Mil invitadas y un único objetivo: vestir bien en una boda en el campo. Con el pistoletazo de salida a la temporada de eventos por excelencia —la conocida época BBC—, son muchas las chicas que organizan su agenda para encajarlos de la mejor forma posible. Es momento de googlear localizaciones, reservar billetes de tren y hoteles y, por supuesto, de 'ubicarse' como invitada. Es decir, saber qué tipo de boda es —formal o informal—, cuándo tiene lugar —de mañana o de tarde— y en qué ambiente se desarrolla para dar así con el protocolo adecuado.
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Cris Medem.
Entre las bodas más comunes en primavera y verano están las que suceden en el campo. Es común que los novios trasladen la celebración a los pueblos donde se criaron, a zonas rurales más alejadas de la ciudad o a sus segundas residencias, algo que convierte el paisaje campestre en un escenario habitual. La elección de un vestido de invitada para una boda en el campo es más sencilla de lo que parece y pasa, en muchas ocasiones, por abrazar el tópico adaptándolo tanto a nuestro propio estilo como a las tendencias de temporada.
Las flores, los colores cálidos, los complementos bohemios y los cortes fluidos pueden parecernos 'típicos', pero son en realidad las características que aseguran un look ganador y correcto. No todos los diseños florales están vistos. De hecho, en nuestras firmas de cabecera hay modelos que son sinónimo de un estilismo de invitada redondo.
El print tapete - un estampado floral con aires vintage que recuerda a los papeles de pared o a las cortinas de las casas antiguas - es la vía predilecta de las invitadas para defender las flores pero con un aire más sofisticado e incluso nocturno. Este diseño de Baymo The Label (249 €) se ajusta al cuerpo en la parte el escote y el abdomen simulando un 'efecto corsé' para terminar cayendo en una falda de tablas. Atesora un estampado pintado a mano precioso. Con una capa semitransparente y accesorios en una tonalidad oro viejo conseguiremos un look campestre pero elevado.
Un extra: con una capa de terciopelo podrías aprovecharlo en compromisos de invierno.
Un truco de invitada experimentada es buscar opciones en firmas que no acostumbran a tener diseños para bodas. Sézane es una de ellas. Aunque sus colecciones son maravillosas, tienden a orientarse al día a día, no a eventos de etiqueta. Sin embargo, si una busca a conciencia, puede encontrar piezas como este vestido midi y de estampado floral con escote en la espalda (185 €) que puede servir para bodas en el campo.
Un extra: con sandalias planas y la cara lavada puede ser tu vestido favorito para pasear frente al mar.
El gran éxito de una chica es dar con un vestido de invitada que esa bonito (a poder ser, precioso) y cómodo. Con las firmas cada vez esmerándose más en darnos el mejor diseño posible, la ecuación es fácil de despejar. Firmas como The Are tienen vestidos prácticos pero resultones y monos como este de tirante spaguetti y print floreado. La parte de arriba simula un corpiño por lo que favorece, mientras que la falda es suelta. Acierto seguro.
Un extra: si te parece una opción muy 'vista', apuesta por un casquete joya. Parecerá otro.
Lo bohemio puede invocarse no solo con el print floral, sino con ciertas siluetas como la caftán. En Sophie and Lucie han incorporado a su colección un diseño suelto y vaporoso (275 €) con mangas mariposa que resulta ideal para acudir a una ceremonia en el campo. Además, este vestido es cómodo y holgado, característica que muchas invitadas no tienen en cuenta pero que al final del día se agradece.
Un extra: con unas sandalias de tacón ancho y acabado metalizado combinan genial.
Para quienes tengan muchísimos compromisos en la agenda y ya no sepan qué ponerse - o de dónde sacar el dinero para costearse cada look -, mejor buscar vestidos que puedan, si bien no repetirse en otras bodas, sí reutilizarse en el día a día. Este vestido midi de Polín et moi (119,95 €) podría perfectamente usarse para una cena de primavera o una comida especial y veraniega. Los detalles bonitos están en la parte del escote: atesora un nudo y una pequeña abertura en el centro.
Un extra: si el dress code lo permite, combínalo con alpargatas y pamela de rafia.
Hay bodas en entornos rurales que no tienen nada de informales o relajadas, sino todo lo contrario. Para esas fiestas existen diseños como este vestido de cuerpo ajustado y tiro a cintura de Coosy (165 €) cuya elegancia es equiparable a cualquier pieza de lentejuelas. Tiene estampado de flores, pero en tonalidades oscuras. Las lazadas negras en los hombros aportan un toque más romántico y nocturno. No falla.
Un extra: ¿qué tal optar por un tocado tipo 'casquete'?
Para bodas que se desarrollen de día y en épocas en el que el buen tiempo esté asegurado, este diseño de la firma británica Rixo (665 €) es perfecto. Vaporoso, suelto, romántico y súper bohemio, conquistará a las chicas que adoren las flores, las cestas de mimbre y las alpargatas. Al tener manga larga, no necesita capa o poncho. Desde la marca proponen adornarlo con complementos dorados, pero puede potenciarse ese carácter campestre con accesorios de rafia.
Un extra: puedes reutilizarlo en algún festival con botines cowboy.