Mar Flores ha rememorado el violento robo que sufrió en su vivienda de Ibiza, un suceso que guarda ciertas similitudes con el asalto que acaba de vivir el futbolista Sergio Rico en Sevilla. La modelo ha relatado lo ocurrido en Y ahora Sonsoles, el programa de Sonsoles Ónega en Antena 3, donde ha explicado que los hechos se produjeron el mismo día que llegó a la isla dispuesta a disfrutar de unas agradables vacaciones.
"Es algo impactante, yo llegaba en verano a mi casa de Ibiza, que solo la abro en verano, y el día en que llegué me hicieron un seguimiento desde el aeropuerto, según me contó la Policía después", ha comenzado explicando. Al parecer, una banda organizada había seguido sus movimientos y aprovechó su llegada para entrar en la vivienda.
"El primer día vas con relojes, con joyas... con cosas para todo el verano, porque yo me instalo allí prácticamente con mis niños. Lo dejo en el vestidor", ha continuado contando. Una vez instalados, la modelo y sus hijos comieron y disfrutaron de la piscina sin imaginar lo que estaba ocurriendo en el interior del domicilio.
Los ladrones accedieron a la vivienda por el cuarto de baño del vestidor y arrasaron con todo lo que encontraron a su alcance. El mayor temor de Mar era que sus hijos se encontraban dentro de la casa, aunque, afortunadamente, ninguno de ellos se percató de lo sucedido.
"Estábamos haciendo vida normal, nadie se dio cuenta de nada. Gracias a Dios, no tuvimos un impacto directamente, pero cuando voy a mi habitación y a mi vestidor empiezo a notar unas cosas un poco raras, como: '¿Yo he dejado esto aquí?'. Lo que menos hubiera pensado es que alguien hubiera entrado, pero lo hicieron y sabían perfectamente por dónde hacerlo. Por la parte del baño del vestidor", ha detallado sobre el momento en que comenzó a sospechar que algo no iba bien.
El botín que sustrajeron los ladrones fue muy valioso. "Se llevaron todas las joyas", ha lamentado la modelo, que ha aclarado que ni ella ni sus hijos llegaron a ver a los asaltantes. "Menos mal", ha exclamado al recordar que, pese a la gravedad de lo ocurrido, no tuvieron un encuentro directo con ellos.
La modelo, de 57 años, también ha confesado que aquel suceso tuvo importantes consecuencias emocionales y que necesitó ayuda para afrontarlo. "Tuve que tener acompañamiento psicológico", ha reconocido.
Aunque sus hijos no vieron nada, Mar quedó muy afectada al descubrir que habían revuelto sus pertenencias y se habían llevado sus objetos personales. "En ese momento de estar a solas en un sitio donde empecé a ver cosas raras y donde luego me dicen que han estado otras personas, me sentí ultrajada, tuve una sensación como de violación", ha relatado. La experiencia la mantuvo en un estado de alerta constante durante todo el verano, hasta el punto de insistir a sus hijos en que cerraran puertas y ventanas. "Estuve estresadísima todo el verano diciéndole a mis hijos que cerraran las puertas, las ventanas... Me puse muy nerviosa", ha concluido.








