Este lunes 2 de marzo llega a su fin la semana de la moda italiana para dar comienzo a los desfiles parisinos. Pero antes de la clausura de esta inusual edición de Milan Fashion Week que ha destacado por el debut de creativos y la gran ausencia de Versace, el domingo, éramos testigos de cómo se plantea Giorgio Armani una nueva era sin su fundador. Esta ha sido la primera presentación de una colección Otoño/Invierno que se lleva a cabo tras la muerte del creador de la firma que en 1978 vio la luz en Milán. La expectación no era poca: no era una presentación más, sino una muestra de cómo evoluciona un legado tan definido sin perder su identidad, pero con espacio para los cambios.
Los dos looks iniciales, prácticamente gemelos, dejaban claro lo que Silvana Armani, sobrina del modisto y actual directora creativa, quería transmitir. Veíamos dos trajes de franela gris, de pantalón amplio y chaqueta larga, impecablemente construidos. En la solapa, el primero tenía un broche en forma de león; el segundo, un cangrejo. Leo y Cáncer, los signos del zodiaco de Silvana y Giorgio, respectivamente.
Un guiño que abre una nueva etapa y ejerce de puente visual entre quien toma el relevo y quien construyó el imperio. "Esta colección explora una nueva perspectiva del estilo Armani. Es fluida, envolvente, perfectamente imperfecta", apuntan desde la firma. Y así es: las chaquetas pierden rigidez, los abrigos y cazadoras envuelven el cuerpo en clave oversize, los pantalones, largos y fluidos, refuerzan esa feminidad con acento masculino que siempre ha sido uno de los pilares de la casa de modas.
La idea de exploración atraviesa toda la propuesta, con una paleta de colores que se mueve entre grises profundos, verdes salvia y azules sobrios, iluminados por blancos que aportan claridad y tiñen la mayor parte de sus pantalones. El burdeos funciona como acento estratégico y, poco a poco, conduce hacia los looks de noche. En esa transición, las prendas se aligeran. Aparecen túnicas superpuestas sobre pantalones, plisados que aportan movimiento y bordados que crean relieve sin caer en la exuberancia. Hay también una sutil referencia a la indumentaria militar y ecos orientales en chaquetas con aire de kimono.
El cierre, acompañado por la canción A costo di morire como homenaje a Giorgio Armani, dio lugar al momento más emotivo del desfile. Un final sobrio, coherente con la propuesta de Silvana Armani, que no pretende cambiar el rumbo de forma radical.




































































