La primavera siempre es tan inestable como caprichosa, y este año no está siendo una excepción. Tras varios días de estabilidad y temperaturas anormalmente altas, el tiempo en España vuelve a situarse en el punto de mira. Este 20 de abril arranca una semana marcada por el calor casi veraniego, pero con la vista puesta en un posible cambio a corto plazo.
La Agencia Estatal de Meteorología lo confirma: nos adentramos en un episodio de calor anómalo, con valores entre 5 y 10 grados por encima de lo habitual. En amplias zonas del país se superarán los 25 ºC, y en puntos del sur y del interior se podrán alcanzar o incluso superar los 30 ºC, especialmente entre el lunes y el martes.
A este ascenso térmico se suma otro fenómeno que marcará el inicio de la semana: la entrada de calima, que dejará cielos turbios y una sensación de bochorno más acusada en muchas zonas.
Calor intenso… y tormentas en evolución
Aunque el calor será protagonista, no llegará solo. Desde el inicio de la semana, la inestabilidad irá ganando terreno, sobre todo en el norte y el interior.
Varias comunidades como Navarra, La Rioja, Aragón o Cataluña están bajo aviso por tormentas que pueden ir acompañadas de rachas fuertes de viento, chubascos intensos e incluso granizo.
A medida que avance la semana, el escenario se vuelve más incierto, pero hay una idea clara: las temperaturas seguirán siendo altas, mientras las tormentas podrían ir a más, especialmente en zonas de montaña y del interior.
Jorge Rey pone fecha al primer cambio
Mientras los modelos oficiales se centran en el corto plazo, el joven meteorólogo Jorge Rey ya mira más allá.
Según su previsión, tras unos días con tormentas entre el 21 y el 24 de abril, España entraría en una fase de mayor estabilidad entre el 25 y el 30 de abril, con chubascos cada vez más aislados.
Pero ese respiro podría durar poco.
Rey sitúa el primer punto clave entre los días 27 y 28 de abril, cuando un frente podría entrar por el noroeste peninsular, afectando especialmente a Galicia y al oeste, con un descenso térmico y un aumento de la inestabilidad.
El Puente de Mayo, bajo vigilancia
A partir de ahí, todas las miradas se dirigen al Puente de Mayo.
Según la previsión de Jorge Rey, ese cambio podría derivar en un escenario más inestable entre el 30 de abril y el 4 de mayo, con especial incidencia en el este y el sur peninsular, donde podrían registrarse tormentas más intensas.
Eso sí, se trata de una previsión a medio plazo que, por ahora, no cuenta con confirmación oficial.
Desde la Agencia Estatal de Meteorología insisten en la cautela. Aunque ven probable que las temperaturas sigan por encima de lo normal, reconocen que la evolución de las lluvias sigue siendo incierta y que aún es pronto para concretar qué ocurrirá en esos días clave.
Todo apunta a que el final de abril estará marcado por la variabilidad: episodios de calor, fases de estabilidad y tormentas irregulares, especialmente en zonas de interior.
El patrón encaja con una primavera cambiante, pero este año llega con más intensidad de lo habitual porque en primavera basta un pequeño giro en la atmósfera para que el pronóstico dé un vuelco en cuestión de horas.






