Lourdes Montes ha demostrado en numerosas ocasiones que su estilo va mucho más allá de los sofisticados looks de invitada con los que se ha ganado una presencia habitual en las páginas de moda.
La diseñadora sevillana, al frente de su firma MiAbril junto a Rocío Terry, conoce a la perfección los códigos de la elegancia andaluza. Domina desde los trajes de flamenca hasta los conjuntos de chaqueta y pantalón que funcionan tanto en una celebración como en el día a día.
Pero también sabe construir estilismos informales con una gran personalidad. Su última combinación parte de una chaqueta de cuadros de una firma española, unos vaqueros acampanados y unas deportivas multicolor. Tres piezas que, juntas, trazan un pequeño recorrido por la historia reciente de la moda.
La chaqueta de cuadros de Cherubina que transforma los básicos
La pieza central del conjunto es la chaqueta Balmoral, de Cherubina, una firma sevillana muy conocida por sus diseños para invitadas y ocasiones especiales que incluso ha conquistado el armario de la reina Letizia.
Confeccionada en algodón 100%, tiene un corte corto y recto, cuello redondo y manga larga. El detalle del pliegue en los hombros añade volumen y estructura, mientras que los bolsillos delanteros de abertura oblicua y los botones a contraste le dan personalidad sin necesidad de recurrir a adornos superfluos.
Su estampado de cuadros combina tonos crudos, verde oscuro y burdeos, una paleta que remite a la sastrería clásica y a las prendas de inspiración campestre. Sin embargo, la longitud de la chaqueta y su silueta limpia evitan que el resultado resulte demasiado tradicional.
El modelo Balmoral se vende por 150 euros en la web de la firma. Su gran atractivo está en la versatilidad: puede acompañar a un pantalón de vestir para un conjunto más arreglado, pero también funcionar como la alternativa perfecta a la clásica americana de oficina si se lleva con vaqueros.
Vaqueros acampanados y New Balance: El truco para restar años
Lourdes ha combinado la chaqueta con unos vaqueros de pernera acampanada, con bolsillos delanteros y una silueta que recuerda a los pantalones que dominaron buena parte de los años 2000.
Frente al vaquero recto o al patrón más amplio que ha ganado terreno en los últimos meses, el bajo acampanado dibuja una línea más marcada, alarga visualmente las piernas y aporta al conjunto un aire desenfadado muy juvenil.
El calzado refuerza esa lectura nostálgica, aunque mira a una década anterior. La diseñadora ha elegido unas zapatillas multicolor New Balance 327, un modelo que recupera elementos de las siluetas de running de los años setenta.
El contraste es lo que hace funcionar la combinación:
- La chaqueta aporta estructura y un estampado sartorial clásico.
- Los vaqueros introducen una silueta dosmilera que estiliza la figura.
- Las deportivas rebajan la formalidad con color y una estética cómoda de calle.
Del armario de invitada a la comodidad del día a día
La moda de Lourdes Montes suele moverse entre dos registros que se retroalimentan. Por un lado están los vestidos de invitada, en los que presta atención al corte y al color; por otro, los estilismos cotidianos que construye a partir de básicos reconocibles.
En este conjunto, la chaqueta de Cherubina actúa como puente entre ambos mundos. Tiene la presencia de una pieza de diseño, pero no exige una ocasión especial para salir del armario.
La recuperación de referencias del pasado no se limita a las alfombras rojas con vestidos de archivo. En el vestuario diario, la nostalgia aparece en las siluetas y los modelos que recuperan códigos de otras décadas de forma sutil.
Lourdes Montes lo ilustra con una fórmula actual, cómoda y fácil de reproducir. Una combinación juvenil que demuestra que los básicos bien coordinados siempre funcionan.








