La malagueña vivía en Barcelona cuando empezó a fijarse en un lugar que había debajo de su casa en el que se formaban largas colas para probar su brunch. Ahí algo le hizo clic. Porque Lydia Nieto siempre había sentido pasión por la comida, pero se dedicaba al mundo tecnológico, nada que ver. Un viaje a Indonesia fue el punto de inflexión de su vida y su trabajo.
"Unas Navidades me fui a Bali y allí sentí una gran inspiración, entre cafés vibrantes, mesas llenas y una mezcla constante de personas, culturas y conversaciones. Ofrecían diferentes tipos de leche, los boles de fruta que hoy están tan extendidos, huevos, buen café... y se veían muchas cosas del actual brunch, que, tal y como se conoce hoy, comenzó a popularizarse en Australia. Yo quería traer de alguna manera todo eso a España", nos explica Lydia.
¿Cuál es el origen del brunch?
La versión más aceptada sitúa el origen del término y del concepto moderno en Inglaterra, a finales del siglo XIX. La palabra brunch parece documentada en 1895, como combinación de breakfast (desayuno) y lunch (almuerzo). El término se popularizó después en Estados Unidos, especialmente durante el siglo XX. Y en lugares como Australia, sobre todo en ciudades como Melbourne y Sídney, la cultura del brunch está bastante desarrollada.
Lydia, junto a otros socios, funda en 2015 la empresa Brunchit. "Empezamos con un local en Málaga como algo más que un lugar donde desayunar: es un espacio donde lo cotidiano se vuelve extraordinario. Un punto de encuentro donde el café es solo el comienzo, y donde el diseño, la energía y la gente construyen algo que va más allá del plato. Lejos de la idea de calma, Brunchit es movimiento. Mesas que se llenan. Conversaciones cruzadas. Música, color y vida", nos cuenta la emprendedora.
Un concepto gastronómico internacional
Tuvo una gran acogida y después vinieron más locales, en España y también en Portugal, hasta llegar a un total de 23, que son los que tiene hoy en día, y 3 más que están en obras. "Nos ayudaron mucho las redes y la estética de nuestros establecimientos y de nuestros platos, tan fotografiables. Para nosotros, el brunch es un concepto gastronómico que se extiende al espacio, a la estética y a la experiencia en sí, y no lo limitamos a un único horario. Nos ha ayudado bastante el boom del café de especialidad, porque un brunch sin un buen café no se entiende".
Para Lydia, que lidera el área de I+D de Brunchit, una de las claves del éxito de este tipo de comida es que los negocios se han ido especializando y cuidan más el producto, "ya sea el pan, las frutas, los huevos, las salsas... todo es de mucha calidad en general". Y, por otro lado, según lo que va viendo en sus múltiples viajes, hay una clara internacionalización del concepto. "Este año he estado en varios sitios y, desde Japón hasta Estados Unidos y en muchos sitios de Europa, te encuentras muchísimas similitudes en la oferta, que para mí es positivo porque significa que es algo con lo que cada vez nos familiarizamos más, estemos donde estemos".
¿Qué no puede faltar en un brunch?
Normalmente, solemos ir a disfrutar de esta comida fuera de casa y, en un brunch, según Lydia, "no debe faltar un buen café y varios tipos de leche para elegir, tampoco algún plato de huevos, por ejemplo, con una buena salsa holandesa, tostadas como la de aguacate, unos pancakes caseros, frutas frescas, zumos...".
Las propuestas saladas conviven con las dulces. Y también se ven en un buen brunch otros productos como quesos, embutidos, salmón ahumado, cereales, yogur, granola, muesli, smoothies, batidos... y opciones como ensaladas, verduras asadas, patatas, quiches, bowls, incluso una hamburguesa o un sándwich.
Receta de Yogonola
Le pedimos a la reina del brunch que nos comparta alguna receta para hacer en casa y seleccionamos esta por diferente y visual. Se trata de un bowl de yogur griego, granola artesanal, frutos rojos, pera en hibisco y mantequilla de cacahuete. ¡Fresco, cremoso y crujiente!
Ingredientes para un bowl:
- 200 g de yogur griego
- 40 g de granola casera
- 30 g de moras
- 20 g de arándanos
- 20 g de frambuesas
- 140 g de pera en hibisco
- 20 g de mantequilla de cacahuete
- Sésamo negro
- Hierbabuena fresca
- 1 flor comestible
Para la granola casera:
- 500 g de copos de avena
- 120 g de frutos secos variados: almendras, nueces y avellanas
- 60 g de semillas de calabaza, sésamo y chía
- 80 g de aceite de coco
- 120 g de miel o sirope de agave
- 5 g de canela
- 1 g de sal fina
- 80 g de fruta deshidratada, como arándanos, pasas o mango
- Extracto de vainilla, opcional
Modo de elaboración:
- Precalentar el horno a 160 ºC y preparar una bandeja con papel de horno.
- Mezclar en un bol los copos de avena, los frutos secos, las semillas, la canela y la sal.
- Calentar ligeramente el aceite de coco y mezclarlo con la miel o el sirope de agave. Si se desea, añadir unas gotas de extracto de vainilla.
- Incorporar esta mezcla a los ingredientes secos y remover bien hasta que todo quede impregnado.
- Extender sobre la bandeja y hornear durante unos 20-25 minutos, removiendo a mitad de cocción para conseguir un tostado uniforme.
- Cuando la granola esté dorada, retirar del horno. Añadir la fruta deshidratada cuando haya templado y dejar enfriar completamente antes de guardar.
Montaje del Yogonola
- Servir el yogur griego en un bowl y distribuirlo de manera uniforme.
- Colocar la granola casera en uno de los laterales y añadir una cucharada de mantequilla de cacahuete.
- Distribuir alrededor las moras, los arándanos, las frambuesas y la pera en hibiscus, jugando con los diferentes colores y volúmenes.
- Terminar con un toque de sésamo negro, unas hojas de hierbabuena fresca y una flor comestible.








