En Occidente estamos acostumbrados a que las ceremonias nupciales duren, aproximadamente, una hora. En ese tiempo, si se trata de un enlace religioso, no solo se celebrará el llamado rito del matrimonio, sino que también es habitual que se incluyan todas las partes de la Santa Misa. Por eso podríamos calificar la boda de Iman, la segunda hija de los reyes Abdalá y Rania de Jordania, de breve. Muy breve. Solo duró quince minutos. El 12 de marzo de 2023, la Princesa se casó con Jameel Alexander Thermiotis en el palacio de Beit Al Urdun, la residencia de los reyes. Un espacio que había sido decorado especialmente para la ocasión con centenares de flores blancas.
Sobre las seis de la tarde —hora jordana— fueron llegando los 150 invitados, entre los que se encontraba el príncipe Hassan bin Talal, de 75 años, tío abuelo de la novia; o la diseñadora de joyas española Miriam Ungría, casada con el príncipe Ghazi bin Muhammad, primo carnal del rey Abdalá. Uno a uno, fueron recibidos en los jardines por los reyes.
Rania, considerada una de las royals más elegantes, sorprendió con un favorecedor vestido largo plisado en tono nude; un diseño que formaba parte de la colección Fall Couture 2022 de Dior.
Tras la llegada del novio y después de un intercambio de cariñosos saludos, los tres entraron a los salones, donde esperaron a la princesa Iman. Ella llegó del brazo de su hermano mayor y heredero al trono, el príncipe Hussein.
El vestido de la novia
El traje de la novia es, siempre, el secreto mejor guardado de toda boda. Aunque en ocasiones trascienda el diseñador, el corte, la silueta y los detalles que lo convierten en una pieza especial permanecen únicamente en conocimiento de la novia, su madre, el diseñador y, en ocasiones, alguna amiga cercana. El look elegido por la princesa Iman para su gran día, obra de Maria Grazia Chiuri para Dior, no decepcionó.
Se trataba de un diseño minimalista, una de las tendencias preferidas de las novias durante esos años, que se adaptaba perfectamente a su figura. Era una pieza de color blanco, de manga larga, con falda de silueta 'A' y una cola de tamaño medio que nacía de la cintura. La parte superior del vestido era muy especial. Estaba confeccionada en un tejido semitransparente, con ligeros bordados y cuello perkins; creaba la sensación de estar ante un palabra de honor. Un efecto óptico que fue tendencia entre las novias en 2023.
Como la mayoría de las novias de la realeza, Iman quiso llevar velo. Este complemento, que llevan casi todas las prometidas, es muy recomendado entre los diseñadores, ya que convierte a una mujer vestida de blanco en una novia. El de la Princesa era un maravilloso velo bordado con detalles florales, que se extendía a lo largo de toda la cola del vestido. Sobre él llevó una tiara de diamantes de estilo fringe; una pieza de Chaumet que, tal como publicaron HELLO! y Vogue Arabia, pertenecía a la princesa Muna Al Hussein, madre del rey Abdalá —es decir, a su abuela paterna—. También lució unos pendientes largos de diamantes, que quedaban a la vista gracias al peinado elegido: un recogido relajado, con dos mechones sueltos bordeando su rostro.
Para completar su look nupcial, Iman eligió un ramo de flores blanco, una elección que suele convencer a casi todas las mujeres de la realeza. El tono níveo sigue siendo símbolo de paz y pureza y resiste imbatible a pesar de las tendencias. "La flor blanca en un ramo es un diseño que no va a pasar de moda. Es atemporal, clásico, y hace que, quien pueda ver las imágenes de la boda años más tarde, las admire y las use como referencia", nos explicaban Lindsay y Alex, de la floristería Savia Bruta.











