Por tercer año consecutivo, Madrid se convierte en capital mundial del deporte acogiendo la 26ª edición de los Laureus World Sports Awards, galardones que reconocen a los profesionales más destacados de la industria. Por la alfombra roja desplegada en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles han desfilado los invitados con sus looks más elegantes, entre los que han destacado el vestido bicolor de María Pombo, el blanco impoluto de Sangra Gago o las lentejuelas de una embarazadísima Ana Peleteiro. En una velada en la que los tonos neutros han sido los protagonistas, dos de las asistentes han coincidido con favorecedores diseños en tono rojo prácticamente idénticos: Helen Lindes y Ona Carbonell.
El look de Helen Lindes en los Premios Laureus 2026
La modelo canaria ha acompañado a su marido, el exjugador de baloncesto Rudy Fernández, en una aparición en la que ha vuelto a demostrar su impecable sentido del estilo. Para la ocasión, ha apostado por un impactante diseño en rojo, de escote en ‘V’, manga larga y falda hasta el suelo que realzaba su silueta con elegancia.
Se trata de una creación de Silvia Tcherassi que destaca por sus delicados fruncidos estratégicamente colocados a lo largo del cuerpo, un recurso que no solo estiliza, sino que aporta movimiento y dinamismo al conjunto hasta la cadera, donde nace una falda ligera que acompaña cada paso con fluidez. Como broche final, ha completado el look con un original bolsito negro de silueta abanico, que añade un punto contemporáneo, y unos pendientes colgantes que iluminan el rostro.
No es la primera vez que vemos esta pieza, puesto que Carmen Montero Mundt, la jerezana mejor vestida de la Fórmula 1 y novia del piloto George Russell, lo llevó el pasado febrero para celebrar su 28 cumpleaños.
Su conexión con Ona Carbonell
En un primer momento, al ver a la icónica nadadora española posar ante las cámaras, podía parecer que llevaba exactamente el mismo look que Helen. A simple vista, la silueta, el color y la caída del vestido parecian idénticos. Sin embargo, al fijarnos un poco más, empiezan a aparecer esas diferencias sutiles que marcan la personalidad de cada estilismo y que demuestran cómo un mismo punto de partida puede tomar caminos distintos. Eso sí, ambos confirman que este tipo de vestidos fruncidosson pura tendencia.
En el caso de Ona, el diseño se mueve en una gama cromática ligeramente más oscura, acercándose a un elegante tono vino frente al rojo más vibrante de la modelo, lo que le aporta un aire más sobrio. También la falda introduce pequeñas variaciones: es algo más transparente, dejando entrever la silueta con delicadeza, y se alarga en una sutil cola que añade movimiento al caminar.
Ambas han optado por looks de belleza muy diferentes, ya que, frente al semirrecogido natural con raya al medio y el labial rojo mate de Helen, Ona ha preferido lucir la melena suelta, hacia un lado y con ondas muy marcadas. Además, la deportista ha llevado una barra de labios muy natural y sombra de ojos en tono rosado con sutiles brillos.








