Anna Padilla ya ha dado el gran paso. Rodeada de seres queridos y amigos, el pasado fin de semana dio el 'sí, quiero' a Mario Cristóbal. Un nuevo capítulo en una historia que comenzó mucho antes de ser pareja, ya que desde siempre pertenecieron al mismo grupo de amigos. La hija de Paz Padilla tiene claro que "todo ha pasado como tenía que pasar" y que tenían que vivir por separado para "encontrarse como pareja en el momento indicado". Hablamos con ella tras su romántica boda.
Llegó el gran día, ¿cómo habéis pasado los días previos?
Hemos estado unos días en Cádiz con mi familia y la de Mario. Estar allí me ha hecho ser un poco más consciente de todo lo que se venía y he estado un poco más nerviosa de lo que esperaba ultimando detalles y haciendo manualidades, porque nos gusta complicarnos —ríe—... pero queríamos cuidar mucho cada cosa. ¡Ya sabéis que nos encanta una manualidad! Me ha encantado pasar este tiempo con nuestra familia, ha sido un regalo. Desde el jueves, que llegaron la mayoría de nuestros amigos, ha sido una sensación muy extraña ver a toda la gente que quiero en Zahara, en mi sitio. Ha sido raro, pero muy bonito. Son días que no voy a olvidar jamás. Nunca me he sentido tan querida. Es una sensación increíble que voy a guardar para siempre.
¿Y los instantes previos al 'sí, quiero'?
Creo que ha sido la anti-preparación de novia, un poco caótica pero muy real. Mi madre medio dormida en el sofá mientras me maquillaba, porque no había dormido la noche anterior, yo llamando a Mario para que viniera a estar conmigo porque estaba agobiada por el viento… Y como Mario estaba en la habitación, no podía sacar el vestido y tuvimos que plancharlo corriendo. Fue muy divertido y que fuera tan nuestro y tan real.
¿Qué pensasteis al veros por primera vez en el altar?
Sentí muchísima paz. Yo ya había visto a Mario con su traje porque le acompañé a probárselo, estaba tan guapo… No podíamos parar de mirarnos, todo el rato de la mano. Somos unos sensiblones y cursis y nos mirábamos y nos decíamos “te amo”. Pero para eso era nuestra ceremonia, ¿no? ¡Para celebrar ese amor!
¿Os dieron algún consejo de última hora?
Mi amiga Ana, cuando estábamos mi madre y yo listas para entrar nos dijo: “Antes de entrar pararos a respirar y estar presentes porque lo que vas a vivir ahora es la foto de tu vida”. Y así lo hice.
¿Cuál ha sido el momento más emotivo?
¡Toda la ceremonia fue muy emotiva! Nos íbamos turnando el pañuelo Mario y yo para secarnos las lágrimas -ríe-. El momento en el que yo entraba y vi a Mario, los discursos tan bonitos de nuestros amigos… Mi amiga Maya puso un audio de Antonio de un video en el que me felicitaba por mi 18 cumpleaños. Ahí me rompí. Y una frase que dijo Mario que creo que a todos nos caló: “Que suerte estar hoy en tu boda, pero no como invitado”.
¿Qué es lo que más os ha sorprendido?
Ver a toda nuestra gente tan entregada. Siento que daba igual lo que hubiéramos organizado porque ellos nos iban a acompañar dándolo todo. Mi madre hizo un monólogo en la cena en el que iban interviniendo miembros de mi familia y algunos amigos. No me esperaba nada, pero fue maravilloso. Creo también que el momento charanga les encantó porque nos sirvió para levantar a todo el mundo e ir a la tómbola. Repartimos camisetas y gorras que habíamos diseñado expresamente para ese día y la gente lo dió todo. Y Mario no lo sabía, pero le tenía una sorpresa preparada porque en nuestra boda no podían faltar: disfraces. Fue un cierre de fiesta increíble.
Vuestra historia de amor es peculiar porque fuisteis amigos muchos años. ¿Cómo evolucionasteis a ser algo más?
Ni yo lo sé —ríe—. La verdad es que fue algo natural. Pasamos de ser amigos a ser confidentes; nos encontramos ambos en un momento vital en el que, sin darnos cuenta, empezamos a desahogarnos el uno con el otro, a tener conversaciones, y creo que sin buscarlo fue surgiendo el amor. Si me llegas a decir hace cinco años que yo me iba a casar hoy con Mario, mi amigo, te hubiera dicho que estabas loca. Nunca me lo planteé, ninguno de los dos lo hizo. Pero ahora, pensándolo bien y viéndolo con perspectiva, me doy cuenta de que siempre habíamos tenido el mismo tipo de humor y nos reíamos mucho juntos, cosa que ahora mismo creo que es algo básico en nuestra relación. Así que supongo que ya nos entendíamos, pero no éramos conscientes. También creo que todo ha pasado como tenía que pasar, y teníamos que haber vivido por separado para encontrarnos en el momento indicado.
¿Qué significa Mario en tu vida a día de hoy?
Es mi mayor apoyo y mi compañero de vida. Es esa persona con la que quiero hacer todos los planes, desde los más increíbles hasta los más sencillos del día a día. Me encanta nuestra vida juntos y nuestra rutina. Puedo tener un día horrible, pero sé que al llegar a casa está él. Me ha ayudado muchísimo a conocerme, me hace sentir importante, válida, guapa e inteligente; me ha enseñado lo que es el amor de verdad, a entender que te pueden querer bien y, sobre todo, que te mereces que te quieran así. Me da muchísima calma y mucha paz. Nos reímos muchísimo, hacemos el tonto todo el rato y, además de ser mi pareja, es mi mejor amigo. Nos entendemos muy bien, tenemos gustos parecidos y siento que hace la vida “fácil”. Creo que lo que más me gusta de nosotros es precisamente eso: que no solo me hace ilusión todo lo que nos queda por vivir, sino que me encanta la vida que tenemos ahora. Me hace muy feliz pensar que, después de tantos años juntos, sigo teniendo ganas de compartir con él absolutamente todo.
Él trabaja en otro sector, no está en el mundo de las redes como tú. ¿Cómo lleva la exposición mediática?
Creo que ha aprendido a llevarlo —ríe—. Hemos encontrado un buen equilibrio, porque yo en mi día a día llevo una vida muy tranquila, con mi rutina de trabajo en NoNiNá y Papaya. Aunque a veces por mi trabajo tenga viajes y no mantenga un horario fijo, tener a Mario en casa me aporta esa estabilidad y esa calma que a veces me falta. A la vez, mi vida a veces alocada le aporta un poquito de diversión a nuestra vida en común. Como digo, soy bastante casera, me gusta pasar tiempo en casa, me gustan nuestras noches de cenar y ver nuestra serie, quedar con mis amigos de toda la vida... Por eso realmente creo que nos entendemos, porque nuestras vidas no son tan distintas, salvo en los momentos puntuales en que mi trabajo me saca de lo cotidiano.
¿Cómo habéis reflejado lo que sois en la decoración y detalles de la boda?
A esto es a lo que le hemos dedicado más tiempo porque para nosotros era muy importante que todo respirara nuestra personalidad y nuestra forma de ser. Partiendo de ahí, creamos una identidad para la boda con un logo y un título: "Ni un verano sin ti". Tiene un porqué: cuando empezamos a salir fue cuando se lanzó el álbum de Bad Bunny Un verano sin ti, que nos marcó mucho. Tanto que llegamos a ir hasta México a un concierto suyo. También quisimos reflejar un concepto que nos representa a los dos: el de estar en casa. De ahí las telas, los colores y las flores que elegimos.
Lo habéis hecho todo vosotros...
La tipografía que hemos utilizado, tanto en las invitaciones como en la web y en algunas de las ilustraciones presentes en toda la boda, las hemos hecho nosotros con pintura acrílica, carboncillo y cera, escritas de nuestro puño y letra y, sobre todo, dibujadas por Mario, que es el artista de los dos… que yo soy de números. Todas las ilustraciones son de cosas que nos representan o nos recuerdan el uno al otro, y nos han servido para dar juego a lo largo de toda la ceremonia y la fiesta: las hemos usado en las invitaciones, en las minutas, en los meseros y en todos los detalles personalizados que regalamos a lo largo de la noche, como una pieza de puzle (porque me gusta mucho hacer puzles), un pito de carnaval (porque tenía que estar sí o sí el carnaval de Cádiz) y una silla de playa, que también me representa mucho…
¿Y en la fiesta?
Para la segunda parte, queríamos representar otra cosa que nos define muy bien: las fiestas de nuestro pueblo y el momento verbena. Por eso decidimos contar con una charanga y diseñamos unos pañuelitos típicos de fiestas para ir a la zona de la tómbola. Representa ese ambiente festivo que tanto nos gusta y nos recuerda a Villaviciosa de Odón, nuestro pueblo, donde nos hemos criado y donde nos conocimos. La decoración de la fiesta fue en esa misma línea, con banderolas y un cartel a modo de pregón con el título "Ni unas fiestas sin ti".
Háblanos de tu vestido. ¿Cómo te ves vestida de novia?
El proceso de diseñar el vestido de novia es, sin duda, lo que más he disfrutado. Será porque tengo esa parte más creativa y de diseño explotada por NoNiNá y quizá me siento más familiarizada. Me ha gustado mucho poder trabajar en ese proceso creativo con las dos diseñadoras que han hecho mis vestidos. Isabel Nuñez ha creado el primero y era el vestido de novia con mayúsculas que yo me imaginaba. Creo que es un diseño que me define muy bien y quien me conoce no se habrá sorprendido nada de verme con él; creo que tiene mi nombre y me ha hecho sentir super cómoda y guapa.
¿Y el segundo?
Lo he diseñado con Claudia Llagostera, con quien ha sido también una maravilla trabajar. Con este quería conseguir otro efecto totalmente distinto. Me encantan porque ambos son muy diferentes.
Tu madre ha ocupado un lugar importantísimo en tu gran día, ¿cómo ha vivido ella tus preparativos?
Ha sido muy fácil compartir todos los preparativos con ella porque es una persona muy prudente. Siempre me ha dejado ser y vivir este proceso a mi manera; me ha acompañado, pero respetando mis tiempos y haciéndome sentir muy segura. Sobre todo, me ha ayudado mucho a disfrutarlo. Me ha echado una mano en todo, especialmente en las últimas semanas, cuando ya no se me escapaba ningún detalle, porque ella tiene esa capacidad para organizar que todos conocéis y cuenta con ideas estupendas. Por supuesto, hemos compartido también la emoción: hemos llegado juntas hasta aquí y hemos disfrutado, como las dos sabemos hacer, viviendo mucho el presente y sabiendo que este iba a ser un día que no vamos a olvidar nunca, uno de esos que nos va a venir a la mente en los momentos más complicados. Un día precioso, una experiencia más para vivir juntas, como todas las que hemos compartido en esta vida.
Ahora Mario ya pasa a ser tu marido. ¿Te resulta rara esa palabra?
Me parece muy rara la palabra "marido"; de hecho, he decidido que le voy a llamar "mi chico", porque todavía "marido" me hace sentir muy mayor y no estoy nada mentalizada —ríe—. Pero bueno, la verdad es que siento que no va a cambiar nada después de esto. Teníamos ganas de celebrar nuestro amor y, sobre todo, de reunir a toda nuestra gente. Pero no necesitábamos casarnos para demostrarnos que nos queremos ni que vamos a estar toda la vida juntos... o, al menos, vamos a trabajar muy duro para que así sea.
¿Dónde os vais de luna de miel?
Vamos a hacer el viaje de nuestros sueños. Primero haremos un safari, del que nos morimos de ganas porque ninguno de los dos lo ha hecho nunca: cinco días en Botsuana, primero en la parte del delta del Okavango y después en Chobe. Después de tanta aventura, vamos a tener unos días muy tranquilos en Seychelles. Así que vamos a tener un poco de todo: aventura y relax. Lo hemos organizado con Gonzalo Gastón y su empresa, Travel with Gastón; nos ha preparado un viaje de ensueño. Queremos desconectar y pretendo apagar el móvil, borrarme la aplicación de Instagram y no saber nada del mundo durante esos días. Así que, si veis que no publico nada, sabed que estoy fenomenal disfrutando de mi chico en la playita.
¿Qué os espera a la vuelta? Una vez terminada la boda en la que lleváis tantos meses trabajando, ¿tenéis algún otro proyecto a la vista o toca descansar?
Todavía no quiero ni pensar en la vuelta, ¡dejadme disfrutar del viaje primero! Pero sí, la realidad es que nos espera muchísimo trabajo. En NoNiNá llevamos muchos meses preparando novedades que tenemos muchísimas ganas de contar, así que a la vuelta va a tocar meterle mucho cariño y mucho trabajo a eso.















