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Los seguidores de Cristina Pedroche en redes sociales saben de buena tinta que la presentadora es gran aficicionada a la meditación. "Me encanta que la meditación ya sea parte de mi rutina diaria. Me hace ser más paciente, vivir más el presente y ser mejor persona", apuntaba ella misma en una publicación que compartía. Destacaba lo mucho que la ayuda esta disciplina. 

 

Sin embargo, sigue habiendo personas que siguen pensando que no serían capaces de iniciarse en  la meditación. Le preguntamos por qué piensa que sucede esto a Estela Gutiérrez López-Piedra (@estelagutierrezcoach), instructora de mindfulness, coach de vida, ejecutivo y equipos, y colaboradora de la app de meditación Petit BamBou. “El hecho de que haya personas que piensen que no son capaces de iniciarse en la meditación es tan sólo una creencia limitante, negarse la experiencia de meditar por miedo a no hacerlo correctamente, por la prisa y la impaciencia de ver resultados inmediatos, por desconocimiento de los beneficios de meditar y principalmente porque son personas, que sienten que no serían capaces de iniciarse en la meditación por si solas y necesitan ser acompañadas por un profesional”, nos detalla. Y parte de la idea de que la meditación, es accesible a cualquier persona, y no siempre es necesario practicarla de manera formal, en silencio, sentadas en un zafu, enfocándonos en la respiración y con los ojos cerrados.

 

“Existen otras maneras de iniciarse en la meditación, como por ejemplo a través de las meditaciones guiadas por voz, acompañados por una instructora o instructor de mindfulness o incluso, mientras paseamos por la naturaleza a través de una caminata meditativa, donde nos centramos en la respiración, en los sonidos de la naturaleza, experimentando el momento presente mientras estamos en movimiento”, añade.

 

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Las excusas más frecuentes

¿Cuáles son las principales excusas que suelen poner aquellos que tienen sus dudas sobre la disciplina para no probar? “Según mi experiencia las principales excusas que suelen poner las personas que tienen dudas sobre la práctica de la meditación son las siguientes”:  

  • El famoso “No tengo tiempo”. La meditación no tiene que ser de larga duración, al principio podemos comenzar por cinco minutos, incluso menos y una vez adquirido el hábito, aumentar el tiempo progresivamente. Por ejemplo; Hay personas, que, en su oficina, o desde casa, si teletrabajan, meditan uno o dos minutos entre reunión y reunión, simplemente enfocándose en su respiración con atención plena.
  •  “Me parece que meditar es perder el tiempo”. En realidad meditar cuando en realidad es justamente lo contrario, al meditar ganas foco y una vida consciente.
  • “Me produce ansiedad cerrar los ojos”. La meditación no tiene por qué practicarse con los ojos cerrados, puedes practicar la meditación con los ojos entreabiertos fijando la mirada en algún punto en el suelo o puedes meditar con los ojos abiertos, como te sientas más cómoda o cómodo.
  • “Si estoy sentada mucho rato con las piernas cruzadas, se me duermen las piernas”. Puedes meditar en una silla si notas que la postura sentada en un tapiz o esterilla no te funciona.
  • “Alguna vez he intentado meditar, pero me asaltan pensamientos sobre mi lista de tareas y lo dejo”. Es cierto que no podemos darle al “pause” y parar nuestros pensamientos mientras meditamos, lo interesante de la práctica de la meditación, es vivir la experiencia del momento presente, sin juzgar, si viene algún pensamiento a mi mente, lo identifico, no me engancho a él, lo dejo pasar y me vuelvo a enfocar en mi respiración.
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Recomendaciones prácticas para comenzar a meditar

Teniendo esto en cuenta, para alguien que está empezando desde cero en la meditación, ¿cuáles serían sus recomendaciones prácticas? “Antes de comenzar a meditar, debemos comprender que no existe una buena ni mala meditación, cuando decides meditar, abrazas la acción por si misma y simplemente te entregas a la experiencia del momento presente”, nos dice la creadora del reto Mindfulness en la vida cotidiana y autora de la agenda mindfulness Soy mindful. Y nos resume sus consejos indispensables:

Kit para meditar:

-Cojín, zafu o una silla.
-Ropa cómoda.
-Una esterilla, si vas a meditar en el suelo.
-Teléfono en silencio.

Postura:

Adopta una postura cómoda. Puedes sentarte en un cojín o en una silla. Recoge la barbilla ligeramente hacia dentro, sin bajar ni subir la cabeza. Aleja los hombros de las orejas y coloca las manos en posición de mudra o simplemente apoyadas en tu regazo. Mantén los ojos cerrados o entreabiertos.

Lugar

Elige un lugar tranquilo donde puedas meditar sin ser molestada/o. Integra la práctica en alguna de tus rutinas, de mañana, tarde o noche.

Duración

Comienza por 3-5 minutos al día y cuando hayas adquirido el hábito de meditar, aumenta el tiempo progresivamente. Decide de antemano cuanto tiempo vas a practicar y activa una alarma agradable en tu móvil.

Meditación

Concéntrate en la entrada y la salida del aire. Si aparecen pensamientos, no los retengas, identifícalos y vuelve a concentrarte en tu respiración.

 

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¿Es difícil aprender a meditar?

Es, tal vez, la pregunta que más se repiten muchas personas que no se han iniciado en la meditación. “Yo siempre digo que lo difícil no es meditar, lo difícil es querer ponerse a meditar. Por lo que, para integrarlo como un hábito en nuestra vida, sería interesante incluirlo en nuestra rutina de la mañana, tarde o de la noche, y practicar a la misma hora aproximadamente”, nos dice. Y una vez que se empieza, ¿piensa que es una disciplina, podríamos decir, que engancha? “No deberíamos identificar la meditación como un bypass para evadirnos de la realidad y de nuestros problemas, sino más bien integrarlo en nuestro día a día como un estilo de vida, que nos ayuda a mantenernos en nuestro centro, tomando consciencia del momento presente y dejando de vivir en el famoso ‘piloto automático”, nos dice.

 

Nos preguntamos también si hay personas con más facilidad para meditar que otras. “Meditar en un entrenamiento, cuanto más practicas la meditación más fácil te resultará enfocar tu atención plena en la respiración, identificar los pensamientos que vienen a la mente sin engancharse a ellos y volver a enfocarte en la respiración. No debemos olvidar, que meditar es entrenarse en el presente y experimentar lo que somos, sin juzgar”, comenta.

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¿Qué beneficios nos aporta la meditación?

Los beneficios de meditar se pueden identificar relativamente pronto si somos constantes en la práctica. Con la práctica sostenida en el tiempo, obtenemos grandes beneficios tanto a nivel fisiológico como psicológico.

  • Aumenta la capacidad de gestionar situaciones estresantes.
  • Atención y foco: Se desarrolla la habilidad de centrar y mantener la atención plena.
  • Aumenta la concentración, disminuye las distracciones y los automatismos.
  • Mayor claridad mental en la toma de decisiones.
  • Más creatividad en la resolución de conflictos.
  • Reduce las reacciones automáticas del estrés.
  • Disfrutar del momento presente.
  • Reduce la impulsividad ante estímulos externos, accediendo a un mayor nivel de calma y bienestar.
  • Regulación emocional. Aprendemos a convivir con nuestras emociones de otra manera, no huyendo de ellas, poco a poco sentimos como pierden intensidad y poder sobre nosotros.
  • Toma de consciencia: Nos aporta el ser conscientes de cada cosa que hacemos en el momento que lo estamos haciendo, en lugar de actuar de manera automática.
  • Disminución de las preocupaciones y pensamientos en bucle: El pensamiento circular, de rumiación y recurrente en nuestra mente se va diluyendo.

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Avanzar poco a poco

Entendemos que es una actividad progresiva, en la que debemos ir avanzando poco a poco, ¿no es así? “Así es, la meditación, como cuando comenzamos una nueva actividad deportiva y los expertos aconseja aumentar la intensidad progresivamente, con la meditación ocurre algo parecido. Meditar es un entrenamiento de la mente que debemos comenzar por unos pocos minutos al día e ir aumentando progresivamente el tiempo de práctica”, nos dice la experta. Y añade su caso personal: “En mi caso, por ejemplo, practico 20 minutos de meditación formal cada mañana, antes de comenzar mi día y por las noches prefiero realizar meditaciones guiadas para conciliar el sueño o meditaciones de body scanner para relajar los músculos del cuerpo que han estado en tensión durante el día”, cuenta.

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Razones para comenzar a meditar

Para los que están pensando en probar, le pedimos a la experta que nos resuma las que son en su opinión las razones principales por las que deberían comenzar a meditar. “Existen muchas razones por las que comenzar a meditar, con la práctica del mindfulness desarrollamos recursos internos de autoobservación y autoconocimiento. También desactivamos la respuesta automática del estrés crónico, al ser conscientes de nuestras emociones y de nuestro cuerpo. Aprendemos a detenernos y a responder desde la calma”, nos explica.

 

Y añade que en cuanto a salud, hay beneficios que están comprobados y que acompañan a la práctica de mindfulness:

  • Aprenderás a respirar mejor.
  • Aprenderás a relajar cuerpo y mente.
  • Notarás como influye en el sistema inmunitario, ya que atenúa la secreción de la hormona del cortisol como respuesta al estrés.
  • Mejorarás la calidad del sueño.
  • Notarás como al comer de manera consciente y no de forma automática, los hábitos alimentarios mejoran (mindfuleating).
  • Reducirás el malestar psicológico de ansiedad y somatización.
  • Te ayudará a ser más resiliente y fortalecerte ante las adversidades.

 

“El mindfulness es la herramienta que yo utilizo para volver a mi estado de equilibrio cuando la vida me trae una situación inesperada o un golpe que me desequilibra”, concluye.

 

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