Admirada por su eterna sonrisa, su elegancia y una flexibilidad que la llevó a competir en cuatro finales olímpicas, Almudena Cid ha demostrado siempre una fortaleza admirable sobre el tapiz. Sin embargo, detrás de los éxitos deportivos y el brillo de las medallas se esconde una realidad mucho más dura, marcada por las secuelas que puede dejar el deporte de élite. En una emotiva aparición en el programa Salvados, la exgimnasta y actriz se ha sincerado sobre el complicado problema de salud al que ha tenido que enfrentarse recientemente. Visiblemente emocionada, aunque sin perder la serenidad que la caracteriza, ha compartido una reflexión tan contundente como reveladora: "El deporte de élite deja secuelas y patologías de por vida". Tras veintiún años dedicada en cuerpo y alma a la gimnasia rítmica, Almudena ha descubierto que arrastraba una grave lesión desde 2001 que, pese a su importancia, pasó inadvertida durante años. Una consecuencia de su exigente trayectoria deportiva que pone de manifiesto el elevado precio físico que, en ocasiones, deben pagar los deportistas.
El diagnóstico definitivo llegó en 2023, desencadenado de forma inesperada mientras trabajaba como actriz. Durante una función teatral en la que debía sostener a una compañera, la exdeportista sintió "un sudor frío" y, poco después, se dio cuenta de que apenas podía caminar debido a "un dolor muy intenso". Las pruebas médicas fueron demoledoras: "Tienes el labrum roto, el cartílago roto, tienes un desgarro y, encima, tienes toda la articulación hecha añicos". Los médicos ataron cabos y le explicaron que el problema venía de los exigentes movimientos corporales instaurados en su disciplina dos décadas atrás, como "subir la pierna a 180 grados" y "dislocarla atrás a otros 180 grados". Ante su asombro, los especialistas confirmaron sus peores sospechas: "Esto es de hace 20 años".
El quirófano y la película que la inspiró
El veredicto médico supuso un auténtico mazazo para la artista. "Almu, esto no tiene una cirugía conservadora. Tenemos que ponerte una prótesis", le comunicaron, desatando en ella una lógica incredulidad inicial al pensar: "¿Yo, prótesis, con 43? No". Tras asimilar que no tenía otra opción, se puso en manos del prestigioso cirujano vitoriano Nico Fiz, de quien asegura con total admiración: "Es un crack. Me ha hecho una cirugía increíble". Tirando de ese maravilloso sentido del humor que siempre la acompaña para restar dramatismo, Almudena bromea sobre el resultado: "Me han puesto una prótesis de cadera de cuatro componentes. Tengo un Ferrari en mi cadera, no pita en el aeropuerto".
Sin embargo, antes de entrar al quirófano sintió verdadero pánico por su futuro e incluso le preguntó a su médico: "¿Podré hacer espagat?". Para calmar su ansiedad la noche previa, visionó la película Interestelar, imaginando cómo su nueva articulación se acoplaría a su cuerpo igual que las naves de la cinta, un bello recuerdo que la hizo romper a llorar frente a Gonzo, reconociendo con la voz quebrada: "Pensaba que esto no me afectaba, pero sí".







