Noviembre ya está aquí y, con él, llegan las ganas de pasar más tiempo en casa. Es el momento de preparar el salón para el frío y convertirlo en ese lugar en el que apetece refugiarse al terminar el día.
Chimeneas encendidas, sofás generosos, alfombras mullidas, mantas a mano y colores que parecen abrazar los espacios. Hemos seleccionado 10 salones cálidos y acogedores que tienen todo lo necesario para disfrutar del invierno. Y lo mejor es que, entre ellos, encontrarás muchas ideas fáciles de copiar. Sobre estas líneas, un proyecto de Coblonal Interiorismo.
© Joan ReyesUn salón con chimenea que invita a refugiarse del frío
En este salón de Cerdanya Interiors, la combinación de madera natural, piedra y una gran chimenea crea un ambiente perfecto para los días más fríos. El sofá rinconero, amplio y profundo, se acompaña de cojines en tonos grisáceos y una alfombra que delimita la zona de estar. Un espacio donde los materiales naturales son los grandes aliados para conseguir una decoración de invierno cálida, serena y muy acogedora. Este proyecto está recogido en el libro interiorISMO de Raquel Redondo (Editorial Zanilo).
© El Corte Inglés HomeLa calidez de los tonos tierra y las alfombras superpuestas
Este salón demuestra que los textiles son capaces de transformar por completo la sensación de confort. El sofá en tono teja, las tapicerías de inspiración artesanal y la superposición de alfombras crean un ambiente rico en matices y texturas. ¡Y esto abriga! A ello se suma la chimenea encendida, protagonista de un espacio que apuesta por una estética rústica renovada. Una buena idea para noviembre es incorporar tejidos con relieve y colores cálidos sin miedo a mezclarlos, como en esta propuesta incluida en el catálogo Decora OI 26-27 de El Corte Inglés Home.
© María PujolColores oscuros que envuelven y crean ambientes íntimos
El azul profundo de la pared aporta a este salón, proyectado por Maria Buira Interiors –y recogido en el libro interiorISMO de Raquel Redondo (Editorial Zanilo)– una sensación envolvente que resulta especialmente atractiva en invierno. Así que toma nota: si vas a pintar tu salón, atrévete a darle calidez con un tono intenso.
El contraste con el sofá de terciopelo mostaza –un tejido muy apropiado para los meses más fríos– y la madera oscura del aparador suma personalidad. Los cojines de diferentes texturas completan una decoración sofisticada.
© Montse GarrigaUn rincón junto al fuego para disfrutar de las tardes de noviembre
Hay salones que parecen pensados para pasar la tarde leyendo junto a la chimenea. Este ambiente, proyectado por Luzio Studio, reúne varios ingredientes infalibles: una alfombra mullida, un sofá claro, una manta de pelo sintético y otra en un intenso tono naranja que rompe con la neutralidad. La librería y la chimenea de aire clásico terminan de crear esa atmósfera vivida y acogedora. Y si no tienes chimenea, basta con crear el espacio junto a una ventana.
© Maria PujolTejidos suaves y cortinas que arropan el salón
No hace falta una chimenea para conseguir un salón preparado para el frío. En este ambiente, el sofá de tapicería texturizada, los cojines de pelo y bouclé y las cortinas que caen hasta el suelo crean una sensación de abrigo muy agradable. Los tonos crema y arena se combinan con la madera de las mesas y una alfombra de dibujo discreto. Una propuesta ideal para quienes prefieren una decoración de invierno luminosa y relajada, diseño del estudio Ritual Lifestyle.
© IKEALa madera es la mejor aliada de un salón acogedor
El revestimiento de madera del techo y los tonos cálidos de los paneles decorativos consiguen que este salón tenga una atmósfera acogedora incluso sin recurrir a textiles especialmente gruesos. Los cojines en naranja, el plaid azul y la alfombra geométrica aportan color y dinamismo, mientras que las pequeñas lámparas crean distintos puntos de luz ambiental. Una buena fórmula para preparar el salón para noviembre es combinar superficies cálidas con iluminación indirecta y detalles textiles. Es una propuesta de IKEA.
© Natàlia CedrésLos tonos claros también son para el invierno
¿Quién dijo que los salones blancos y neutros son solo para el verano? Este proyecto de Pia Capdevila –con estilismo de Mar Gausahcs– demuestra que los tonos claros también pueden crear ambientes cálidos y acogedores, con el atractivo añadido de resultar luminosos y sosegados. El secreto está en jugar con diferentes texturas y materiales para romper la uniformidad cromática: tapicerías con cuerpo, cojines de distintos tejidos, una alfombra que vista el suelo y detalles de madera que aporten calidez.
© Amador TorilUna paleta de colores neutros que transmite serenidad y confort
En este salón predomina el color gris, en busca de un estilo contemporáneo. La calidez la aporta la madera. Una gran alfombra con textura enmarca la zona de estar (¡es un elemento que suma confort!) y el sofá de formas generosas invita a disfrutar de conversaciones frente a la chimenea. Esta propuesta del estudio Studiomac –con estilismo de Cristina Rodríguez Goitia– demuestra que los salones más actuales también pueden resultar extra acogedores enl invierno.
© Meritxell ArjalaguerLa importancia de una alfombra grande para dar calidez
Una de las claves para que un salón resulte confortable en invierno es vestir bien el suelo. Aquí, una alfombra de generosas dimensiones ocupa prácticamente toda la zona de estar y aporta textura sobre el pavimento de madera. El sofá claro, los cojines en tonos tostados y el revestimiento de madera de la pared principal mantienen una estética serena. Es un proyecto del estudio de interiorismo The Room Studio.
© Javier Calleja RoviraDel blanco al invierno: la clave está en los textiles y el color
Una base blanca es perfecta para jugar con la decoración según la estación. Y este salón de Casa Gallo, con mobiliario de la colección Pilsferrer Casa (proyecto también del estudio), es un buen ejemplo de cómo conseguirlo. Basta con introducir cojines y tapicerías en tonos cálidos, como marrón, caramelo y burdeos, y añadir pinceladas de verde oliva, colores muy ligados a la decoración de otoño-invierno. Los estampados florales, los tejidos con textura y los detalles de madera rompen con la uniformidad del blanco y crean un ambiente mucho más acogedor, sin perder luminosidad.




