“Es un vestido hecho desde el corazón, con el que sé que me voy a sentir feliz y guapa. Me lo han diseñado Arnaud y Álvaro que, además, son amigos y gente que me quiere. Lo han creado para mí y pensando en mí y eso lo hace todavía más especial”. Es Sandra Barneda la que habla de su vestido de novia. Hablaba en futuro porque aún no lo habíamos visto. Era, como para todas las novias, su mayor secreto… Pero, ahora, lo tienes aquí, en primicia para ¡HOLA! Obviamente, cuando nos lo contó, teníamos que ir a la fuente para “sacar” algo más. Y fuimos a sus creadores. A Arnaud Maillard y Álvaro Castejón. O lo que es lo mismo, a los dos diseñadores que forman Alvarno, ese tándem compuesto por el que fuera la mano derecha de Karl Lagerfeld en París con Chanel durante más de una década por un lado y quién, al otro lado del océano, en Nueva York era el ojito, también derecho, de Oscar de la Renta.
La pareja, que hace tan solo dos semanas regresó triunfalmente a la semana Fashion Week de Madrid —tras cinco años de ausencia y el récord de ganar tres veces consecutivas el premio L’Oreal de la pasarela—, fue algo así como los Reyes Magos en la epifanía que vivió nuestra novia hace tan solo unos días. “Cuando me vi con el vestido frente al espejo fue si estuviera dentro de una película. Pensé: 'Madre mía, es verdad, me voy a casar. ¡Qué fuerte!". Y es que ¿cómo no iban a ser ellos los elegidos para confeccionar su vestido, quizás el más importante de una vida, conociéndola tan bien? Porque la película podía ser aquel clásico de los 90 firmado por Mark Christopher y los nombres de Neve Campbel, Ryan Phillippe y Shalma Hayek en luces de neón; ése en el que se recreaba el antro más cool del planeta: Studio 54.
Ya sabes, esa pista de baile donde el placer era la única regla bajo una bola de espejos, donde Mike Jagger perdía el conocimiento ante una nicaragüense desnuda sobre un caballo como Lady Godiva de nombre “Bianca” y Brooke Shields se sonrojaba ante un Michael Jackson, entonces, de color chocolate. Porque de eso se trata en la vida, de amor. Ya sea seventies, con un toque country rollo Calle 42 y visionario como Grace Jones. Amor. Con carácter. Y un detalle precioso para Pascalle.
En un universo 'bridal' casi siempre un pelín sobrecargado de merengue, pedrería y tul, ¿cómo se inyecta vuestro inconfundible ADN rockero, arquitectónico y urbano en un vestido de novia sin perder la solemnidad del momento por un lado y vuestro espíritu por otro?
Álvaro: Sobre todo respetando la personalidad de Sandra y adaptando nuestros códigos a su visión de cómo se ve ella como novia.
Cuando recibisteis el encargo para vestir a una de las dos mitades de esta pareja ¿cuál fue la primera imagen, referencia cinematográfica o 'moodboard' mental que cruzó por vuestra mente?
Álvaro: Conocemos bien a Sandra en cuanto a sus gustos estilísticos. Le tenemos mucho respeto, admiración profesional y un gran cariño a nivel personal. Fue un momento de mucha emoción y responsabilidad. Ella ha sido siempre la primera imagen y una vez supimos más detalles pudimos hacernos una composición de lugar.
Sandra posee una presencia televisiva y literaria arrolladora. ¿Qué rasgo exacto de su personalidad ha sido el patrón para vuestro diseño?
Arnaud: El día de su boda es uno de los días más importantes y ese día ella va a ser la novia no la estrella televisiva ni literaria. Con sus emociones, con su presencia arrolladora y con su yo más personal.
En un vestido de novia, ¿funciona ese refrán que dice 'el hábito hace al monje' o es realmente al revés? Con Sandra ¿cómo funciona eso?
AL: Sandra defiende todo de una manera extraordinaria. En su día especial ha sido una elección muy clara desde el principio.
¿Qué era lo que queríais resaltar de su figura? ¿Cuáles son sus puntos fuertes?
AR: Su altura y su presencia son puntos fuertes que hemos resaltado. No tiene ornamentos externos. El corte y la mezcla de texturas se llevan todo el protagonismo.
¿Tenía Sandra una idea preconcebida de su vestido y trabajasteis a partir de ahí?
AR: Sandra tiene las cosas muy claras de lo que quería y no quería pero estaba muy abierta a nuestras propuestas. Nosotros la veíamos perfecta con varias siluetas pero cuando vio el boceto de su vestido lo tuvo claro.
¿Cómo ha sido trabajar con Sandra en su vestido? Es una novia que se conoce a sí misma, ¿verdad?
AL: Ha sido muy fluido porque justamente ella se conoce mucho y es muy consciente de la imagen que transmite. Nosotros le animamos a salir de su zona de confort.
¿Marcó el escenario de alguna manera el diseño del vestido?
AR: Es una boda en su casa, en el campo y eso marca desde el principio. Pero no mucho más allá. Lo importante es que se viera guapa, favorecida y que después pudiera bailar durante horas.
Vosotros, que habéis bebido de Karl Lagerfeld y de Oscar de la Renta, ¿qué regla no escrita de la moda nupcial tradicional habéis decidido dinamitar conscientemente en este diseño o por el contrario habéis abrazado con todas las consecuencias?
AR: No hay reglas en general. Lo más importante es adaptarse a su personalidad y que ella se sienta cómoda. Sobre todo que no se sienta “disfrazada”.
Hablemos de texturas. Por lo que vemos en el boceto, os habéis doblegado a las capas, los 'crepés', el tul… cuando habéis sido adalides de los tejidos tecnológicos y la vanguardia como el neopreno o las mallas metálicas… ¿Era lo que os pedía el cuerpo o lo que Sandra necesitaba?
AL: Era sobre todo la manera que vimos a Sandra para su boda. Una novia no es un modelo de colección donde podemos experimentar. Para Sandra elegimos tejidos naturales como el crepé triplo drape y la gasa de seda en contraste que aporta ligereza y presencia al mismo tiempo.
Un 'fitting' es casi una sesión de psicoanálisis. Entre alfileres y espejos, ¿quién ha sufrido más vértigo ante el resultado final: los diseñadores o la novia?
AL: (risas) ¡No queríamos que se acabaran nunca las pruebas!
AR: Y con Sandra, menos. Ha sido muy fácil porque ha habido mucha complicidad y mucha confianza.
Si este vestido fuera una canción de la banda sonora de su historia de amor, ¿sonaría a un clásico de la 'chanson' francesa, a un himno disco de Studio 54 (esa capa que sale del cuello rollo 'halter'…) o a un 'hit' del pop contemporáneo?
AR: Nos quedamos con el himno disco de Studio 54. ¡Mucho más glamour!
La novia moderna exige comodidad sin sacrificar el espectáculo. ¿Cómo se resuelve la ecuación para que el vestido sobreviva —impoluto— desde el 'sí, quiero' hasta la madrugada?
AR: En este caso, la capa con el cuello drapeado es como un “accesorio” que luego se quita y que transforma el look. Pero la idea es que no sobreviva a la madrugada. El vestido de novia es para una ocasión y si al final de la noche su estado es regular eso es señal de que se lo han pasado muy bien.
¿Cuál ha sido el mayor desafío que os ha quitado el sueño —y sumado ojeras— durante la confección de este traje? ¿Y lo que, a la hora de verlo terminado, os ha hecho sentiros más satisfechos?
AL: En un primer momento pensamos que el poco tiempo iba a ser algo que nos iba a quitar el sueño porque coincidía con nuestro desfile. Al final, los tiempos han sido perfectos y no ha habido ningún tipo de estrés. La satisfacción es máxima cuando observas a Sandra con el vestido y vemos que el resultado es exactamente como lo habíamos diseñado e imaginado.
La moda es un reflejo de los tiempos que corren. Este vestido ¿esconde un mensaje? ¿Qué narrativa de empoderamiento femenino se esconde detrás de cada puntada?
AL: Tanto Sandra como Pascalle son dos mujeres bellísimas, empoderadas y con unas trayectorias profesionales remarcables. No podemos añadir mucho más a la ecuación. En nuestro caso el mensaje para Sandra es siéntete tú misma, disfruta de tu gran día y haz tuyo el vestido de tu boda.
Arnaud, Álvaro: trabajando a cuatro manos ¿hay fricciones? ¿Hubo algún detalle del vestido en el que tuvierais una discrepancia importante antes de llegar al consenso perfecto?
AR: Llevamos trabajando a cuatro manos desde el primer día que nació ALVARNO así que no hay fricciones. Cada uno defiende su parte creativa pero en el caso de Sandra lo tuvimos muy claro desde el principio.
AL: Solamente hubo un detalle que no ha sido necesario porque el diseño final no lo necesitaba. Pero eso nos lo guardamos los tres.
El gran reto de una boda con dos novias es no eclipsar la una a la otra, ¿Ha habido un hilo teléfono con el 'atelier' de Rosa Clará para evitar un choque de trenes? Si es así, ¿La fórmula es la mimetización, la complementación…?
AR: Nosotros nos centramos en Sandra. Sí que hablamos con Pascalle más que nada para que no hubiera ninguna coincidencia y sobre todo en las tonalidades pero nada más. No hemos visto el resultado final de Pascalle, ni Pascalle sabe nada del vestido de Sandra. De todas formas estamos seguros que Rosa Clará ha hecho un vestido maravilloso que va a realzar aún más la belleza de Pascalle.
¿Qué elemento oculto, quizás imperceptible para los 'flashes' de nuestros fotógrafos pero íntimo para la novia, habéis camuflado en el interior de la prenda -si se puede contar-?
AR: Hay un detalle secreto en el interior, sí. Es una etiqueta de grosgrain de seda bordada con ALVARNO en oro, el nombre de la novia y la fecha de boda bordados en color azul cielo. Es un detalle muy costura que aporta un significado especial a su vestido.
AL: Y tampoco podemos pasar por alto los zapatos. La idea surgió a raíz de nuestro último desfile el 18 de septiembre. Colaboramos con Elena Casanova, una firma muy reciente que acaba de lanzar al mercado unas mules con efecto zapatilla de ballet. Sandra, en cuanto las vió en el desfile, se enamoró de ellas. Elena le ha regalado unas azul marino con las cintas de raso que se atan a la pierna y son un homenaje claro a la Trayectoria profesional de Pascalle. Con la altura de Sandra es perfecto que vaya de plano y el azul marino le da un toque sofisticado.
En un mundo obsesionado con las tendencias y el impacto viral para Instagram, ¿cómo se asegura Alvarno de que este diseño siga siendo una obra de arte cuando revisen las fotos de ¡HOLA! dentro de veinte años?
AR: Es un diseño contemporáneo y atemporal como todo lo que hacemos. Tenemos clientas que fueron a nuestro último desfile con alguna prenda de hace 14 años y podría ser de la próxima temporada. Eso es para nosotros un motivo de gran satisfacción.
Cuando la veáis caminar hacia la novia, ¿qué os gustaría que el público murmurara al ver vuestra creación?
AL: Veremos las caras de emoción de la gente que le quiere y con eso ya estaremos felices.







