El muelle de Malibú fue el escenario elegido por Zegna para presentar su Colección Verano 2027, una propuesta que volvió a poner el foco en la moda masculina de verano y en esa manera de vestir que parece sencilla, pero está muy pensada. La firma italiana trasladó su universo a la costa californiana con un desfile a la orilla del mar en el que no faltaron los códigos que definen el trabajo de Alessandro Sartori: sastrería relajada, tejidos ligeros, cortes limpios y una elegancia que no necesita demasiada explicación.
Desde que Sartori asumió la dirección creativa de Zegna en 2016, la casa italiana ha sabido actualizar la sastrería masculina sin perder su esencia. Aquí volvió a hacerlo con una colección pensada para un hombre que quiere ir bien vestido, pero no encorsetado, que apuesta por los cortes relajados, pero sin renunciar a la elegancia. Trajes amplios, pantalones de pernera ancha, bermudas, camisas coordinadas y tejidos como el lino o el seersucker fueron algunas de las claves del desfile.
Las tendencias de verano que deja la colección
La colección se abrió con trajes fluidos de rayas, combinados con pantalones o bermudas y camisas a juego. Las rayas fueron, de hecho, uno de los recursos más repetidos de la propuesta, tanto en versiones finas como en diseños más marcados, con distintos grosores y ritmos. También hubo color block, tonos marinos, aguamarina, verdes suaves, ocres, tierra, coral, arena y negro suavizado.
Una de las piezas más comentadas fue la chaqueta safari con cinturón, que apareció reinterpretada como sobrecamisa de manga corta y combinada en negro y naranja. También regresó la chaqueta cruzada multifuncional vista en la temporada anterior, mientras que las camisas jugaron con cuellos abiertos, altos, desmontables o intercambiables. En las americanas, algunos medios cinturones interiores permitían ajustar la silueta y llevarlas más entalladas o más relajadas.
La colección también dejó claro que el próximo verano masculino no será rígido. Las cazadoras de cuero, las bombers de ante trenzado, las chaquetas de punto suave y las gabardinas ligeras aportaron textura y movimiento. El resultado fue un armario cómodo, pero sofisticado, con prendas que funcionan tanto para una cita junto al mar como para una noche especial.
Los accesorios completaron esa idea de lujo silencioso que lleva varias temporadas reinando en la moda –y la belleza–: bolsos tote en nobuk, bolsas de viaje amplias, mocasines tipo mule de piel flexible, pañuelos de seda al cuello y gafas de montura cuadrada. Pequeños gestos de estilo que daban intención a cada look sin convertirlo en algo demasiado estudiado.
Una primera fila llena de estrellas de Hollywood
Además de la colección, el otro gran atractivo de la noche estuvo en la lista de invitados. Rami Malek, Mahershala Ali y Soo Joo Park fueron algunos de los rostros más destacados de una primera fila con mucho peso cinematográfico y cultural.
Rami Malek, ganador del Oscar por Bohemian Rhapsody, fue uno de los nombres más buscados de la velada. También Mahershala Ali, premiado por Moonlight y Green Book, que volvió a demostrar por qué su estilo encaja tan bien con la sastrería contemporánea. La modelo y cantante surcoreana Soo Joo Park aportó el punto más fashion e internacional a una cita en la que también estuvieron Paul Dano, Stellan Skarsgård, Gael García Bernal, Roman Coppola y el compositor Ludwig Göransson. La presencia de tantos actores, músicos, productores y modelos reforzó la relación cada vez más estrecha entre la moda masculina y Hollywood.
Cine italiano, música y un after party sin fotos
La conexión con el cine no se quedó en la lista de invitados. Más allá del desfile, la noche estuvo inspirada en la época dorada del cine italiano. Durante la velada, varias pantallas proyectaron una selección de clásicos de directores como Federico Fellini, Luchino Visconti, Michelangelo Antonioni, Ettore Scola y Lina Wertmüller, referencias que también habían servido de inspiración para la colección de Alessandro Sartori.
La actuación en directo de The Sparks formó parte de esa misma narrativa. No fue un concierto colocado al final del evento, sino una manera de continuar la atmósfera de la noche, llevando al espacio el romanticismo, la emoción y el espíritu de aquellas películas. Todo estaba pensado para que moda, cine y música convivieran sin que una cosa pisara a la otra.
Después del desfile, la celebración continuó en Bar Marmont, donde Zegna organizó una fiesta privada que se alargó hasta bien entrada la noche. Y hubo un detalle que hizo que el encuentro resultara todavía más especial: no se permitieron fotografías. En plena era del contenido inmediato, los invitados pudieron disfrutar de la velada lejos de los flashes y de las cámaras. Sin duda, la noche confirmó que la moda masculina vive un momento muy interesante: más cómoda, más ligera y mucho menos previsible de lo que era antes.











