PSICOLOGÍA DE MODA

Covadonga Aguiar, psicóloga, sobre por qué sienta tan bien hacer limpieza de armario: "Una prenda no solo ocupa un espacio físico, también un espacio mental"


La liberación que sientes tras "descartar" esas prendas que ya no te pones tiene un trasfondo emocional


chica con vaqueros con encaje
28 de mayo de 2026 a las 12:30 CEST

La ligereza con la que una termina una limpieza de armario es comparable al efecto de un masaje drenante, a una tarde de spa, una sesión de terapia o una tarde de compras sin acordarse del extracto que llegará a final de mes. Tirar o donar prendas que ya no llevamos tiene en nosotras un efecto tremendamente liberador y no es solo una sensación, sino que tiene una explicación psicológica y un trasfondo emocional que analizamos con la psicoterapeuta Covadonga Aguiar.

El caos fashionista.© @hannaschonberg
El caos fashionista.

Tirar ropa: un ejercicio de claridad mental

Ordenar el exterior es, al final, una forma de ordenar nuestro interior. El alivio de hacerlo es instantáneo, universal y muy real, ya que el desorden visual y la acumulación genera un concepto que en psicología llama 'ruido cognitivo' y en lenguaje fashion, síndrome del armario infinito. "Un espacio caótico le exige un esfuerzo continuo y silencioso al cerebro que acaba generando fatiga y tensión", alega la psicóloga. Tener, entonces, un armario ordenado, organizado y visualmente limpio tiene ventajas emocionales.

De hecho, la implicación emocional que existe entre nosotras y nuestro armario es el principal motivo por el que nos sentimos a gusto después de una criba igual que lo es para explicar por qué nos cuesta tanto deshacernos de ciertas prendas. "La ropa no es solo tela. Cada prenda que guardamos ocupa un espacio físico, pero también un espacio mental, por lo que cuando nos desprendemos de aquello que ya no nos representa, estamos haciendo un ejercicio de claridad sobre quiénes somos hoy, no quiénes fuimos o quiénes creímos que íbamos a ser. Tirar ropa es tirar también cosas que ya no nos representan o que no forman parte de nuestra identidad", explica Aguiar.

El (impresionante) zapatero de Dua Lipa.© @dualipa
El (impresionante) zapatero de Dua Lipa.

Prendas que son recuerdos o versiones de nosotras mismas

Alcanzar esa claridad o paz mental a través de un ropero organizado hace falta dar el paso y descartar lo que ya no nos sirve. "Si nos cuesta tanto desprendernos de ciertas prendas es porque no estamos tirando ropa, sino soltando recuerdos, identidades o versiones de nosotras mismas. Guardar esas prendas es, psicológicamente, una forma de no cerrar capítulos y cerrar capítulos da vértigo", zanja la psicóloga. A todas nos ha pasado: el vestido que llevábamos el día que conocimos a nuestra pareja -o expareja-, los primeros vaqueros 'buenos' que pudimos comprarnos, los (destrozadísimos) zapatos de nuestra boda... Ciertas prendas son, ciertamente, más que trozos de tela, sino que son vehículos para despertar recuerdos.

En ese sentido, una limpieza de armario puede venir motivada por un cambio vital o un momento de transición. "Necesitamos ritualizar el cambio y darle una forma concreta a algo que está pasando dentro de nosotras. Vaciar el armario es una manera de decirle al cuerpo y a la mente: 'esta ya no soy yo, estoy empezando algo nuevo", analiza Covadonga Aguiar. Al final, necesitamos que el exterior refleje nuestro interior y un "saneamiento" fashionista es tan efectivo como un corte de pelo.

Media Image© @gigivives

Ser ordenada, pero sin obsesionarse

Covadonga Aguiar advierte: focalizarse demasiado en la organización, la limpieza o el orden tampoco es la solución, ya que puede incluso esconder otro problema. "En consulta veo con frecuencia personas que ordenan de manera obsesiva y que, sin embargo, siguen sintiéndose igual de ansiosas. El problema nunca estaba en el armario. El orden puede ser una herramienta maravillosa de bienestar, pero cuando se convierte en el único recurso para calmarnos merece la pena preguntarnos qué estamos intentando silenciar", afirma.

La convivencia con las mencionadas situaciones y sensaciones -el alivio, el apego, la indecisión...- es común estos días, pues estamos en plena temporada de cambio de armario, de reencontrarnos con nuestros looks del año pasado y de valorar qué se queda con nosotras una temporada más y qué no. La pregunta no es si esa falda de flores comprada en 2021 nos gusta o nos inspira sino si está alineada con quiénes somos en este momento.