Cris Peña, interiorista: “La escalera de madera es la más solicitada en las viviendas, por su calidez y acústica”


La escalera estructura el espacio y define cómo se conectan los distintos niveles de la casa. La experiencia al subir y bajar depende en gran medida de su proporción y configuración. Sobre esa base se determinan aspectos técnicos como el ancho, la huella o la pendiente.


Retrato de la interiorista Cris Peña© María Pujol para Cris Peña
2 de abril de 2026 a las 15:00 CEST

Las escaleras en el interior de una vivienda son mucho más que un nexo entre pisos: se han convertido en un recurso arquitectónico capaz de definir el estilo y la fluidez del espacio. Su presencia puede marcar el carácter de una casa, actuando como elemento protagonista o integrándose con discreción según el diseño.

De la mano de la interiorista Cris Peña (cpinteriores.com), exploraremos cómo las proporciones adecuadas y la forma de la escalera influyen tanto en la comodidad como en la estética del conjunto. Analizaremos cuáles son las tipologías más eficientes y agradables de usar (como las escaleras rectas o en ‘U’) y por qué otras, como las de caracol, resultan menos prácticas en el día a día. “Es un elemento que puede parecer muy sencillo, pero puede llegar a ser muy complejo, no solo por el cálculo o ejecución milimétrica, sino también por la infinidad de diseños que puede tener”, relata la experta.

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Escalera en una vivienda privada con un ancho cómodo y cuya parte inferior se ensancha, haciendo todavía más fluidos los tránsitos© María Pujol para Cris Peña

Hablemos de medidas: el ancho

80 cm es el ancho mínimo recomendado para una escalera, aunque no existe un ancho establecido para uso privativo y depende del espacio, la posición y el uso que se le vaya a dar. “Si se trata de una escalera que tiene un uso habitual, no debería ser muy estrecha si la situamos entre paredes, y podemos ajustarnos un poco más, en caso de que sea abierta”, matiza Cris. Ella precisamente firma el diseño del espacio sobre estas líneas con una escalera de mármol.

Las escaleras de caracol en ocasiones tan solo miden 60 cm de ancho, pero en opinión de la interiorista, resultan incómodas y se suele recurrir a ellas si no existe mejor opción. 

Ampliar el ancho de los primeros peldaños, hace el arranque más cómodo, mejora la accesibilidad e invita a subir, aportando diseño y solucionando encuentros con otros elementos.

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Escalera de formas sinuosas con una buena iluminación en cada peldaño y barandilla transparente© María Pujol para Tinda’s Project

Proporciones ideales de huella y contrahuella para que una escalera cómoda y segura

La normativa urbanística dice que la huella debe tener un mínimo de 26 cm y 18 cm máximo de contrahuella. Esto se aplica a obra nueva, pero en la rehabilitación y la reforma se es más permisivo.

Cris detalla que, en la práctica, “la medida ideal de ancho de peldaño es de 30. Esa medida es importante en la bajada, para poder apoyar todo el pie. En caso de no haya suficiente espacio, recomiendo que no sea menos de 27 cm y también se puede optar por hacer una escalera a la italiana donde la contrahuella está ligeramente inclinada hacia el interior, ganando así unos centímetros”.

En cuanto a la contrahuella, conviene que haga 17,5 cm, según la experta. A pesar de que es habitual encontrar peldaños hasta de 19 o 20 cm, si se trata de un tramo largo, resulta muy cansado ya que hay que hacer un mayor esfuerzo en la subida.

Estamos viendo una vivienda reformada por Tinda’s Project, con la escalera como eje de la zona de día.

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Escalera doméstica con pisada de madera y barandilla en cristal© Eugeni Pons para Next Arquitectura

Un dato clave

Cris advierte que el ancho de la escalera puede ser variable, no obstante, es importante que las medidas de huella y contrahuella se mantengan iguales en todo el tramo (como ocurre en la vivienda de la propuesta, que ha proyectado Next Arquitectura); y es que una pequeña variación puede dar lugar a un tropiezo y es peligroso.

“Cuando hacemos una reforma y el nivel del pavimento sube o baja, hay que tener en cuenta cómo afecta el cambio a la altura del primer peldaño”, afirma la interiorista.

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Ancha y cómoda escalera con descansillos© Blux

Los descansillos, vitales en términos de ergonomía y ritmo de recorrido

Los descansillos son obligatorios además de necesarios, para tramos muy largos. Favorecen el descanso y rompen el ritmo y evitan caídas.

En concreto la norma establece que tiene que haber un descansillo cada 11 peldaños y, en viviendas, Cris recomienda uno cada 15 subidas aproximadamente. El ancho mínimo debería equivaler al ancho de la escalera.

Los peldaños partidos o de abanico en los descansillos de giro, son necesarios cuando no hay espacio suficiente para todo el desarrollo, pero pueden ser incómodos y hay que estar atento a posibles tropiezos. Si no hay otra solución, no es conveniente hacer más de dos particiones o, en su defecto, optar por una escalera helicoidal.

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Escalera con la huella forrada en madera de roble© Amador Toril para María Acha Interiorismo

El material define el confort (y hasta el sonido)

El material del peldaño influye directamente en la acústica y en la percepción térmica de la escalera. La madera sigue siendo la opción preferida en vivienda por su calidez y su buen comportamiento sonoro. “La escalera de madera es la más solicitada. Cada vez se usan menos los zapatos dentro de casa y la calidez de la madera no la aporta ningún otro material. Además, en acústica es la que mejor responde”, afirma Cris.
 El desgaste en cantos y esquinas obliga a elegir variedades resistentes. En este aspecto el roble destaca frente al pino por su dureza, aunque supone un mayor coste. Precisamente por el roble se ha decantado la interiorista María Acha en esta escalera diseñada por ella y realizada por Joanvaz.

También se valoran metales, materiales nobles como la piedra o soluciones porcelánicas que permiten continuidad con el pavimento. “Esta última opción es una solución rápida y fácil, porque la mayoría de las fábricas ofrecen el peldaño ya mecanizado”, añade la experta.

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Escalera metálica en una casa de montaña en la Cerdaña© María Pujol para Cris Peña

El zócalo pierde protagonismo o, directamente, desaparece

El uso del zócalo depende del sistema constructivo de la escalera. En estructuras independientes, prescindir de él mejora la limpieza visual. “Intentaremos no poner zócalo, dejando una pequeña separación entre la escalera y la pared. Es la mejor solución siempre que sea posible”, considera Cris, quien ha diseñado la que vemos sobre estas líneas.
Cuando se incorpora, el zócalo no debe destacar. Así, conviene integrarlo con el resto de la vivienda o pintarlo con el mismo color que la pared, para que no resalte.

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Escalera reformada en la casa de del popular tiktoker Rubentonces© David Ballester para Annanké Interiorismo

La forma condiciona la experiencia

La geometría de la escalera afecta directamente a la ergonomía y a la percepción espacial. Las escaleras rectas son las más sencillas y cómodas, mientras que las de tramos en ‘U’ ofrecen mayor seguridad. Es la seleccionada por Cristina Amoroso para la vivienda reformada que vemos en la propuesta.

Por otro lado, las escaleras de caracol, aunque visualmente atractivas, presentan limitaciones funcionales. “Es de las más peligrosas… normalmente las hacen pequeñas e incómodas”, afirma Cris.

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Vivienda unifamiliar con una imponente escalera que conduce a las distintas plantas© Freehand Arquitectura

El uso define su importancia

La frecuencia de uso determina la dimensión, la posición y el protagonismo de la escalera dentro de la vivienda, diferenciando claramente entre principales y secundarias y con estas características que resume Cris:

  • Las escaleras principales, destinadas al uso diario y a la conexión entre plantas habitables, se convierten en el eje de la casa y deben diseñarse con mayor amplitud y comodidad (como en esta vivienda proyectada por Freehand Arquitectura). Suelen situarse en zonas estratégicas, habitualmente cerca de la entrada, y juegan un papel clave en la relación visual entre espacios y en la distribución de la luz. 
  • Las escaleras secundarias, en cambio, responden a usos esporádicos como el acceso a sótanos, altillos o buhardillas. Esto permite reducir su tamaño y optar por soluciones más compactas o incluso prefabricadas. Pueden ser plegables, escamoteables o de caracol. Además, en estos casos, el ancho puede ajustarse para optimizar el espacio disponible. 
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Pasamanos junto a la pared y barandilla que en realidad es un separador de barras© Elton Rocha para Albert Ramoneda Studio

Así son las barandillas y los pasamanos hoy

El diseño de las barandillas debe combinar ergonomía y estética. La altura estándar del pasamanos se sitúa en torno a 90 cm y, si se selecciona de madera, aporta confort al tacto. 

La experta señala que “las tendencias actuales buscan barandillas ligeras visualmente y, en muchos casos, transparencia. Así se gana luz y se facilita la conexión entre espacios”, afirma Cris. De hecho, las soluciones pueden integrarse con otros usos o incluso eliminarse. 

En la imagen sobre estas líneas Albert Ramoneda apuesta por prescindir de barandilla en el primer tramo y barrotes de suelo a techo a continuación.

 

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En un dúplex reformado por AdeL la escalera se convierte en absoluta protagonista gracias a la vistosa tonalidad elegida para ella: un vibrante azul eléctrico© Natalia Ortiz Soriano para AdeL

Cómo lograr una iluminación funcional y escenográfica

La iluminación natural es la opción más eficaz siempre que sea posible y, en la mayoría de los casos llega mediante lucernarios. En iluminación artificial, destacan los sistemas integrados. “La luz a nivel de los peldaños es de las más agradables”, afirma Cris. Aunque también existen otras soluciones innovadoras para lograr que esta zona de paso resulte acogedora. La arquitecta de interiores Anouk de Lesparda, por ejemplo, decide iluminar esta escalera en un azul eléctrico con tiras Led en el pasamanos y un aplique.

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Mueble blanco con huecos abiertos y cajones bajo la escalera, con banco incorporado, pared de madera, cuadros en las baldas, barandilla metálica blanca © Tania Crespo

El espacio bajo escalera, metros ganados con muchas posibilidades

Descartando las escaleras en espiral, por lo general las escaleras dejan un hueco que no hay que desaprovechar. Cris señala que entre las múltiples posibilidades de aprovechamiento, las más comunes son el  almacenamiento (como en el espacio de guardar de Rehau que vemos) o usos más complejos como aseos de cortesía o zonas de trabajo

La capacidad de uso aumenta a medida que crece la altura libre. “A partir del tercero o cuarto peldaño ya se pueden hacer cajones”, afirma Cris.