ANATOMÍA DE UN LOOK

Recordamos el look de Isabel Preysler en la boda de Ana Aznar: "Un vestido joya que 24 años después sigue siendo pura inspiración"


Se coronó como la invitada más elegante con un diseño que destacó en un enlace donde los tonos claros estaban permitidos entre las asistentes


Isabel Preysler y Miguel Boyer en la boda de Ana Aznar y Alejandro Agag© GTRES
Cristina GonzálezRedactora de FASHION
5 de septiembre de 2026 a las 7:01 CEST

El 5 de septiembre de 2002 se celebró una de las bodas españolas más importantes de aquel año, que más de dos décadas después, seguiría acaparando titulares debido a algunos de sus invitados. Fue la fecha que la hija mayor del por entonces presidente del gobiero, José María Aznar, y de Ana Botella escogió para darse el 'sí, quiero', luciendo un vestido de novia firmado por Aby Güemes, la misma diseñadora que se encargó de confeccionar el de su madre en 1975, así como también el de su abuela.

Ana Aznar y Alejandro Agag se casaron en la Real Basílica de San Lorenzo de El Escorial, un enlace que fue bautizado como 'el de la tercera infanta', debido a la fastuosidad del evento. Acudieron más de 1.000 asistentes, entre los que se encontraban los reyes Juan Carlos y doña Sofía, los ministros Tony Blair y Silvio Berlusconi, Julio Iglesias, que acudió junto a Miranda Rijnsburger; así como Isabel Preysler, que lo hizo del brazo de su tercer marido, Miguel Boyer.

Isabel Preysler y Miguel Boyer en la boda de Ana Aznar y Alejandro Agag© GTRES
Isabel Preysler y Miguel Boyer en la boda de Ana Aznar y Alejandro Agag

Se trataba de una boda con una etiqueta bastante flexible en cuanto al color, pues un buen número de invitadas se decantaron por tonos claros, como el blanco —normalmente, reservado en exclusiva para la novia—, el beige, el champán o el gris perlado. Fue este último tono el que escogió la madre de Tamara Falcó para la ocasión, armando un estilismo con el que consiguió coronarse como la más elegante de aquel enlace, según aseguraron nuestras lectoras en la votación que ¡HOLA! realizó entonces, por delante incluso de Inés Sastre y Miranda Rinjsburger, que obtuvieron el segundo y tercer lugar, respectivamente.

Isabel Preysler y Miguel Boyer en la boda de Ana Aznar y Alejandro Agag© GTRES

Isabel Preysler, una invitada con vestido joya que llevaríamos 24 años después

Es el tiempo que ha transcurrido desde aquella celebración, pero la moda es cíclica y la creación que eligió la socialité perfectamente podría formar parte de las tendencias actuales. De hecho, solo hay que hacer un pequeño recorrido por las últimas colecciones de firmas como Zara para comprobar cómo este tipo de vestidos de inspiración lencera con abalorios, cuentas o pedrería, han estado muy presentes como propuestas para las invitadas.

Isabel Preysler en la boda de Ana Aznar y Alejandro Agag© GTRES

El de Isabel Preysler era una creación de Dafnis, la popular boutique fundada en 1965 por María Rosa Salvador en Madrid, que disponía también de taller y se convirtió en la meca para las amantes de la alta costura y de quienes querían vestirse con piezas de firmas exclusivas como Armani o Ralph Lauren. Entre sus clientas figuraban nombres como el de la duquesa de Alba, Naty Abascal o la esposa de Miguel Boyer.

La boda era flexible con el uso de los colores claros e Isabel Preysler lo aprovechó al máximo enfundándose en este vestido de anchos tirantes y escote en pico, de corte midi con una sutil abertura delantera. Un diseño en el que destacaban sin duda los apliques de pedrería que arrancaban destellos con cada paso que daba, un detalle muy acertado, pues la ceremonia se celebró a las 19:00 de la tarde, por lo que la fiesta posterior tuvo lugar por la noche.

Isabel Prysler en la boda de Ana Aznar© Getty Images

Siguiendo con esta temática de delicados brillos, la filipina incorporó a su look unas preciosas sandalias de tiras metalizadas, a juego con un bolso de mano cuajado de lentejuelas en el mismo tono. Agregó también un chal liso —fue el accesorio que unió a un gran número de invitadas en aquella boda, pues hay que tener en cuenta que, aunque fuese verano, por las noches las temperaturas en El Escorial descienden especialmente—. A través de su elegante semirrecogido, además, dejaba ver unos pendientes de perlas que encajaban a la perfección con el conjunto.