Bodas desconectadas

En defensa de las bodas sin teléfonos móviles: lo que piensan los expertos del fenómeno que iniciaron los famosos


Hablamos con cuatro wedding planners sobre la polémica que gira en torno a que las pantallas se hayan convertido en invitadas a los enlaces, en los que, en ocasiones, condicionan el trabajo de los proveedores y los buenos resultados


Bodas sin teléfonos móviles y pantallas© Arteboda. Foto: David Luque
Estrella AlbendeaColaboradora de Novias
25 de febrero de 2026 a las 18:30 CET

Tienes una llamada o te llega un correo electrónico. Ya has recibido las fotografías y el vídeo de tu boda. Te dispones a ver el resultado y, entre instante e instante, entre sonrisas y lágrimas, ahí están. Disruptivos y antiestéticos, los teléfonos móviles de tus invitados se han colado en ese bonito recuerdo. Se presentan en la salida de la ceremonia, aparecen en el baile nupcial, interrumpen la vista al novio en el pasillo que conduce al altar y afean la decoración de las mesas que habéis preparado durante el banquete. Esto puede pasar y pasa, más a menudo de lo que podría pensarse. Para hacer frente a ello, una tendencia gana fuerza entre las actuales parejas de prometidos: un enlace sin pantallas, para disfrutar con los cinco sentidos. Sobre el fenómeno hablamos con cuatro wedding planners, que no se esconden al tratar este tema. 

Bodas sin teléfonos móviles y pantallas© Arteboda. Foto: David Luque

Un instante, una sola vez en la vida

“Lo estamos viendo cada vez más. Y no nace desde la rigidez, sino desde algo mucho más profundo, puesto que los novios ya contratan profesionales para tener todo plasmado tanto en vídeo como en foto. Cuando una novia entra y lo primero que ve es una fila de pantallas en alto, algo se rompe. No es dramático, pero sí simbólico”. Porque la novia, nos dice Patricia Navarro, de Arteboda, busca miradas cómplices, emoción e ilusión y estos aparatos lo impiden. 

Con ella coincide Aradia Gómez Wedding & Event Planner: “hemos notado un interés creciente por lo que se conoce como ‘ceremonias unplugged. No se trata tanto de prohibir como de proteger un momento muy concreto: ese instante irrepetible en el que dos personas se miran y se dicen ‘sí’. Las parejas buscan que sus invitados estén realmente presentes”.

Bodas sin teléfonos móviles ventajas© Las Catalinas. Foto: Boda y Arte

Sí, los enlaces pueden llegar a convertirse, destacan las expertas, en toda una competición por la mejor captura. “Definitivamente, creo que se nos ha ido de las manos el tema de los móviles en las bodas, hasta el punto de ver sufrir a los invitados por coger la mejor toma del momento. Personas que se meten delante de los fotógrafos en momentos importantes, como la salida de los novios de la iglesia, su primer baile o en la sesión de pareja, por hacer ‘esa foto’ que seguramente no llegue ni a los novios de recuerdo o que probablemente ese invitado nunca más vuelva a ver”, apunta Cristina, de La Mona Chita. Esta profesional también ahonda en una cuestión de la que poco se habla y que impide que los dispositivos queden fuera del gran día: “aún cuesta introducir esta idea debido a la necesidad de enseñarlo todo y querer hacer una boda viral, como las que pululan por las redes sociales”. 

Experimentar sin obstáculos 

Cuando preguntamos a qué se debe el auge de esta corriente, en Las Catalinas lo tienen claro. “La gran tendencia en el mundo de las bodas hoy es la experiencialidad. Las parejas buscan celebraciones que se vivan de verdad, donde cada detalle tenga intención y emoción. En este contexto, cada vez resulta más difícil compatibilizar esa vivencia plena con pasar la ceremonia grabándola a través de una pantalla. Vivimos en la era de compartirlo todo, pero muchas parejas empiezan a preguntarse si no es más gratificante sentir el momento sin intermediarios”, reconocen. Aunque estas wedding planners han notado un crecimiento de esos novios que solicitan la ausencia de móviles en sus enlaces, no lo calificarían como algo masivo.

Bodas sin teléfonos móviles consejos© Aradia Gómez. Foto: JFK

Las ventajas de una boda sin pantallas

Si en algo están de acuerdo estas cuatro expertas es en que todo cambia cuando los móviles desaparecen. “La energía cambia de forma evidente. Se genera una atmósfera más íntima y más atenta, donde las miradas están puestas en la pareja”, dicen desde Las Catalinas. El centrar los ojos en lo que sucede, hace que la emotividad brote con más facilidad, defienden desde Arteboda. “Se crea un silencio distinto. Un silencio lleno de presencia. La emoción circula sin filtros, sin pantallas, sin interrupciones. Las personas escuchan más, observan más, se conmueven más y, sobre todo, disfrutan de una forma más auténtica. Además, desde el punto de vista estético, la ceremonia gana en elegancia. Las imágenes son limpias, atemporales”.

Bodas sin teléfonos móviles© La Mona Chita. Foto: Iris Vega

Los recién casados suelen agradecer este giro de guion, asegura Aradia Gómez: “Los invitados no están pendientes de captar la imagen perfecta, sino de sentir el momento. Curiosamente, muchas parejas nos dicen, después, que notaron una emoción más visible: más miradas cómplices, más sonrisas reales, incluso más lágrimas. Y eso no es casualidad. La presencia genera recuerdo”. Y la diferencia, la experimental, de igual modo, los convidados, que se olvidan de tener que sacar cualquier dispositivo. Lo recuerdan desde La Mona Chita: “es un día en el que las conversaciones se vuelven de verdad, que cuando van a dar la enhorabuena a los novios, van por felicitarlos y no por la foto que se podrían hacer en ese momento. Sin duda, esta decisión hace que los invitados estén con los cinco sentidos, rendidos a un día tan importante”. 

Convencer a los invitados

El siguiente paso sería, por tanto, pedir a los asistentes que eviten sacar una pantalla. ¿Cómo se consigue esto? Lograr que los convidados renuncien a captar esa imagen es algo que puede lograrse, señala Aradia Gómez, si ambas partes se esfuerzan. “Más que una norma rígida, suele ser una invitación al respeto del momento. Y cuando se plantea así —desde el cuidado y no desde la imposición— suele entenderse muy bien”. 

Bodas sin teléfonos móviles ni pantallas© Aradia Gómez. Foto: JFK

La clave es, sin duda, cómo se comunica este deseo. “Cuando los novios lo plantean como una invitación a estar presentes, a regalarles su atención plena durante la ceremonia, los invitados lo entienden. Puede haber sorpresa al principio, pero es porque ya estamos muy acostumbrados a tener el teléfono en la mano constantemente. Pero después, cuando viven la ceremonia, muchos lo agradecen”, señala Patricia Navarro. En esta misma línea va la opinión especializada de Aradia Gómez, que nos cuenta que el tono de ese mensaje es siempre importante. “Cuando se informa con antelación —por ejemplo, en la invitación o a través de la web de la boda— y se explica el motivo con cercanía, la mayoría lo recibe con naturalidad”.

Bodas sin teléfonos móviles invitadas© La Mona Chita. Foto: Plata.forma

A ese preaviso, adelantan Las Catalinas, puede sumarse una segunda indicación, que da lugar a un formato con cada vez más presencia en los enlaces. “En algunas bodas proponemos, además, informar de que habrá un wedding content creator, encargado de captar los instantes más espontáneos y cercanos durante el día. Es una figura que no sustituye al videógrafo, sino que lo complementa, aportando una mirada más distendida y pensada para el contenido inmediato”, matizan.

Bodas sin teléfonos móviles Las Catalinas© Las Catalinas. Foto: Boda y Arte

¿Podría entonces haber algún convidado que no encaje bien la propuesta? Cristina, de La Mona Chita, advierte: “hay gente que se lo toma genial y lo agradece y personas que no están por la labor y alguna llamada de atención siempre hay que dar. Es cierto que cada vez más los invitados se sienten tranquilos con este tema, porque saben que las imágenes les llegarán de una forma cómoda y eso es un gran trabajo de los fotógrafos, que cada vez lo ponen más fácil a la hora de ver y descargar las fotos de la boda”. 

¿Moda pasajera o sistema instaurado?

Para concluir, preguntamos a las cuatro expertas qué opinan de las bodas sin móviles, frente a las que buscan la viralidad inmediata. ¿Se quedarán para siempre o son un fenómeno puntual? 

Bodas sin teléfonos móviles Aradia Gómez© Aradia Gómez. Foto: Días de vino y rosas
  • Aradia Gómez defiende que “más que una moda, lo veo como un reflejo de una inquietud generacional. Vivimos hiperconectados y, precisamente por eso, los momentos verdaderamente importantes adquieren otro valor. No creo que todas las bodas deban ser sin móviles, ni que exista una única manera correcta de celebrarlas. Pero sí percibo un deseo creciente de proteger ciertos instantes de la inmediatez digital. En el fondo, no se trata de tecnología sí o tecnología no. Se trata de intención. De decidir conscientemente cómo queremos vivir uno de los días más significativos de nuestra vida”. 
  • “Creo y deseo que no sea una moda pasajera, son muchas las bodas y los recuerdos de las mismas que se ven empañados por un móvil mal colocado o un invitado inoportuno. Es más, creo que es uno de los grandes motivos por los que ha aparecido la figura del Content Creator. Pero en resumen, los días de boda son días irrepetibles que deberían vivirse y guardarse en la memoria de cada uno de los invitados, sin necesidad de luchar por la mejor foto porque para eso ya están contratados unos profesionales”, nos cuentan desde La Mona Chita. 
  • Para Patricia Navarro, esto no es una moda, sino una reacción “a la saturación digital en la que vivimos”. Porque de esta decisión depende cómo se rememore este día: “durante una ceremonia, podemos elegir mirarnos a los ojos y más adelante poder recordar con fotos y vídeos de profesionales muchos momentos vividos. No se trata de estar en contra de la tecnología. Se trata de decidir cuándo queremos que esté y cuándo no”. 
  • En Las Catalinas entienden que esta apuesta por la desconexión es una forma más con la que las parejas logran que su boda sea “un espacio protegido, casi simbólico, donde todo el mundo esté verdaderamente presente. Para muchos novios, la ceremonia se convierte en esa pausa consciente dentro del día, un instante que merece vivirse sin intermediarios”.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.