitir ese día. Pascalle tiene una personalidad muy definida y, desde el principio, tuvimos claro que su vestido tenía que hablar de ella, de su elegancia y de su manera de moverse. Eso es lo que hace que un vestido sea especial: que la novia se reconozca en él.

Tu dominio del crepé, el mikado y las líneas depuradas es legendario. ¿Cómo has adaptado esa herencia y tradición clásica a una novia tan siglo XXI, tan moderna, tan, además, del norte de Europa?

La tradición y la modernidad no están reñidas. De hecho, creo que la elegancia más contemporánea parte muchas veces de líneas muy limpias y de una buena construcción. Con Pascalle hemos buscado precisamente eso: un vestido actual, sofisticado y muy limpio, pero con toda la artesanía y el cuidado por los detalles que forman parte de nuestra manera de entender la novia.

Cuando recibiste el encargo para vestir a una de las dos mitades de esta pareja, ¿cuál fue la inspiración, la referencia, el mood?

Más que una referencia concreta, partimos de la propia Pascalle. Ella tenía muy claro lo que quería y eso nos ayudó mucho a definir el camino. Nos centramos en su personalidad, su elegancia y su manera de moverse, buscando un vestido con presencia, pero que en todo momento la representara y la hiciera sentir ella misma.

Pascalle conoce a la perfección el lenguaje del cuerpo y el movimiento, ¿cómo influye la profesión de la novia a la hora de estructurar cómo "camina" el vestido?

Muchísimo. Una bailarina tiene una relación muy especial con el movimiento, y queríamos que el vestido lo acompañara. Por eso elegimos un raso de seda ligero y trabajamos una caída desde el cuello que se mueve sobre la cola. También el velo, de tres metros y medio, está pensado para aportar esa sensación de ligereza cuando camina.

Pascalle, como hablábamos en la pregunta anterior, ha sido bailarina. ¿Qué era lo que querías resaltar de su figura? ¿Cuáles son sus puntos fuertes? ¿Tenía Pascalle una idea preconcebida de su vestido y trabajasteis a partir de ahí?

Queríamos resaltar su elegancia natural, sus hombros y su manera de moverse. El escote halter y la espalda pronunciada ayudan a enmarcar su figura, mientras que la caída del tejido aporta mucha fluidez. Pascalle tenía muy claro que quería un vestido elegante y especial, y fuimos construyendo juntas esa idea. 

Media Image© Rosa Clará

¿Cómo ha sido trabajar con Pascalle en su vestido? ¿Es una novia que, como novia, se conoce a sí misma o que necesitaba descubrirse?

Ha sido muy bonito porque Pascalle se conoce muy bien. Tiene mucha personalidad y sabe lo que le gusta, pero al mismo tiempo ha confiado mucho en nuestro equipo. Creo que esa combinación es perfecta para crear un vestido.

¿Marcó el escenario de alguna manera el diseño del vestido?

Sí, siempre pienso que el lugar y el momento forman parte del vestido. En este caso, queríamos que el diseño funcionara perfectamente con el entorno, pero sin dejar que el escenario condicionara a la novia. El vestido tenía que ser protagonista por sí mismo y, al mismo tiempo, sentirse natural en ese lugar.

¿Qué regla no escrita de la moda nupcial tradicional has decidido dinamitar conscientemente en este diseño —y con ella—? 

No creo que haya que romper las reglas por romperlas. Prefiero preguntarme qué necesita cada novia. En este caso hemos mantenido algo en lo que siempre he creído: la elegancia, la atemporalidad y una silueta muy limpia. Y a partir de ahí hemos dado al vestido una interpretación muy actual y muy personal.

¿Quién ha sufrido más vértigo ante el resultado final: Rosa Clará o la novia? ¿Qué rasgo de su personalidad, una vez conociéndola, has querido que quedara plasmado en el patrón de tu diseño?

Creo que ninguna de las dos ha sufrido demasiado. Desde el principio hubo mucha confianza y eso hizo que el proceso fuera muy natural. Es una mujer muy cercana.

¿El mayor reto y la mejor satisfacción?

Trabajar un tejido tan ligero y conseguir que cada caída y cada drapeado quedaran exactamente donde tenían que estar requiere mucha precisión. Lo que más me satisface es el movimiento final del vestido: cuando Pascalle camina y ves cómo la seda, la cola y el velo acompañan su figura, todo cobra sentido.

¿Tiene mensaje? Hay algo que hayas querido mostrarnos a través del patrón, la hechura…?

Para mí el mensaje más importante es que una mujer tiene que sentirse libre para decidir cómo quiere verse y cómo quiere vivir un momento tan importante. La moda nupcial ha cambiado mucho y hoy cada novia puede construir su propia idea de lo que significa casarse.

El gran reto de una boda con dos novias es que una no eclipse a la otra, ¿Cómo has trabajado con ese… hándicap o ese acicate, según se mire?

La clave es que cada una tenga su propia identidad. No se trata de que los vestidos sean iguales ni de que compitan, sino de que funcionen juntos. Lo bonito es que cuando las veas a las dos entiendas que pertenecen a la misma historia, pero que cada una mantiene su personalidad.

¿Algún detalle oculto al objetivo de la cámara que podamos contar?

Siempre me gusta que haya algún detalle especial, forma parte de la magia de un vestido de novia que haya algo que solo conozcan la novia y el equipo que lo ha creado para ella.

¿Qué te gustaría que el público murmurara al ver tu diseño?

“Qué elegante”. Y, sobre todo, “es totalmente Pascalle”. Para mí, el mejor vestido es aquel en el que la mujer se reconoce y que consigue hacerla todavía más ella. 

¿Cómo se asegura Rosa Clará de que este diseño siga siendo una obra de arte cuando revisen las fotos de ¡HOLA! dentro de veinte años?

No diseñando pensando en una tendencia. Para mí la verdadera modernidad es hacer algo que siga siendo bonito con el paso del tiempo. Cuando un vestido está bien construido, tiene una buena silueta y un buen tejido, no necesita seguir ninguna moda para permanecer.

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