El polo con cremallera corta al cuello -en inglés, quarter-zip sweater- es una de esas prendas fascinantes que ha logrado una transición perfecta desde el mundo del deporte hasta las pasarelas, pasando por las juntas directivas de las grandes financieras y los garajes de las mentes tecnológicas. Su historia es una evolución de la funcionalidad hacia el estatus, y que lo estén llevando a la oficina las chicas con más estilo no es casualidad, sino el reflejo directo de cómo vivimos y trabajamos en 2026.
Ni de cuello redondo ni en 'V': este es el jersey tendencia de la primavera
Este tipo de jersey nació a mediados del siglo XX como respuesta a la creciente demanda de ropa de trabajo y deportiva que fuera realmente funcional. En una época de innovación textil, atletas, marineros y excursionistas buscaban una prenda que retuviera el calor en climas fríos, pero que permitiera una rápida ventilación ante el esfuerzo físico. La solución fue brillante y revolucionaria: se incorporó una cremallera corta. Este diseño maestro ofrecía lo mejor de dos mundos, ya que al cerrarse creaba un cuello alto protector con un control térmico muy superior al de un jersey redondo tradicional, pero sin resultar tan engorroso como una chaqueta de cremallera completa.
Los deportistas y trabajadores del campo disfrutaron de estas ventajas casi exclusivamente, hasta que en las décadas de los 80 y 90 el llamado quarter-zip se coló en los catálogos de moda y pasó a marcar tendencia entre quienes, quizá, ni siquiera pensaron en todos los beneficios que proporcionaba.
Marcas especializadas en ropa de exteriores, como Patagonia o L.L. Bean, hicieron de las versiones de forro polar un éxito de ventas, mientras que en los campos de golf, las variaciones de algodón o lana ligera que sacaban Ralph Lauren, Gant o J.Crew permitían a los jugadores mantener el calor sin restringir la fluidez de su swing. No tardó en convertirse en un símbolo de estatus, como lo era el polo clásico de piqué que vino del tenis, pues el tiempo de ocio es un gran indicador de de privilegio.
De los campos de golf a las pasarelas (y pasando por Silicon Valley)
El declive del traje tradicional en los 2000 lo coronó como el uniforme indiscutible de los finance bros y los techies, cuyos centros neurálgicos son Wall Street y Silicon Valley, abarcando ambos extremos del país. Es la prenda transicional por excelencia: lo bastante pulida para llevarla sobre una camisa clásica en una reunión, pero con el toque relajado perfecto para el afterwork. Así, los Mark Zuckerberg del mundo cambiaron las sudaderas por los polos con cremallera, que combinan de maravilla con sus zapatillas New Balance. Lo sé porque yo también llevo este look.
Pero su verdadera consagración en la moda llegó de la mano del lujo silencioso y la estética Old Money. Firmas de ultralujo como Loro Piana y Brunello Cucinelli lo han consolidado como un símbolo definitivo de la riqueza discreta y el estatus, pasando de ser un escudo contra el frío en la montaña a una declaración de estilo sofisticada y versátil.















