Si hay una alfombra roja capaz de medir el pulso de la moda a nivel mundial, esa es la de la MET Gala. Y si existe una artista capaz de acaparar todos los focos con su mera presencia, esa es, sin lugar a dudas, Beyoncé. Aunque la realidad es que la cantante ha desfilado por las famosas escaleras del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York en solo siete históricas ocasiones, siendo la última hace exactamente una década; sí, nosotras también pensábamos que acudia cada año, pero es porque el impacto de sus apariciones perdura en el tiempo.
Sus looks en este evento dejan constancia de la impresionante evolución de su estilo personal y, sobre todo, de su alianza inquebrantable con Riccardo Tisci durante los años dorados del diseñador en Givenchy. A solo unos días del esperadísimo regreso de ganadora del Grammy como anfitriona para la edición de 2026, tras diez años de ausencia y de la mano de Nicole Kidman y Venus Williams, nos ha parecido el momento perfecto para abrir nuestro archivo y viajar en el tiempo para analizar los siete estilismos con los que Beyoncé redefinió la noche más importante de la industria de la moda.
2016: Látex con perlas
Su última aparición hasta la fecha fue para la temática Manus x Machina: Fashion in an Age of Technology. Fiel a su tradición, apostó por Givenchy, pero introdujo un material inusual en las alfombras rojas: el látex. Se trataba de un vestido ajustado en tono melocotón adornado por cientos de perlas bordadas a mano y unas marcadas mangas abullonadas en los hombros. Una reflexión brillante sobre la fusión entre los materiales sintéticos, las máquinas y la artesanía tradicional, dejando el listón en lo más alto antes de su larga pausa.
2015: El 'naked dress' que cambió las reglas
Si tuviéramos que elegir un look de Beyoncé que haya pasado a los anales de la cultura pop, sería este. Bajo el tema China: Through the Looking Glass, se hizo de rogar y fue de las últimas en llegar, pero su aparición paralizó las redes sociales con su ya icónico naked dress: una finísima malla transparente, de Givenchy, salpicada por pedrería multicolor colocada estratégicamente para cubrir lo justo y necesario.
En lo que respecta a la alfombra roja de la MET Gala, Beyoncé mantiene a Givenchy en un lugar muy especial de su corazón, ya ha utilizado las creaciones a medida de Riccardo Tisci, que por entonces era director creativo de la casa francesa, durante cinco años consecutivos. Ahora que es Sarah Burton quien capitanea el barco, ¿volverá a vestir su etiqueta?
2014: 'Femme fatale' para una velada de Alta Costura
El año del homenaje al glamour clásico (Charles James: Beyond Fashion) nos mostró a la Beyoncé más sobria. De nuevo vestida por Givenchy, lució un vestido negro transparente con pedrería en cascada, un escote en 'V' profundo y un detalle estrella que elevó el look: un pequeño velo de rejilla adornando su rostro, combinado con un maquillaje de intensos labios burdeos.
Considerado el primer couturier estadounidense e inspiración confesa para modistos de la talla de Christian Dior o Cristóbal Balenciaga, Charles James nació en Inglaterra en el seno de una familia bien. Pronto se mudó a Estados Unidos, tierra natal de su madre, para introducir el concepto de Alta Costura en el imaginario norteamericano. Entre los años 30 y 50, vistió a las mujeres más distinguidas de la alta sociedad y hasta desfiló en París, de ahí que el estilismo de la cantante en la gala de 2014 emanase un aire a la Dietrich o la Garbo.
2013: El 'punk' en su versión más fantástica
¿Cómo adaptar el espíritu más rebelde a los estándares del MET? Siguiendo la temática Punk: Chaos to Couture, Tisci ideó un conjunto magnético para la mujer de Jay-Z. Consistía en un escote palabra de honor y una falda con profunda abertura estampados con motivos de fuego, que se combinaban a la perfección con unas botas altas a juego y guantes de cuero negro por encima del codo.
Justo debajo del pecho, ajustaba su silueta con un cinturón de cuero con ojales metálicos que completaba la lista de 'must-haves' que puede tener un auténtico look punk, con todos sus clichés necesarios para adaptarse al dress code de la noche. con la melena desenfadada
2012: El inicio de su era Givenchy
Aquí es donde se forjó la leyenda. Para la gala Schiaparelli and Prada: Impossible Conversations, Beyoncé no vistió de Schiaparelli ni de Prada, sino que confió por primera vez en Riccardo Tisci, y él, bajo el sello de Givenchy Haute Couture, nos dejó boquiabiertas con este atrevido diseño negro que se apoderó del photocall.
La pieza combinaba un cuerpo transparente cuajado de encaje y pedrería con una dramática e inmensa cola de plumas en tonos púrpuras, la cual ocupaba unos cuantos escalones mientras hacía su paso por la alfombra roja. Puro dramatismo que marcaría el inicio de su alianza de moda más prolífica.
2011: Una sirena dorada para homenajear a McQueen
Retrocediendo un poco más, llegamos a la mítica exposición Alexander McQueen: Savage Beauty. Para esta ocasión, la superestrella apostó por la exhuberancia del italiano Emilio Pucci, quien quiso rendir tributo al diseñador británico, que había fallecido apenas unas semanas atrás.
Nos dejó una imagen inolvidable enfundada en un ceñidísimo vestido de corte sirena en tonos negros y dorados, con ricos bordados y escote pronunciado. El diseño era tan ajustado en la parte inferior que nos regaló una de las anécdotas de la noche, necesitando la ayuda de su marido, Jay-Z, para poder subir los imponentes escalones.
2008: Un discreto debut rosa pastel
Nuestra máquina del tiempo finaliza en su primera vez. El gran debut de Beyoncé en la MET Gala fue bajo la temática Superheroes: Fashion and Fantasy. Lejos de apostar por disfraces literales o excentricidades, optó por la elegancia clásica y depurada. Su elección fue un vestido de Armani Privé en un delicado tono rosa empolvado, de escote palabra de honor y líneas sobrias, que nos mostraba a una artista muy sofisticada. Sin nosotras saberlo, apenas estaba calentando motores para la década estilística que estaba por venir.
















