Quién no ha temido, en algún momento, coincidir en una boda con el mismo vestido que otra invitada? Lo cierto es que, aunque existe un amplio abanico de firmas donde elegir, las tendencias nos acaban llevando a todas, inevitablemente, hacia la misma dirección. Por eso, cada vez más invitadas ponen en valor lo único y artesanal, que las diferencia del resto a la vez que refleja su estilo y personalidad. Esto mismo le sucedió a Ana Cristina Portillo, con quien nos citamos para conversar sobre su firma, sus estampados y sus mejores consejos para ser la invitada perfecta.
De invitada a diseñadora
“Estaba un poco cansada de ver a todo el mundo vestido igual, siguiendo la última tendencia sin de verdad plantearte si encaja con tu personalidad o si te hace sentir bien y ser tú misma. ÚNICA como somos todas”. Así que, tras varios años de boda en boda y haciéndose sus propios vestidos, Ana Cristina Portillo Domecq se lanzó a crear su propia firma, Ana Cristina P.D. Design, hecha para mujeres únicas, con estampados nacidos de acuarelas originales y tejidos naturales, cosidos uno a uno en España.
“Todo comenzó en el confinamiento. Empecé pintando acuarelas sin ninguna pretensión, solo para distraerme y aprender algo nuevo en esos meses en que estábamos encerrados”, nos cuenta. Lo que le llevó a otro descubrimiento: lo que realmente hace único a un vestido, no es la silueta, sino los tejidos en los que se plasma el estampado. "Poco a poco fui jugando con estos y, cuando mi hermana Claudia nos contó que se casaba, pensé que era mi momento para intentarlo. Y así fue como me hice mi primer vestido estampado”, recuerda la diseñadora.
¿Su inspiración? Todo y nada. Desde algo tan simple como la caída de una hoja, la esquina de un edificio antiguo o la sombra de un árbol hasta algo más profundo y abstracto como una sensación o una emoción. "Hay veces que la inspiración llega sola y otras veces tienes que buscarla. Es un trabajo sin descanso, pero muy bonito", recalca.
El poder del color
Las tonalidades que elegimos a la hora de vestirnos no solo transmiten un mensaje, sino que influyen en nuestro estado de ánimo. “Cada color tiene un significado y no es casualidad. No te sientes igual cuando llevas rojo que cuando vas de azul. Yo, la mayoría de los días, antes de vestirme, pienso en cómo me siento, qué busco de ese día, qué energía necesito para la jornada que me queda por delante…”. Y las bodas no son una excepción. Una vez tenemos todos los detalles del enlace —la fecha, la hora y el lugar—, Ana Cristina piensa en cómo se quiere sentir en esta celebración y qué colores son los que mejor le van a sentar. Y esa elección se nota en el resultado. “Sin duda, actúas de forma diferente cuando estás segura de lo que llevas y sabes que el color elegido te favorece, que cuando vas con un tono que no te dice absolutamente nada”.
Diseños 'made in Spain'
En los últimos años, las invitadas españolas —y de todo el mundo— han comenzado a poner en mayor valor la artesanía de nuestro país, apostando por firmas con producción local y lenta; algo que también tiene mucha importancia para Ana Cristina, aunque no sea un camino fácil de recorrer. “Es difícil encontrar talleres cerca que estén dispuestos a hacer pequeñas producciones. Para mí, esto es fundamental, ya que busco la edición limitada —solo hago 21 piezas por diseño y estampado— y, por lo general, trabajo bajo pedido”, explica. A pesar de ello, la diseñadora tiene clara su apuesta por el made in Spain: “trabajo muy tranquila sabiendo que me fío de mi taller y que lo tengo a mano siempre que necesitamos hacer cualquier tipo de modificación para una clienta”.
Cómo acertar con los estampados
Aunque el minimalismo continúa liderando el ránking de tendencias —revitalizado en parte gracias a la serie sobre Carolyn Bessette-Kennedy—, los estampados irrumpen en el armario de la perfecta invitada con propuestas maximalistas, que nos invitan a arriesgar con los colores y las formas. “Me alegro mucho de que los estampados se hayan puesto de moda, porque hacía falta ese toque más atrevido”, precisa Ana Cristina.
A la hora de combinarlos, sin embargo, ¿son más complicados los prints que los diseños lisos? “No lo creo. Simplemente tienes que encontrar el que vaya contigo, que te haga sentir tú y no disfrazada”. Siempre, eso sí, retándote un poquito y saliendo de tu zona de confort, “porque cuanto más nos salimos de esta, más cómodos nos sentimos fuera de ella”, explica.
La clave: los complementos
Cuando un estampado tiene mucha fuerza, ya sea por su color o por su tamaño, es importante buscar la armonía del look con accesorios que pasen más desapercibidos, que acompañen al diseño sin sobrecargarlo. Ana Cristina nos revela su secreto: “por lo general, cuando llevo un vestido estampado, lo combino con un bolso liso, y cuando elijo un traje liso, hago lo contrario: me pongo un bolso estampado”. Además, tiene un truco que le ha salvado en más de una ocasión: “hago bolsos reversibles, así que estoy cubierta en cualquiera de los casos”. En cuanto al color de los accesorios, recurre a menudo al negro o al dorado, y siempre busca que estos creen un contraste bonito y elegante.
Bodas de verano
¿Existe el perfecto look de invitada para esta estación? “Más que ‘perfecto’, te diría que el que no falla nunca es un vestido de tirante ancho, con escote cuadrado y largo midi”, nos cuenta la diseñadora. Aquí, además, conviene prestar atención al tirante, ya que este no debe ser demasiado fino si la boda se celebra en una iglesia.
Más allá del diseño, lo más importante es que la mujer que lo lleve se sienta ella; única y auténtica. Una máxima que también sigue a la hora de diseñar sus estampados: “para mí, es fundamental que estos transmitan la energía con la que son creados: esas ganas de comerse el mundo, del ‘yo sí puedo’ y ‘yo me lo merezco’, y no con la energía de esconderse tras un vestido neutro o uno más entre muchos iguales”.
















