Maratón de bodas

Tengo 10 bodas este año y estos son los vestidos de invitada que sí compraría (y repetiría)


Objetivo: vestir bien en todas y no arruinarse en el intento


Lucía Páramo
7 de febrero de 2026 a las 12:30 CET

De profesión, invitada. Eso es lo que pienso cada vez que hojeo mi agenda y veo que, desde marzo hasta octubre, tengo diez bodas. Ni una menos, ni una más (por favor). De amigas cercanas y de compromisos ajenos, a quince minutos en taxi o a tres horas en avión, informales y de etiqueta, bohemias y campestres. Las tengo de todos los tipos y en todos los meses, así que a las puertas de que de comienzo la temporada de compromisos me pregunto: ¿qué me voy a poner en ellas?

Diez bodas implican diez looks, pero no necesariamente diez vestidos diferentes, ya que eligiendo el modelo adecuado y tirando de ingenio muchos de ellos podrán valer para, como mínimo, dos ocasiones. En la era de Instagram, donde la mayoría de invitadas aprovecha la ocasión para compartir su estilismo en las redes, parece que utilizar dos veces un mismo look está prohibido. Preguntada al respecto, Virginia Pozo, fundadora de Coosy y experta en la materia, defendía el 'derecho' a repetir. "Las invitadas de 2026 ya no quieren vestidos que solo se puedan poner en una ocasión. Necesitan prendas versátiles que, dependiendo de los complementos, les puedan servir en distintas ocasiones”, contaba. La clave, como bien dice, está en elegir diseños que valgan la pena y que puedan llenarse de complementos. Aquí van 5 opciones a las que yo personalmente recurriría para arreglarme en mis compromisos de 2026.

Carla Dipinto© © @carladipinto
Carla Dipinto

1. Un vestido marrón

Esta tonalidad fue una de las más socorridas por las invitadas españolas. Su polivalencia y calidez convirtieron este color en una de las primeras opciones a la hora de decantarse por uno u otro y protagonizó estilismos impecables. Este 2026 vuelve a ser un comodín a la hora de encontrar un vestido que siente bien y favorezca. Por supuesto, dependerá de otros detalles como el tejido, el largo o la silueta, pero sin duda es una forma casi infalible de asegurarse un estilismo que pueda servir tanto en temporada de frío como de calor y, asimismo, de día o de noche. 

Paula Cremades© © @paucremades
Paula Cremades

2. Un diseño básico y de color negro

Hubo un tiempo en el que el ir de negro a una boda estaba mal visto pues no se ajustaba al protocolo tradicional. En los últimos años, el tono más oscuro de la paleta está no solo aceptado, sino muy bien visto. "Tradicionalmente, el negro se asociaba con luto y era considerado inapropiado para celebraciones como bodas. Sin embargo, en las últimas décadas, ha ganado popularidad gracias a su elegancia atemporal y su aparición siempre en la alta costura. Actualmente, se percibe como una elección chic y moderna", alegaba el diseñador Juan Avellaneda al respecto.

Un vestido negro, sobre todo de factura minimalista y sencilla, podrá valernos para acertar en compromisos en los que nuestro lazo no sea tan importante. Seguro que en alguna de las próximas bodas somos acompañantes, un papel secundario que sirve de excusa para encomendarse al negro. Un moño pulido, un chal fino alrededor del cuello y unos pendientes maximalistas lo alinearán con la etiqueta elegante que se espera de una invitada.

Claudia Parras© © @claudiparrast
Claudia Parras

3. Un vestido de manga francesa

Esta opción más abrigada debe formar parte de nuestra indumentaria 'de evento'. No todas las bodas son en verano y no siempre podemos recurrir a un chal o americana para resguardarnos del frío. Esta opción, que encontramos declinado en cualquier color o estampado, puede salvarnos. Aunque pueda resultar una opción más recatada o sobria, la realidad es que podemos darle vida (y rollo) a través de complementos como bolsos joya o tocados de rafia.

Lucía Bárcena© © @luciabarcena
Lucía Bárcena

4. Un look con falda abullonada

Los volúmenes, sobre todo en faldas y mangas, estaban hasta hace no mucho reservados a novias y asistentes a alfombras rojas. Desde hace varias temporadas, muchos diseñadores y firmas especializadas en ropa de invitada han trasladado ese sofisticado patrón a sus diseños, afiliando a muchas chicas que se sienten cómodas con faldas XXL. Aportan mucha presencia y confieren un toque teatral y glamuroso a vestidos que, como el de Lucía Bárcena, presentan colores neutros. Contar con al menos una pieza de estas características es un acierto y un truco (infalible) para ser una invitada elegante.

Lucía Páramo© © @luciaparamo
Lucía Páramo

5. Un vestido floral

Ni manidas, ni típicas, ni aburridas. Las flores son un lugar seguro al que volver siempre que tengamos una boda - de día, siempre - en la que queramos vernos favorecidas. La ubicuidad de este print ha hecho que ya no solo se diseñen vestidos bohemios u orientados a ceremonias en el campo, sino que hay ejemplos que son pura elegancia. Suelen venir en colores apetecibles y vivos y, combinados con accesorios de rafia, nos salvarán de más de un apuro.

Estos cinco diseños serán la base sobre la que construir una decena de looks de invitada. Hacerlos estilosos y novedosos cada vez que recurra a ellos dependerá, como casi siempre, de los complementos. Una joya con historia, una pamela elegante, unas sandalias con personalidad o incluso un peinado diferente se encargarán de que nadie se dé cuenta de que repito vestido.