Con una misteriosa niebla que escapaba del backstage y envolvía los tobillos de un front row estelar -con figuras como Oprah Winfrey, Brooke Shields y Aimee Lou Wood-, las modelos de Chloé tomaron el imponente auditorio brutalista de la Maison de L'UNESCO en París para presentar la colección Otoño/Invierno 2026-2027, diseñada por Chemena Kamali. En este escenario arquitectónico, la directora creativa desplegó su visión más generosa y táctil, alejándose de la moda pensada exclusivamente para la inmediatez de las pantallas. Su propuesta destacó por una exquisita abundancia textil, transformando decenas de metros de delicado chifón de seda en vaporosas enaguas y adornando blusas y chalecos con motivos florales tan diminutos y minuciosos que exigían ser apreciados de cerca y en persona. Y hubo color, ¡mucho color!
Para dar vida a esta colección, Kamali se sumergió en una fascinante mezcla de referencias que oscilan entre el folclore europeo -ella es de origen alemán- y la rica historia de la propia casa. Trazó una línea directa que conectara con las competiciones de cabello largo en Lituania, la indumentaria tradicional holandesa del siglo XIX y la siempre inspiradora era de Karl Lagerfeld al frente de Chloé. Esto último se materializó de forma brillante en las imponentes americanas de lana que abrieron el desfile, para el que la creativa fusionó los memorables canesús desprendidos de una colección diseñada por Lagerfeld en 1978 con la silueta tipo peto del kraplap tradicional holandés. El resultado fue una propuesta enérgica y romántica en la que faldas campestres de cuadros agitaban la bruma a su paso.




























































