Zoomers, centennials, Z… Daniela y Martina Meroño pertenecen a una generación que teclea en el móvil a velocidad ultrasónica y hace coreografías para TikTok sin parar. En esta red social, las gemelas más virales, de 19 años, superan los 700.000 seguidores (en Instagram van por más de 200.000), una conquista fulgurante que arrancó, casi por casualidad, después de colgar un vídeo -cómo no- bailando. “Lo subimos cuando cumplimos 15 años, antes de irnos a estudiar a Estados Unidos. De hecho, nuestros padres no sabían que teníamos redes sociales. No nos dejaban por aquel entonces. Gustó mucho a la gente y empezamos cada una a crear contenido, mucho baile juntas, y luego mi madre (la actriz y ganadora de MasterChef Celebrity Raquel Meroño) se subió al carro”, cuenta Martina, que dejó de ser gemela de Daniela cuando se tiñó de rubia, tal y como puedes verla en este reportaje publicado en la revista FASHION febrero, con Zita D’hauteville en portada.
Ambas llegan puntuales al estudio donde tienen lugar las fotos, con looks similares estilo athleisure, sofisticadas uñas de gel y ganas de pasarlo bien en su primer editorial de belleza juntas; lo hacen de la mano de Kérastase, firma capilar que siempre han visto en casa y de la que ahora son embajadoras.
“Llevamos utilizándola toda la vida. Es lo típico que te la pones una vez y, de repente, dices: ‘¡Ostras! Qué bien me ha dejado el pelo’. Y luego vas ‘robándosela’ a tu madre”, ríe Daniela, de larguísima y extralisa melena castaña y flequillo recto y, de las dos, quien reconoce ser más tiquismiquis con el pelo: “Me tiro media hora con mi prechampú, champú, acondicionador…”. Martina ha descubierto el mundo de los sérums capilares y las mascarillas desde que se puso mechas: “Necesito hidratarlo mucho porque, si no, se me queda muy seco. Ahora me lo veo muy sano”, asegura.
Las dos, cómplices entre tenacillas y lazos, cogen ideas de peinado para los muchos eventos que les esperan en 2026, donde pasearán orgullosas el apellido de su madre. “Lo llevamos porque mi padre dijo que no quería que se perdiese, ya que nuestro abuelo materno tuvo tres hijas. Fue él quien eligió nuestros nombres y, a cambio, nos quedamos con el apellido de mi madre”, cuenta Martina, la más locuaz de las dos.
Gemelas físicamente. ¿Y de carácter?
Martina: Daniela es más extrovertida y yo soy más introvertida. Las dos somos muy sensibles, pero en muchas otras cosas sí que nos diferenciamos.
Daniela: Sí, pero somos muy empáticas las dos. Y es verdad que Martina, cuando hay algo que a mí me hace daño, es como una madre. Me defiende como si fuera su pollito (risas).
Martina: No puedo ver a mi hermana llorar. De hecho, si viene a mí llorando yo no me puedo venir abajo. Me tengo que hacer la fuerte.
¿Qué aprendéis la una de la otra?
¡Yo empiezo! [Daniela]. Aprendo de Martina su fuerza y la valentía para hacer las cosas. [Se dirige a ella] Aunque tengas dudas, vas a por lo que quieres. Lo haces todo muy puro, de corazón, y eres fiel a tus pensamientos. Además, lo expresas muy bien.
Y tú, Martina, ¿qué dirías de Daniela?
Es supergenerosa. Lo da todo por sus amigos. Es la primera que no va a dejar que nadie hable mal de ti si tú no estás presente, y eso me parece muy bonito. Igual que yo soy fiel a mis pensamientos, ella lo es con todas las personas a las que quiere.
El lazo, de estampado liberty, se ata a uno de los cabos de la trenza. luego, esta se deshace ligeramente para ganar frescura
Estudiáis un grado en Comunicación Digital. ¿Es la manera de reforzar vuestro trabajo?
Daniela: Sí, la carrera es muy práctica y nos ayuda a mejorar, desde un ángulo de 360º, lo que estamos haciendo en redes.
Martina: A mí también me está llamando la decoración de interiores. Es curioso, porque Daniela quiere seguir los pasos de mi madre en la interpretación y yo su faceta de interiorista: decoró un hotel en Bali, el chiringuito de mi padre (el empresario Santi Carbones, con quien Raquel Meroño tuvo a las gemelas en 2006 y del que se separó en 2018), su restaurante en Madrid…
Y a ti la interpretación, Daniela, ¿desde cuándo te llama?
Desde siempre. Me encanta actuar; me llena y me da mucho. Es algo que, de alguna manera, comparto con mi madre. Eso sí, cuando falleció mi abuelo lo dejé un poco de lado porque me ponía muy sentimental. La carrera es un plan B por si acaso. Cuando tenga organizado todo, volveré a actuar y ¡me veréis en Hollywood! (risas).
Tú a Boston y yo a California -bromea Martina-. ¿Te imaginas?
Bueno, pasasteis un año en Estados Unidos…
¡Daniela fue a Las Vegas y yo, a Nebraska! Fue en cuarto de la ESO y era la primera vez que nos separábamos. Me pagó un billete para que fuera a verla.
Daniela: No iba a aguantar sin ella un año entero. ¡Imagínate nuestro primer cumpleaños separadas! Cumplimos 16 años ahí.
Volviendo a la fama, ¿vuestra madre os pone los pies en la tierra?
Martina y Daniela: Algo que nos dice siempre es que no hagamos caso ni a los buenos ni a los malos comentarios, solo a la familia y la gente cercana.
¿Cómo definiríais a vuestra generación, la Z?
Martina: A mí me encanta porque creo que nos lo tomamos todo con humor. También está bien tener normalizadas cosas como ir al psicólogo. Se está hablando mucho de salud mental, tan importante como la física.
Daniela: Gracias a las redes sociales, no estamos encerrados en una burbuja y somos más conscientes de lo que pasa en el mundo. Estamos más abiertos.
Por último, ¿celebráis San Valentín?
Martina: Mi madre dice que estoy superenamorada (risas). Estoy deseando celebrar mi primer San Valentín con pareja, así que estoy muy feliz, la verdad. ¡Tengo muchas ganas de que me llegue un ramo de rosas a mi casa!
Daniela: Yo también estoy muy feliz (pocos días después de este shooting, hacía oficial su relación con Juan Martín -hijo de Lydia Bosch- en Instagram, a través de una imagen en la que los dos aparecen besándose y ella escribe: “El resumen más bonito de mi año eres tú”).
Volumen y brillo
Martina y Daniela superan el reto del cabello glossy con una rutina capilar completa que incluye ¡hasta perfume!














