Un caldo casero es nuestro mejor aliado en los días de frío y nieve. Además de ser de las bases de la cocina para preparar numerosos platos como guisos, arroces, sopas y salsas, Te enseñamos todas las claves para prepararlo en casa

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El caldo es la cocina lo mismo que la respiración al ser humano: algo imprescindible. Es de las primeras técnicas que se aprenden cuando nos iniciamos en 'el arte' de los fogones. Te hemos explicado en otras ocasiones cómo hacer un caldo de pescado o de verduras y también otras técnicas como la del caldo de carne o fondo oscuro, todos básicos para elaborar una gran cantidad de guisos, salsas, sopas, arroces, etc y hoy queremos centrarnos en la técnica para preparar el clásico caldo casero.

Los caldos, son nuestro mejor aliado para calentar el cuerpo en los días fríos, nos templan por dentro y nos alimentan. Por lo general, son saludables, ya que siempre se elaboran con una base de hortalizas, suelen desengrasarse, son baratos, puedes prepararlos con sobras de otras comidas y/o restos de verduras que tengas por la nevera y, además, resultan saciantes y muy reconfortantes (tanto para el cuerpo como para el alma). Admiten muy bien la congelación y esto permite tenerlos siempre disponibles para usarlos como base de arroces, guisos, salsas, etc. Y otra opción es tomarlos como tentempié bien cuando estás en casa o bien para llevar en un termo al trabajo

Los puedes preparar de manera tradicional, seguiendo un método de cocción lenta (1 hora será suficiente), o con la olla exprés si quieres acortar el tiempo de cocinado a la mitad. Con ambas técnicas conseguirás que los ingredientes cedan su sabor y aroma al agua, que es el objetivo principal de un caldo. 

Ingredientes necesarios para hacer el caldo casero perfecto

Este caldo que te proponemos -hay muchas formas de prepararlo- está hecho a partir de hortalizas, huesos, algo de carne cruda, agua y sus correspondientes condimentos.

Las hortalizas que vamos a utilizar son 1 cebolla, 1 puerro, 1 nabo, 1 patata, 1 zanahoria, 1 diente de ajo, 1 tomate, 1 tallo y 1 rama de apio. Usa una cantidad moderada con el fin de no predomine el sabor de ninguna por encima del resto y el resultado sea una combinación armónica de todas.

En cuanto a los condimentos que le vamos a poner son, además de aceite de oliva, sal y bolitas de pimienta, dos hojas de laurel. No buscamos que nuestro caldo tenga una potencia aromática excesiva. Por lo que respecta a los huesos, puedes optar por unos de ternera o de pollo, que aportan sabor pero no tan fuerte como los de cordero o cerdo. Igualmente, añadimos un trozo de carne de ternera o de pollo en crudo (que tienen colágeno y aportan al caldo una cierta consistencia).

Paso a paso para preparar un caldo casero perfecto

  1. Si los huesos son crudos y no han sido cocinados previamente, se recomienda lavarlos bien y asarlos unos 30 minutos a 180 grados en el horno antes de colocarlos en la olla o tostarlos en una cazuela al fuego.
  2. Pela, pica en mirepoix las verduras y rehógalas en una olla alta con aceite hasta que se reblandezcan ligeramente. 
  3. Incorpora los huesos con el líquido que han soltado durante su asado y también la carne cruda que hayas elegido.
  4. Añade 2 litros de agua fría, 2 hojas de laurel, unas bolitas de pimienta y sal, tapa y deja cocer durante unos 60 minutos a fuego lento. Quita la espuma que se forma por arriba de vez en cuando para conseguir un caldo más limpio y sin impurezas.
  5. Cuando finalice la cocción, cuela y ya tendrías listo un delicioso, nutritivo y reconfortante caldo casero.

Algunos consejos

  • Un truco para darle un toque especial a tus caldos es añadirle un chorrito de vino, en este caso blanco, cuando estás dorando los huesos o las verduras y esperar a que se evapore el alcohol. Esto le dara un aroma diferente y lo enriquecerá
  • También puedes aromatizar el caldo con algunas hierbas y especias, por ejemplo un bouquet garni es una buena opción pero también media cebolla 'pinchada' con unos clavos
  • Otra recomendación para aligerarlo y quitar el exceso de grasa es meterlo en la nevera, unez vez colado y templado, dejar que se solidifique y quitar esa primera capa con un cucharón
  • Es aconsejable no echar sal al caldo, sobre todo si lo vas a congelar para usarlo posteriormente en otros platos. Es preferible que la añadas cuando vayas a utilizarlo 
  • Una vez que tengas el caldo listo, deja que se temple y guarda rápidamente en la nevera o en el congelador para evitar que fermente

3 recetas con este caldo casero

Ahora que ya sabes cómo hacer este caldo casero delicioso -y que puedes tomar tal cual como entrante o magnífico tentempié-, te proponemos cómo aplicarlo en 3 recetas distintas: una sopa, un arroz y un guiso. Pincha en cada imagen para conocer los ingredientes necesarios y cómo hacer cada elaboración paso a paso.

Paso a paso: sopa de letras con bolitas de la huerta

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