Hay casas que no necesitan estridencias para dejar huella. Esta vivienda de 100 m² ubicada en la calle Pintor Rosales, frente al Templo de Debod, resume muy bien esa idea de equilibrio que tanto cuesta conseguir: luz natural, distribución fluida, materiales nobles y una decoración con personalidad, pero sin exceso. Estudio Ana Maldonado firma la transformación integral de un piso de 1930 que hoy se vive como un hogar actual, cálido y sereno, donde lo clásico y lo contemporáneo conviven. Aquí cada decisión parece estar, exactamente, en su punto justo.
© Lupe Clemente FotografiaUn salón pensado para ser social, fluido y sin límites rígidos
La distribución del estar responde a una idea muy clara: hacer del salón un espacio conectado con todo el conjunto, capaz de recibir a muchas personas sin sensación de saturación. “Buscaba que fuese un espacio fluido, social y versátil”, explica la fundadora de Estudio Ana Maldonado (www.estudioanamaldonado.es) y encargada del proyecto.
Los sofás y butacas se organizan sobre una gran alfombra –de Kilombo Home– que ayuda a acotar la zona sin cerrarla, mientras las circulaciones se resuelven con naturalidad. Uno de los condicionantes era precisamente que el salón no solo funcionara como lugar de reunión, sino también como zona de paso e incluso como recibidor. El proyecto consistió en una transformación total de la vivienda junto a Reformas VERA. Sobre el sofá, cuadros de Juan Vincenti.
© Lupe Clemente FotografiaLa librería a medida que ordena, decora y esconde una puerta
En el salón, una de las piezas clave del proyecto es la librería a medidad realizada por García House en madera de roble. No solo sirve para exponer libros, arte y objetos, sino que en la parte inferior resuelve almacenaje para vajilla. Además, integra de manera discreta la puerta que comunica con el pasillo y la zona de dormitorios.
“La idea era que todo quedara unificado, que no hubiera cortes visuales y que el mueble formara parte del espacio de manera fluida”, señala la interiorista. Es uno de esos recursos que hacen que una casa se vea más limpia, mejor pensada y más habitable.
© Lupe Clemente FotografiaLa zona de día abierta, con vistas y una luz que articula toda la casa
Esta imagen resume bien el gran acierto del proyecto: una zona de día abierta, fluida y orientada completamente hacia las vistas al parque. La intervención transformó una vivienda antigua, oscura y muy compartimentada en un interior que hoy respira amplitud.
“La redistribución se planteó estratégicamente para que la zona de día se orientara completamente hacia las vistas al parque, convirtiéndola en el eje del proyecto”, explica la interiorista Ana Maldonado. La luz natural, las cortinas ligeras, el suelo de madera y la continuidad visual hacen el resto.
© Lupe Clemente FotografiaTextiles y acentos burdeos para sumar personalidad sin recargar
Aunque no se buscó una paleta cerrada, sí había una intención clara de que la casa tuviera personalidad. Los tonos neutros dominan la base para reforzar la calma y la luz, mientras algunos acentos en burdeos, teja y rojo oscuro aparecen en textiles y detalles decorativos.
Según cuenta Ana Maldonado, probablemente fue el pilar de hierro de la entrada, conservado con su acabado original, el que marcó sin querer esa aparición de tonos más profundos que se repiten en varias zonas de la vivienda. El resultado es una atmósfera cálida y equilibrada, donde el color acompaña, pero no invade.
© Lupe Clemente FotografiaUn comedor abierto a la luz y conectado con toda la zona de día
La reforma arrancó con la decisión radical de vaciar por completo la vivienda para replantear su distribución desde cero. “La idea fue llevar la luz al centro del proyecto”, detalla Ana Maldonado. Esa estrategia se percibe ya en el comedor, integrado en un espacio continuo junto al salón y la cocina, orientado hacia las vistas al parque.
La mesa de comedor, diseñada en piedra caliza por el estudio y realizada por Mastone, mide 190 x 100 cm y se pensó para 6 u 8 comensales, convirtiéndose en una pieza central dentro de una estancia abierta, social y muy luminosa.
© Lupe Clemente FotografiaUna cocina muy presente, pero integrada con naturalidad
La cocina fue diseñada íntegramente, incluidos los tiradores, con una combinación de madera de roble natural y laca en tono neutro. Las encimeras son de mármol Blanco Ibiza, y el suelo continuo ayuda a que comedor y cocina se lean como un único espacio. Ana Maldonado lo resume así: “Se buscaba que estuviera muy presente, pero como una parte más de la vivienda. No debía desaparecer, pero tampoco convertirse en protagonista”.
Para aligerar visualmente el espacio, uno de los frentes se resolvió en un acabado neutro, de manera que la cocina gana ligereza sin perder carácter. También se aligera el frente principal sin muebles altos, solo con una balda que recorre la pared de lado a lado. El cuadro es un monotipo realizado por la artista Marta Fermín.
© Lupe Clemente FotografiaEl dormitorio principal, con cabecero y mesitas diseñados a medida
En el dormitorio principal, Ana Maldonado diseñó un cabecero a medida y mesitas de noche suspendidas, en madera de roble. En el caso del cabecero, se realizó un marco forrado con una tela de Pepe Peñalver, lo que añade textura y una sensación de abrigo muy sutil. Aquí se ve bien cómo la casa evita tanto la frialdad como el exceso decorativo: la base es serena, pero siempre aparece un detalle que aporta carácter.
“El punto justo está en el equilibrio: una base ordenada que aporte calma, sobre la que se incorporen objetos, materiales y elementos con carácter”, resume la interiorista. Lámina de Sofía Lind para Poster Club.
© Lupe Clemente FotografiaUn baño principal sereno, táctil y resuelto con materiales nobles
En el baño principal también se optó por mobiliario de lavabo realizado a medida, acompañado de un lavabo íntegramente ejecutado en piedra caliza. El revestimiento mezcla papel pintado efecto textil con azulejo pequeño de Marazzi, una combinación que suma textura y profundidad sin perder calma visual. La presencia de la madera y de la piedra natural refuerza esa sensación de continuidad material que da unidad a toda la vivienda.
En la zona de la ducha, sin embargo, los neutros se abandonan para dar paso a un azulejo en distintas tonalidades de verde intenso, un recurso que introduce contraste y aporta mayor fuerza expresiva al espacio.
© Lupe Clemente FotografiaDormitorios con armarios a medida para una casa más serena y ordenada
En los tres dormitorios se diseñaron armarios totalmente personalizados, realizados en madera de roble y revestidos con textil. Más que sumar piezas sueltas, el proyecto buscó que el almacenaje formara parte de la arquitectura interior de la vivienda. Esa decisión ayuda a que los dormitorios se perciban más despejados, calmados y coherentes con el resto de la casa.
© Lupe Clemente FotografiaEl baño secundario: el gesto más audaz y uno de los mayores aciertos
Si hubiera que señalar una decisión especialmente valiente, este baño estaría entre las primeras por su distribución con cabinas. Funciona como aseo de cortesía y, al mismo tiempo, esconde un baño completo detrás de una mampara de hierro lacado en tono burdeos y vidrio acanalado. La solución responde a una necesidad muy concreta de metros y distribución: no era posible encajar un aseo de cortesía y dos baños completos por separado.
El suelo recupera la baldosa hidráulica en damero del pasillo original, ahora reutilizada aquí, y refuerza ese diálogo entre memoria y contemporaneidad que define toda la casa.
© Lupe Clemente FotografiaEl dormitorio de invitados resuelto con sencillez y mucha calma
También en los dormitorios secundarios se trabajó con una estética muy contenida, donde la luz, el textil y la proporción pesan más que la acumulación de elementos. El dormitorio de invitados también transmite esa serenidad que recorre toda la casa, con pocos muebles, tonos suaves y una puesta en escena natural. Esa contención hace que incluso los espacios más sencillos se sientan cuidados y muy acogedores.


