Noor Ben Yessef vuelve a la pantalla. A solo unos días de arrancar su nuevo espacio en La Séptima, la periodista nos recibe sin filtros ni rodeos, es decir, como ella misma. Hablamos con ella sobre los nervios del directo, la crispación en los platós y su forma de entender la profesión. Tiene las ideas muy claras, huye del estrellismo y avisa desde el primer minuto tras su fichaje por La Séptima, que llegará el próximo 5 de noviembre a la pequeña pantalla: “Nacemos en fases; empezaremos como podamos y seguiremos como queramos”.
El regreso a la pantalla y el reto del nuevo formato
Enhorabuena por este fichaje. ¿Cómo afrontas este nuevo reto profesional?
Con muchísima responsabilidad, motivación y ganas. Estamos en un momento en el que se necesita calma para conversar. No me considero experta en solucionar los problemas, pero sí soy una persona abierta al diálogo. Soy capaz de encontrar puntos en común dentro de divisiones ideológicas que parecen irreconciliables, y estoy convencida de que puedo conseguirlo a través de mi forma de entender el periodismo.
¿Cómo va a ser la puesta en marcha del proyecto?
Nacemos como podemos y seguiremos como queramos. Hace veinte años que no se crea una televisión desde cero en España. Es un desafío enorme en cuanto a infraestructuras, contenidos, presupuesto y equipo. Vamos a ir naciendo por fases, de forma escalonada. Queremos ser parte de la familia de la televisión, unir profesionales con estilos diferentes y aprender los unos de los otros.
“Tengo alergia al estrellismo; mi regla de oro es tratar a los demás como me gusta que me traten”
En una parrilla televisiva donde predomina la tensión y el tono crispado, ¿cuál va a ser tu fórmula para mantener el diálogo y la calma en plató?
En mi programa nunca voy a tolerar descalificaciones personales ni faltas de respeto, ni hacia un lado de la mesa ni hacia el otro. Nos hemos acostumbrado a incluir el insulto al referirnos a tertulianos o políticos, y me gustaría ser tajante al respecto. A veces a las mujeres jóvenes se nos dulcifica por la imagen que tenemos, pero tengo un carácter profesional estricto y las ideas muy claras.
Hablando de horarios, salías de trabajar en la franja nocturna de Antena 3...
¡Sí! La gente pensaba que madrugaba mucho, pero en realidad trasnochaba, trabajaba de noche. Cuando me llamaron para este proyecto, lo único que tenía claro era que no quería mañanas (risas). Estar en directo por la tarde-noche es mucho más liviano para mí, aunque los periodistas siempre madrugamos porque estamos conectados a la actualidad de forma permanente.
La ambición de cambiar el sistema
El estreno es inminente, el próximo 5 de noviembre. ¿Hay nervios?
Queda muy poco y los nervios están ahí, pero no son de inseguridad, sino de ganas de empezar. Estamos creando la magia del plató y del equipo. Tengo la ambición personal de hacer algo diferente, de cambiar las cosas. Lo que veo actualmente en la parrilla no me representa. Tras salir de Antena 3 he recibido ofertas, pero nada me interesaba hasta ahora porque buscaba un proyecto con alma.
“Tengo adicción a la actualidad, vivo en un estado de alerta constante”
Te defines abiertamente como una mujer comprometida y progresista...
Quiero ayudar a que las cosas vayan a mejor. Me defino como progresista porque mi objetivo es ampliar los derechos sociales y las igualdades; que ninguna mujer se sienta discriminada por su visión de vida, su vestimenta, su maternidad o su profesión. Quiero que todo el mundo se sienta representado.
¿Cómo se mantiene el equilibrio entre el rigor periodístico y la implicación en causas sociales?
La neutralidad ante una injusticia social no debería existir. Al periodista se le exige rigor, pero nadie puede ser neutral ante un desahucio o una vulneración de derechos. Lo que un periodista nunca debe ser es partidista, esa es la verdadera frontera.
Su faceta como entrevistadora y el valor de la estética
Lanzaste tu propio podcast como un punto de inflexión. ¿Qué buscabas con este espacio?
Quería que la gente conociera a la Noor periodista y no solo a la presentadora de plató. Quería un espacio propio para entrevistar, creando cooperación con los invitados y abordando ángulos no tan mediáticos. Por ejemplo, hablar con Risto Mejide de su faceta como publicista o con Yolanda Díaz desde un perfil distinto. Es un proyecto que retomaremos en unos meses con invitados del mundo de la televisión, la política y el deporte.
En tus formatos se percibe un cuidado minucioso por la luz y la imagen...
Para mí la estética y la luz en televisión son primordiales. Entramos en las casas de la gente y debemos arrojar luz, tanto en el sentido literal como en el figurado. La moda y la imagen comunican ideología, valores e identidad. Me chifla jugar con el contraste entre el estilo urban y el old money. Romper los esquemas estéticos a la gente me parece divertidísimo.
A menudo las presentadoras de televisión se enfrentan al examen sobre su físico. ¿Cómo lo vives?
Me indigna que a las mujeres se nos juzgue constantemente por los rasgos faciales o la belleza, cuando a los hombres no se les cuestiona de esa manera. Es terrorífico que nos juzguemos entre nosotras. Lo que cada una decida hacerse en su rostro o cuerpo es una decisión individual respetable, pero en redes hay que ser muy cuidadosa con lo que se transmite porque hay menores observándonos.
Redes sociales, desconexión y referentes
¿Cómo gestionas la responsabilidad de tu altavoz en las plataformas digitales?
Tengo muy claro que soy comunicadora, no influencer. Muestro aspectos de mi vida, moda y cuidado personal, pero jamás detallo intervenciones médicas o estéticas para no incitar a otras mujeres o niñas a imitarme. Cuido al milímetro cada contenido porque soy muy consciente del impacto que genera mi perfil.
¿Quiénes han sido tus grandes referentes femeninos?
En el ámbito profesional, referentes absolutas como Àngels Barceló, Rosa María Calaf o Silvia Intxaurrondo. En lo personal, me he criado rodeada de mujeres muy fuertes y sensibles: mi madre, mi hermana y mi abuela. Somos mujeres con carácter, pero muy emotivas. Yo soy muy llorona, tanto de alegría como de impotencia.
En una profesión tan competitiva, ¿cuál es tu regla de oro?
Tratar siempre a los demás como me gustaría que me trataran a mí, independientemente del puesto, el cargo o la exposición mediática que tenga en cada momento.
“Me gustaría que al ver el programa la gente piense: 'esta es la españa que quiero'”
Con tanta vorágine informativa, ¿consigues desconectar en algún momento?
Es mi asignatura pendiente (risas). Vivimos en una adicción constante a la actualidad y en un estado de alerta. Si estoy paseando por el campo con mis perros, aprovecho para escribir guiones o escuchar la radio al aire libre. La información forma parte de mi día a día.
¿Qué titular te gustaría que dejara tu paso por este nuevo programa?
Me gustaría que al terminar la emisión, el espectador pensara: "Esta es la España que quiero". Que se puede hacer buen periodismo y analizar los diferentes puntos de vista de nuestra sociedad sin caer en tibieces.










