Después de un fin de semana marcado por la lluvia, el viento y un ambiente casi invernal en plena primavera, el tiempo vuelve a cambiar en España. Muchos miraban ya al cielo esperando la llegada definitiva del buen tiempo, pero no será tan sencillo.
Jorge Rey, conocido como el "niño meteorólogo", ha vuelto a poner el foco en un escenario cambiante: sí, las temperaturas subirán en los próximos días, pero lanza un aviso claro. Este giro no será duradero. Y es que, como recuerdan muchos de los refranes populares que han pasado de generación en generación, "la primavera la sangre altera", "abril, aguas mil" o "cuando marzo mayea, mayo marcea", esta estación es, por naturaleza, imprevisible y traicionera. Y, a la vista de lo que está ocurriendo este año, todo apunta a que siguen teniendo más vigencia que nunca.
Una subida de temperaturas… con fecha de caducidad
España deja atrás uno de los episodios más fríos de las últimas semanas y entra en una fase de recuperación térmica. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ya apunta a una estabilización progresiva, con el avance de las altas presiones desde el oeste.
Esto se traducirá en cielos más despejados en buena parte de la Península, lluvias más acotadas al norte y un ascenso generalizado de las temperaturas, especialmente en el interior y la mitad sur.
Las máximas subirán de forma notable en muchas zonas, con valores que podrían volver a superar los 20 e incluso los 25 grados en algunos puntos. Sin embargo, este cambio tiene matices: las mínimas seguirán siendo frescas en varias regiones y el norte continuará más expuesto a la nubosidad y a algunas precipitaciones débiles.
En otras palabras, el calor llegará… pero será solo un paréntesis, no un cambio definitivo de patrón.
Jorge Rey lo adelantó: una tregua que no durará
En este contexto, Jorge Rey ya había anticipado este giro. Según sus previsiones basadas en el método de las cabañuelas, tras este episodio de inestabilidad el anticiclón ganará terreno y permitirá unos días más tranquilos, con sol y temperaturas al alza.
Pero insiste en una idea clave: no conviene confiarse.
Para el joven divulgador, este episodio de estabilidad será breve y forma parte de una primavera que seguirá marcada por cambios constantes.
El siguiente giro: vuelven las tormentas
El propio Jorge Rey sitúa el siguiente cambio de tiempo a partir de mediados de semana. En torno al 16 o 17 de abril, la situación podría volver a complicarse con la llegada de nuevos frentes atlánticos.
Estas precipitaciones entrarían por el oeste peninsular y avanzarían hacia el sur, con mayor probabilidad de tormentas en zonas del suroeste como Extremadura o Andalucía occidental.
Además, de cara al fin de semana, no se descarta la entrada de más humedad desde el Atlántico e incluso episodios de calima en algunas zonas del sur y del Mediterráneo, si una borrasca se aísla al entorno de la Península.
Una primavera marcada por los extremos
Lo que está ocurriendo en estas semanas no es casual. España sale de uno de los inviernos más lluviosos de los últimos tiempos y entra en una primavera que, lejos de estabilizarse, sigue mostrando claros signos de inestabilidad.
Abril está dejando una sucesión constante de contrastes: jornadas casi veraniegas seguidas de descensos bruscos de temperatura, viento intenso y lluvias generalizadas. Esta montaña rusa meteorológica es, precisamente, lo que convierte cualquier subida térmica en algo llamativo, aunque no implique un cambio duradero.
Más que la llegada definitiva del buen tiempo, lo que se perfila ahora es una tregua dentro de una primavera imprevisible, en la que tocará mirar el parte casi a diario… y no confiarse demasiado aunque el sol apriete, porque ya lo dice el refrán: "hasta el 40 de mayo no te quites el sayo"







