Calas en interiores: cómo cultivarlas y cuidarlas fácilmente para una floración espectacular


Aunque se consideran plantas de exterior, las calas o 'Zantedeschias' pueden cultivarse en espacios interiores para disfrutar de ellas también dentro de casa. Descubre cuáles son las atenciones que debes darles para que crezcan felices.


Cala en maceta© Ikea
12 de febrero de 2026 a las 13:00 CET

En el jardín las calas, también conocidas como lirios de agua o, según su nombre científico Zantedeschias spp., son plantas bellísimas y muy elegantes que decoran las zonas de exterior gracias a sus preciosas flores. Sin embargo, también pueden cultivarse como plantas de interior, siempre que les proporciones las atenciones que necesitan. Toma nota de cómo cuidarlas y disfrútalas al máximo.

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Calas en maceta© Pixabay

Una planta elegante, dentro y fuera de casa

La cala (Zantedeschia spp.) es una planta vivaz de porte estilizado, muy decorativo, originaria del continente africano, concretamente de Sudáfrica y Etiopía. Es perfecta para decorar el jardín plantada en macizos de flores, pero también, cultivada en maceta, destaca en los espacios de interior. Aunque la cala blanca (Zantedeschia ethiopica) es la más habitual en nuestros hogares, tanto en interior como en exterior, existe un gran número de variedades diferentes. Su forma compacta es perfecta para plantarla en contenedor. 

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Calas de color rosa© Ikea

Larga y bella floración

Es uno de los alicientes de cultivar calas en el interior: su capacidad para florecer de forma abundante y duradera. De hecho, la cala puede estar con flor desde la primavera hasta el mes de octubre, ya bien entrado el otoño. Sin embargo, para que este hecho se produzca y tus calas se llenen de flores, han de contar con un espacio luminoso y fresco para crecer. Dentro de casa la floración de las calas puede durar algo menos que en el exterior, unas 12 semanas. Además de las blancas, hay calas con flores de colores vivos e intensos: naranja, amarillo, rosa, púrpura, etc. 

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Calas en maceta© Ikea

La luz, un cuidado esencial

Una de las atenciones más importantes que debes darle a tus calas es la de procurarles un entorno luminoso en el que desarrollarse. Estas plantas necesitan una gran cantidad de luz natural para crecer felices y florecer en todo su esplendor. Esto puede suponer un problema cuando se cultivan dentro de casa, ya que es más difícil darles la luminosidad que necesitan. Por eso es importante que busques un lugar adecuado para ellas cerca de una ventana pero sin que incidan sobre sus hojas los rayos del sol de forma directa. 

Un consejo: si en la zona donde vives el clima es muy caluroso y hay mucho sol, ten cuidado a la hora de situarlas en el interior y no las pongas cerca de una ventana, especialmente si está orientada al sur o al oeste. La radiación solar directa e intensa puede quemar sus hojas.

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Calas© Pixabay

¿Qué tipo de sustrato necesita la cala?

Aunque cultives las calas en maceta, elegir el sustrato adecuado para ellas es una cuestión importante. Si les das el tipo de tierra que necesitan conseguirás mejores resultados a la hora de cuidarlas. A las calas les va bien una tierra rica en nutrientes, por lo que puedes crear el sustrato perfecto mezclando sustrato universal con materia nutritiva como el humus de lombriz.

Por otro lado, debes proporcionarles a estas plantas un suelo ligero, con buen drenaje, ya que no toleran los encharcamientos. Por este motivo es buena idea añadir al sustrato una parte de fibra de coco, además de controlar la cantidad y la frecuencia del agua de riego.

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Calas blancas© Pixabay

El frío no es un problema

Otro de los aspectos importantes a la hora de cultivar calas dentro de casa es la temperatura: estas plantas crecen bien en el exterior, ya que les gustan los ambientes frescos. Por eso no conviene que las coloques dentro de casa cerca de radiadores y otras fuentes de calor. La temperatura ideal para las calas está entre los 14 y los 20ºC. Aunque has de vigilar el tema de la temperatura interior durante todo el año, cuando más cuidado debes tener para que no sea excesivamente alta es durante la época de floración. Esto es, desde la primavera hasta el otoño. 

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Calas rosas© Pixabay

¿Cómo hay que regar las calas?

A la hora de regar las calas, es muy importante tener en cuenta ciertos requisitos que debes cumplir, si no quieres que sean las plantas las que sufran las consecuencias. A pesar de que las Zantedeschias son una especie que ama la humedad, el riego ha de estar muy controlado que puede provocar que las raíces se pudran. Un exceso en el riego traerá graves consecuencias para las calas. 

En verano estará bien aportarles agua dos veces por semana, siendo generosos con el riego y teniendo en cuenta el estado del sustrato. Vuelve a regar las plantas cuando la tierra se seque. De cara al invierno, lo más conveniente es ir reduciendo la frecuencia del riego.

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Calas de color rojo© Unsplash

Una dosis extra de energía

Para que las calas crezcan bonitas y saludables, necesitan una gran cantidad de nutrientes disueltos en la tierra de las macetas (o en el suelo del jardín). Por eso, es necesario añadir al sustrato una parte de materia orgánica, como humus de lombriz. Sin embargo, esto no es lo único que debemos hacer para aportar energía a las calas. El abonado se convierte, de esta manera, en una atención muy relevante que debemos procurarles, especialmente mientras estén produciendo flores.

Utiliza un fertilizante líquido adecuado para plantas de flor disuelto en el agua de riego, siguiendo las instrucciones del fabricante en cuanto a la dosis. La frecuencia recomendada es cada dos semanas durante la época de floración.

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Calas blancas© Pixabay

Controlar plagas y enfermedades

Como muchas plantas de interior y exterior, las calas pueden sufrir el ataque de las plagas así como multitud de enfermedades. Esto suele suceder cuando se cultivan en ambientes muy cerrados, sin apenas ventilación. En estos casos, si el sustrato se encharca, es más fácil que las calas sufran una enfermedad llamada Botrytis cinerea, también conocida como podredumbre gris. Las hojas, los tallos e incluso las flores se llenan de un polvillo gris muy antiestético. 

Por otro lado, cuando el ambiente es demasiado seco pueden aparecer plagas como la araña roja. También los pulgones suelen afectar a las calas. Si detectas la presencia de estos insectos, aplica cuanto antes un insecticida suave, a ser posible ecológico, como el aceite de neem o el jabón potásico.

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Cala en maceta© Unsplash

¿Es necesario trasplantar las calas?

Cuando tus calas hayan crecido lo suficiente y las raíces estén apiñadas en la maceta por falta de espacio, habrá llegado el momento de trasplantarlas a un tiesto de mayor tamaño. Se trata de una tarea de jardinería bastante sencilla, siempre que la lleves a cabo en la época adecuada, es decir, durante la primavera o, incluso, a principios del verano. Para cambiar tus calas de maceta, debes extraer con cuidado el cepellón de la planta sin estropear las raíces. Después colócalo en la nueva maceta y rellena con sustrato. Para terminar, riega adecuadamente. 

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Cala blanca© Unsplash

Descanso invernal

Si quieres darles a tus calas la oportunidad de hacer un descanso vegetativo durante el invierno, lo más conveniente es suspender el riego y dejar que se sequen las hojas y toda la parte aérea de la planta Cuando esto suceda ya solo tienes que desenterrar el rizoma, limpiarlo y guardarlo en un lugar oscuro. Planta otra vez el rizoma de esta planta de interior en una nueva maceta, con un el sustrato adecuado, a finales del invierno para que rebrote en primavera mucho más fuerte, con nuevas ramas y hojas.