Una esponja carnívora apodada "la bola de la muerte" que caza con ganchos. Un gusano sin boca ni intestino que devora los huesos de ballena desde dentro, conocido como el "gusano zombi". Y un calamar colosal juvenil captado por primera vez en vídeo.
No son criaturas de una película de terror, sino algunos de los hallazgos más sorprendentes de una expedición científica que acaba de confirmar 30 nuevas especies completamente desconocidas en una de las regiones más remotas del planeta: el fondo del Océano Austral.
Un tesoro de vida en un mundo prácticamente inexplorado
A principios de 2025, un equipo internacional de biólogos marinos del Instituto Oceánico Schmidt y de la Fundación Nippon–Nekton Ocean Census se embarcó en el buque de investigación R/V Falkor (too) rumbo a las Islas Sandwich del Sur, una cadena volcánica perdida en los confines del hemisferio sur.
Su misión era ambiciosa: descubrir vida nunca antes documentada. Y lo lograron con creces.
Allí, donde la oscuridad es permanente y la presión aplasta cualquier intento de vida superficial, desplegaron robots submarinos y tecnología de mapeo 3D para explorar calderas volcánicas, grietas profundas y hábitats jamás vistos por el ser humano.
El resultado fue tan inesperado como impresionante: 2.000 especímenes recolectados, 14 grupos de animales estudiados y, por ahora, 30 especies oficialmente reconocidas como nuevas para la ciencia.
¿Cuántas especies marinas quedan todavía por descubrir?
Aunque el hallazgo de 30 nuevas especies ya resulta espectacular, los científicos creen que apenas estamos viendo la punta del iceberg.
Según Ocean Census, podrían existir entre uno y dos millones de especies marinas diferentes en el planeta, pero los seres humanos solo han identificado alrededor de 240.000.
De hecho, las 30 especies encontradas en las Islas Sandwich del Sur forman parte de un esfuerzo científico mucho mayor que ha permitido descubrir 1.121 nuevas especies marinas en apenas un año gracias a expediciones realizadas en distintos océanos del mundo.
En otras palabras: seguimos sin conocer la inmensa mayoría de la vida que habita bajo la superficie de los mares.
La "bola de la muerte": una esponja que caza
Entre los hallazgos, una criatura destacó por su aspecto y comportamiento: la Chondrocladia sp. nov., apodada por los científicos como "la bola de la muerte".
A diferencia de las esponjas marinas comunes ,que viven ancladas y se alimentan filtrando agua, esta especie es carnívora.
Tiene forma esférica y su superficie está cubierta de microscópicos ganchos similares al velcro que utiliza para atrapar a sus presas activamente. Una vez quedan adheridas, la esponja las envuelve y las digiere.
Es la primera vez que se registra un organismo de este tipo en la zona, y su hallazgo redefine lo que se sabía sobre la evolución de las esponjas, tradicionalmente consideradas pasivas.
"Las herramientas avanzadas, desde el mapeo preciso del fondo marino hasta las imágenes en alta definición obtenidas con ROV, nos permiten explorar lugares jamás vistos por el ser humano”, explicó la doctora Jyotika Virmani, directora ejecutiva del Instituto Oceánico Schmidt.
El 'gusano zombi' que devora huesos desde dentro
Pero si la 'esponja de la muerte' impresiona, el llamado gusano zombi (Osedax sp.) perturba por su macabro modo de vida.
Este animal carece de boca, intestino o sistema digestivo y, sin embargo, sobrevive alimentándose de los huesos de grandes vertebrados muertos, como ballenas.
Del fondo del mar a la medicina: el extraño gusano que podría ayudar contra el alzhéimer
No todas las criaturas descubiertas en las profundidades llaman la atención por su aspecto.
Entre los hallazgos recientes de Ocean Census figura también un diminuto gusano marino de apenas tres centímetros cuyas toxinas están siendo estudiadas por los investigadores por su posible utilidad en enfermedades neurológicas como el alzhéimer o la esquizofrenia.
Los científicos recuerdan que muchas de las sustancias empleadas hoy en medicina proceden originalmente de organismos marinos, por lo que cada nueva especie descubierta podría esconder compuestos de enorme valor para la ciencia.
Más allá del horror: corales negros, estrellas de mar y un calamar legendario
Junto a estas criaturas, el equipo también encontró gusanos escamosos acorazados e iridiscentes, cubiertos por placas que parecen una armadura metálica y capaces de reflejar colores cambiantes bajo el agua.
Además, los investigadores identificaron tres nuevas especies de estrellas de mar y corales negros capaces de sobrevivir cerca de volcanes submarinos y fuentes hidrotermales.
Pero una de las imágenes más impactantes fue el primer registro confirmado de un calamar colosal juvenil, una criatura legendaria de la que apenas existen observaciones directas.
Ver un ejemplar joven es extraordinariamente raro, ya que estos animales viven a miles de metros de profundidad y normalmente solo aparecen cuando han muerto.
Un mundo desconocido: tiburones fantasma y criaturas que parecen de otro planeta
La expedición del Océano Austral no es el único ejemplo de lo extraña que puede llegar a ser la vida marina profunda.
Entre las más de mil especies identificadas recientemente por Ocean Census también figura un nuevo "tiburón fantasma", un pez de ojos brillantes cuyos ancestros ya habitaban los océanos antes de la aparición de los dinosaurios.
También se han descubierto camarones de rayas naranjas en cuevas submarinas, gusanos que viven dentro de estructuras de sílice similares al cristal y otras criaturas que desafían todo lo que creíamos saber sobre la evolución de la vida.
La carrera contrarreloj para catalogar especies antes de que desaparezcan
Los investigadores advierten de que existe una razón urgente para acelerar estos descubrimientos.
"Muchas especies corren el riesgo de desaparecer incluso antes de ser documentadas", alerta la doctora Michelle Taylor, responsable científica de Ocean Census.
Durante décadas, miles de organismos quedaron atrapados en un auténtico limbo científico porque los métodos tradicionales requerían años para confirmar cada hallazgo.
Hoy, gracias al ADN, las herramientas digitales y la colaboración internacional, ese proceso puede completarse en cuestión de meses.
¿Por qué sabemos más de Marte que del fondo de nuestros océanos?
Para muchos expertos, una de las grandes paradojas científicas del siglo XXI es que conocemos mejor la superficie de algunos planetas que buena parte de nuestros propios océanos.
Oliver Steeds, director de Ocean Census, recuerda que descubrir nuevas formas de vida marina cuesta una fracción de lo que suponen las grandes misiones espaciales.
Según sus estimaciones, identificar 100.000 nuevas especies costaría alrededor de 1.000 millones de euros, mientras que una sola misión lunar del programa Artemis supera los 4.100 millones.
"La cuestión no es si podemos permitirnos explorar los océanos, sino si podemos permitirnos no hacerlo", resume.
Un océano aún lleno de secretos
Los resultados de esta expedición han conseguido algo que antes parecía imposible: acelerar un proceso que tradicionalmente podía tardar más de una década.
Gracias a nuevas herramientas digitales, análisis de ADN en tiempo real y la colaboración entre expertos de todo el mundo, los científicos pueden ahora identificar nuevas especies en cuestión de meses.
Cada muestra recogida amplía nuestro conocimiento sobre la vida marina y ayuda a comprender mejor cómo están cambiando los océanos en un planeta cada vez más afectado por el cambio climático.
El Océano Austral sigue siendo uno de los lugares menos explorados de la Tierra. Y, sin embargo, bajo sus aguas heladas prospera un mundo de criaturas tan extrañas que parecen llegadas de otro planeta.














