Hay algo especial en esos dormitorios que invitan a quedarse un rato más. Espacios donde cada mueble parece estar en su sitio y nada resulta excesivo. En esa búsqueda de calma, los bancos a los pies de la cama tienen mucho que aportar. De madera, tapizados, con diseños curvos o convertidos en pequeñas piezas de almacenaje, son un recurso decorativo que añade comodidad y personalidad. Y aunque su ubicación más habitual es al pie de la cama, hay otras formas de integrarlos en el dormitorio que merece la pena descubrir. Sobre estas líneas, un proyecto de Luzio Studio.
© The Room StudioUn banco de madera al pie de la cama, el clásico que nunca falla
La madera es una apuesta segura para crear un dormitorio cálido y relajado. Aquí, el banco cuenta con un asiento de cannage. Su ubicación al pie de la cama es la más habitual. Allí es perfecto para sentarse, calzarse o dejar ropa o una manta. Ten en cuenta que conviene dejar unos 70-80 cm libres de paso entre el banco y la pared o el mueble de enfrente. Esta es una propuesta de The Room Studio.
© Montse MoralesUna cama que lleva el banco incorporado
No siempre hace falta añadir un mueble independiente. En este dormitorio, la estructura de madera de la cama se prolonga ligeramente a los pies para crear una superficie de apoyo integrada. Una solución, en este caso en un proyecto de la interiorista Montse Morales, que permite sentarse para calzarse o dejar alguna prenda sin introducir otra pieza. Además, mantiene una estética limpia y una continuidad visual especialmente atractiva en dormitorios contemporáneos.
© IKEAUn banco que también "guarda"
Los bancos con almacenaje son perfectos para quienes buscan un dormitorio bonito, pero también ordenado. El modelo Valtorp de IKEA combina una tapicería de pana verde con una estructura metálica ligera y un asiento abatible que permite guardar mantas, cojines o ropa de cama.
© LEROY MERLIN¿Y si el banco no va a los pies de la cama?
Aunque lo habitual es colocarlo a los pies de la cama, no es la única opción. Un banco también puede encontrar su lugar junto a una pared, bajo una ventana o en un rincón del dormitorio. Con este diseño, se crea pequeña zona de descanso o lectura sin interferir en la circulación alrededor de la cama. Es una propuesta de LEROY MERLIN.
© El Corte Inglés HomeCuando el banco y el cabecero hablan el mismo idioma
La continuidad de materiales ayuda a crear ambientes serenos. En este dormitorio con mobiliario de El Corte Inglés, el banco de madera y fibras trenzadas combina con el cabecero y refuerza una estética natural, sencilla y acogedora. Para que las proporciones resulten equilibradas, una buena referencia es elegir un banco cuya longitud equivalga aproximadamente a dos tercios o tres cuartas partes del ancho de la cama.
© Amador TorilEl encanto clásico de un banco capitoné
En este dormitorio proyectado por Luzio Studio, el banco tapizado con capitoné luce un diseño clásico, acorde a la estética del dormitorio. Su estructura de madera torneada y el acabado acolchado definen su estilo. Además, incorpora una balda inferior perfecta para dejar las zapatillas de casa o colocar unas cestas con accesorios. El estilismo lo firma Cristina Rodríguez Goitia.
© Jordi CanosaMás que un banco, un pequeño sofá
¿Quién dijo que a los pies de la cama solo cabe un banco estrecho? En esta suite diseñada por la interiorista Pia Capdevila, un pequeño sofá tapizado, con respaldo y cojines, pero sin reposabrazos, convierte esa zona en un rincón donde apetece quedarse. Es una alternativa especialmente interesante para dormitorios amplios, ya que aporta una segunda zona de descanso, más informal, sin tener que recurrir a un sillón independiente. El estilismo es de Mar Gausachs.
© Carla CapdevilaLas curvas también encuentran con los bancos
Las formas redondeadas suavizan la decoración. En esta propuesta de Arquesta y Mas by Arquesta, el banco tapizado incorpora esa idea de diseño a través de una pieza que parece superponer varias capas de volúmenes curvos. Es un ejemplo de cómo un banco puede romper con la linealidad del resto de elementos y sumar al conjunto.
© Alberto AmoresUn toque de terciopelo para vestir los pies de la cama
El banco tapizado en terciopelo aporta una dosis de sofisticación al dormitorio. El diseño en tono verde lima, con asiento acolchado y patas en aspa (¡también tapizadas!), introduce contraste cromático en un ambiente de inspiración clásica. Es un proyecto de Arquesta y Mas by Arquesta.
© Heidi CavazosUn banco que también hace de librería
¿Qué te parece un banco dos en uno pero sin hablar del almacenaje convencional? Este banco de madera incorpora un compartimento abierto para guardar libros. Su diseño a medida se integra en la arquitectura del dormitorio y deja una superficie superior despejada que puede utilizarse como apoyo o para sentarse. Es una propuesta de Coblonal.
© Pedro Machado PhotographerCuestión de materiales: un banco para cada estilo
La elección del material cambia por completo el carácter de un banco. La madera aporta calidez; las fibras naturales y la rejilla, ligereza; y los tapizados ofrecen infinitas posibilidades decorativas. Desde tejidos lisos en tonos neutros hasta terciopelos, rayas o estampados que contrasten con la ropa de cama.
También se pueden combinar diferentes telas y texturas para dar más personalidad al dormitorio. Y sumar detalles de pasamanería. Por supuesto, está el cuero, elegante y atemporal, como demuestra este modelo Albert, de The Essence Collection de Laskasas, que lo combina con una estructura de madera oscura.




