Casi dos décadas después de comenzar su historia de amor, Beatriz Trapote y Víctor Janeiro siguen tan unidos como aquel 2 de noviembre de 2013, cuando se dio el 'sí, quiero' en Jerez de la Frontera, tras seis años de noviazgo. Hoy forman una familia junto a sus tres hijos, Víctor, Oliver y Brenda , pero entonces eran una de las parejas más populares de la crónica social. Ella, periodista y rostro habitual de televisión; él, torero y hermano de Jesulín de Ubrique. Curiosamente, se habían conocido en 2007, cuando Beatriz le entrevistó para un programa de televisión. "Me quedé loco con ella", reconocería Víctor años después.
Por aquel entonces, Jesulín y María José Campanario llevaban once años casados, desde su boda en julio de 2002 , mientras que habían transcurrido trece desde la ruptura del diestro con Belén Esteban. En ese contexto, el enlace de Víctor y Beatriz se convirtió en uno de los acontecimientos más esperados de aquel otoño. La revista ¡HOLA! publicó las fotografías en exclusiva , mostrando una celebración repleta de detalles y tradición andaluza.
La novia llegó acompañada de su padre, Eugenio Hernández, luciendo un vestido blanco de silueta sirena , mientras que Víctor eligió un traje corto andaluz negro, con chaquetilla de botones metálicos. Una creación de Justo Algaba en un guiño a su profesión.
Los tres vestidos de Beatriz Trapote y un detalle prestado por María José Campanario
Para su gran día, Beatriz confió en su amigo Alejandro de Miguel, encargado de crear los tres estilismos que lució durante la celebración. El primero, realizado en seda natural y adornado con guipur, dejaba el escote en pico y cubría los brazos con mangas francesas. La falda seguía las líneas del cuerpo antes de ganar volumen en la parte inferior y prolongarse en una cola de tres metros y medio.
La periodista reconoció su cabello rubio en un peinado bajo, con volumen y mechones ondulados. Añadió pendientes largos, zapatos forrados con el tejido del vestido y un ramo de flores rosas, blancas y violetas. También llevó un velo amantillado sujeto con unos alfileres antiguos que le prestó su cuñada María José Campanario , los mismos que había utilizado en su boda con Jesulín.
Para la fiesta, Beatriz se reservó otras dos propuestas del diseñador. Una de ellas incorporaba escote asimétrico, manga larga de tul bordado con pedrería y falda de raso. Más tarde, sustituyó esta última por otra de flecos, perfecta para bailar. También dejó su melena suelta, transformando su imagen.
450 invitados, mesas con nombres de toreros y un baile inolvidable
El escenario elegido fue el Cortijo Fuente Rey, en Jerez de la Frontera (Cádiz), donde los novios celebraron una ceremonia civil al aire libre. El camino hacia el altar estaba decorado con flores violetas, vegetación y fardos de paja, con sillas blancas para los invitados.
Víctor llegó acompañado de su madre, Carmen Bazán, que eligió un vestido azul añil con bordados, bolso a juego y mantilla clara. Entre los 450 invitados estuvieron María Jiménez, Soraya Arnelas, Lydia Lozano, José Manuel Parada o Tamara Gorro, entre otros.
La vinculación de la familia Janeiro con el mundo taurino estuvo presente incluso en los detalles más pequeños. Las invitaciones imitaban los carteles de una corrida de toros y el plan de asientos recreaba un cartel con los nombres de las plazas de Las Ventas, en Madrid, y la de Jerez . Las mesas recibieron nombres de figuras como Paquirri, Curro Romero, El Cordobés, Rafael de Paula o el propio Jesulín.
La gastronomía también tuvo su protagonismo, con un menú que combinaba productos del mar y sabores tradicionales. Los invitados pudieron disfrutar de una ensalada de atún rojo antes de pasar a un arroz meloso de rape y langostinos. Para terminar, se sirvieron dos propuestas dulces: una mousse de yogur acompañada de moras y una milhojas de merengue con frutos rojos.
La tarta nupcial , blanca y de tres pisos, estaba adornada con grandes flores rosas y anaranjadas y coronada por dos simpáticos muñecos que representaban a los recién casados.
Y llegó el momento de la fiesta. María José Campanario se animó a cantar La puerta de Alcalá , como ella misma confirmó en una entrevista con ¡HOLA! años después.
Los novios tampoco se quedaron atrás y terminaron dándolo todo en la pista de baile. Tanto, que Beatriz acabó tumbada en el suelo, con un brazo levantado, mientras Víctor seguía bailando frente a ella.
Una imagen que resume el ambiente de aquella celebración, llena de momentos que los protagonistas todavía guardan con cariño. " Beatriz ha hecho que este día sea el más feliz de mi vida " , confesó Víctor a ¡HOLA! tras el enlace, unas palabras con las que puso el broche a una jornada que ambos habían imaginado durante años.


















