Claudia Sánchez, farmaceútica: "El skin icing utiliza el hielo para reducir la hinchazón facial, las bolsas y la sensación de congestión"


Todo lo que debes saber sobre la técnica de cuidado facial más viral del momento


Mujer con hielo en el rostro© Getty Images
27 de junio de 2026 a las 13:03 CEST

Pocas tendencias de belleza han conquistado las redes tan rápido como el skin icing. Basta con desbloquear el móvil para encontrarse con vídeos de personas deslizándose hielo por el rostro en busca de una piel más luminosa, más firme y aparentemente libre de signos de cansancioLa promesa resulta tentadora, un gesto sencillo, barato y rápido capaz de despertar la piel en cuestión de minutos. Pero, ¿realmente funciona o estamos ante otro fenómeno viral con más expectativas que resultados? 

Para resolver todas las dudas, hablamos con la doctora Amira Chehade, directora médica de Novo Clinic y creadora de la técnica Biomodellage®; Abigail Arduan, especialista en estética facial avanzada y directora de los centros Arduan; el doctor Sergio Quintero, médico estético y fundador de Elegance Medical; y Claudia Sánchez, farmacéutica, experta en dermocosmética y CEO de Ownia Cosmetics. Cuatro voces expertas que coinciden en algo importante: el frío sí puede mejorar el aspecto de la piel, pero conviene entender muy bien hasta dónde llegan realmente sus beneficios.

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Mujer aplicando hielo sobre su rostro© Getty Images

¿Qué ocurre realmente cuando aplicamos frío en el rostro?

Detrás del éxito del skin icing hay una explicación fisiológica bastante sencilla. La Dra. Amira Chehade explica que el frío activa una auténtica "gimnasia vascular": primero los vasos sanguíneos se contraen y después vuelven a dilatarse, favoreciendo la llegada de oxígeno y nutrientes a la piel. Abigail Arduan describe un proceso similar y señala que esa vasoconstricción inicial reduce temporalmente el flujo sanguíneo superficial, mientras que la posterior vasodilatación reactiva mejora la oxigenación de los tejidos. 

El resultado es una piel que parece más despierta, menos congestionada y con un aspecto visiblemente más fresco, aunque como recuerdan los expertos, hablamos de una respuesta fisiológica puntual y no de una transformación profunda del tejido cutáneo.

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Mujer con piel tersa y sana© Getty Images

El famoso 'glow' existe, pero con matices

Según la Dra. Chehade, al estimular la microcirculación "el rostro recibe oxígeno y nutrientes, logrando ese efecto glow de piel visiblemente más fresca y despierta al momento". Sin embargo, Abigail Arduan matiza que ese brillo no proviene de una mejora real de la calidad cutánea, sino de una activación vascular puntual que hace que el rostro se vea más homogéneo y descansado. Claudia Sánchez coincide y explica que la piel puede parecer más uniforme tras la aplicación de frío, aunque esto no implica cambios en procesos como la renovación celular, la pigmentación o la producción de colágeno.

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 Mujer con piel hidratada© Getty Images

Una técnica con resultados inmediatos

Quizá el mayor atractivo del skin icing sea precisamente su inmediatez. Mientras muchos tratamientos requieren semanas o meses para mostrar resultados, el frío actúa en cuestión de minutos. La Dra. Chehade lo define como un tratamiento de "efecto flash", especialmente útil al despertar o antes de un evento importante. Claudia Sánchez destaca que ayuda a reducir temporalmente la hinchazón facial, las bolsas y la sensación de congestión, mientras que Abigail Arduan señala que también aporta una sensación de firmeza transitoria gracias a la contracción de los tejidos superficiales. Es precisamente esa combinación de frescura, descongestión y efecto tensor la que explica su enorme popularidad.

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 Mujer con rostro perfecto© Getty Images

No es un tratamiento antiedad

Aquí es donde los expertos son especialmente claros. Aunque la piel pueda verse más lisa o firme durante unas horas, ninguno de ellos considera que el skin icing tenga capacidad para revertir el envejecimiento cutáneo. 

Abigail Arduan recuerda que sus efectos "no modifican la estructura dérmica ni estimulan procesos regenerativos profundos", mientras que el Dr. Sergio Quintero insiste en que no produce "cambios estructurales profundos en la dermis ni estimulación significativa de colágeno". La propia Dra. Chehade reconoce que sus beneficios son principalmente temporales y que no revierte el envejecimiento a largo plazo. En otras palabras, puede mejorar el aspecto de la piel durante unas horas, pero no sustituye tratamientos con evidencia científica.

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Rostro de mujer desinflamado© Getty Images

Su gran especialidad: desinflamar el rostro

Si hay un terreno donde el frío demuestra todo su potencial es en la descongestión. La Dra. Chehade asegura que es "altamente eficaz para desinflar el rostro" y reducir las bolsas matutinas asociadas a la retención de líquidos. Abigail Arduan coincide y explica que funciona especialmente bien frente a inflamaciones leves y transitorias. Claudia Sánchez añade que suele ser más eficaz por la mañana, cuando es habitual despertarse con cierta hinchazón facial o después de situaciones como una mala noche, exceso de sal o fatiga acumulada. Por eso muchas personas lo han incorporado a su rutina matinal como un gesto rápido para despertar la piel.

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 Mujer con rostro hidratado© Getty Images

¿Y qué pasa con las rojeces?

Aunque muchas veces se presenta como una solución universal, no todas las rojeces responden igual al frío. La Dra. Chehade advierte que si el enrojecimiento está relacionado con cansancio o fatiga puede ayudar a mejorar el aspecto de la piel, pero si existe rosácea el resultado puede ser justo el contrario. Abigail Arduan también subraya que una cosa son las rojeces pasajeras y otra muy distinta patologías inflamatorias crónicas que requieren un abordaje específico. Claudia Sánchez coincide y recuerda que no debe considerarse un tratamiento para rosácea o determinadas dermatitis, donde el manejo debe ser completamente individualizado.

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Mujer con hielo en el rostro© Getty Images

El error más común

Aplicar hielo directamente sobre el rostro es probablemente el fallo que más preocupa a los expertos. Aunque muchas personas colocan el hielo directamente sobre la piel, la recomendación es evitarlo. La Dra. Chehade alerta de que puede "quemar la piel por congelación o dañar capilares sanguíneos", mientras que Claudia Sánchez señala que también aumenta el riesgo de irritación y alteración de la barrera cutánea. Abigail Arduan insiste en que el hielo directo puede provocar un enfriamiento excesivo e irregular, especialmente problemático en pieles sensibles. Por eso todos coinciden en que el frío debe aplicarse siempre de forma controlada.

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 Mujer con herramienta facial© Getty Images

Las herramientas frías ganan la partida

Frente al cubito de hielo tradicional, los expertos prefieren herramientas diseñadas específicamente para el rostro. Abigail Arduan explica que estos dispositivos permiten trabajar con una temperatura "más estable, controlada y homogénea", reduciendo riesgos y mejorando la experiencia. La Dra. Chehade destaca que mantienen una temperatura segura y se deslizan sin agredir la barrera cutánea. Claudia Sánchez coincide y señala que proporcionan beneficios similares minimizando la posibilidad de daño cutáneo

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Mano con hielo© Getty Images

¿Cómo poner en práctica el ‘skin icing’?

La técnica también marca la diferencia. Para la Dra. Chehade la regla es sencilla: "proteger y deslizar". Recomienda envolver siempre el hielo en un paño de algodón, aplicar previamente un sérum y realizar movimientos ascendentes desde el centro del rostro hacia el exterior. Claudia Sánchez comparte esta recomendación y aconseja no dejar nunca el frío fijo sobre una misma zona. El Dr. Quintero insiste además en que debe aplicarse en movimiento continuo, sin presión y evitando cualquier exposición prolongada.

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 Mujer con herramienta de cuidado facial© Getty Images

Su duración adecuada

Cuando hablamos de frío, más no significa mejor. De hecho, ocurre justo lo contrario. La Dra. Chehade resume esta idea con una frase muy clara: "menos es más". Según explica, una sesión de entre tres y cinco minutos suele ser suficiente. Claudia Sánchez coincide y sitúa el tiempo ideal entre uno y cinco minutos, mientras que el Dr. Quintero insiste en que la exposición debe ser muy breve y limitada a conseguir un efecto descongestivo ligero. Prolongar el tiempo no aporta beneficios adicionales y sí aumenta los riesgos.

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Mujer con piel hidratada© Getty Images

Las pieles que deberían evitar esta tendencia

No todas las pieles reaccionan bien al frío. La Dra. Chehade asegura que está "totalmente contraindicado" en pieles con rosácea, cuperosis o reactividad extrema. El Dr. Quintero tampoco lo recomienda en casos de dermatitis, fragilidad vascular o sensibilidad elevada. Claudia Sánchez añade que las personas con alteraciones de la barrera cutánea deben extremar las precauciones, ya que una exposición inadecuada puede empeorar los síntomas en lugar de mejorarlos. En estos casos, siempre es mejor consultar con un profesional.

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 Mujer con piel hidratada y tersa© Getty Images

El veredicto final de los expertos

Después de analizar la tendencia, los especialistas coinciden en que el skin icing sí funciona, pero probablemente no de la forma en la que muchas personas imaginan. Puede desinflamar, aportar frescura, mejorar temporalmente el aspecto de la piel y convertirse en un buen aliado esos días en los que el rostro necesita un extra de buena cara. 

Sin embargo, como recuerda el Dr. Quintero, su papel es el de un recurso puntual y no el de una herramienta terapéutica. La Dra. Chehade lo considera "un buen complemento cosmético", mientras que Claudia Sánchez insiste en que no sustituye pilares fundamentales como la fotoprotección, los antioxidantes o los retinoides. El frío puede ayudar, pero la verdadera salud de la piel sigue construyéndose con hábitos y cuidados que van mucho más allá de un cubito de hielo.